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sábado, 21 mayo, 2022

¿Descarga de coronavirus a alta densidad?

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Por Paulino Betancourt

La pandemia ha cambiado todo rápidamente, estamos confinados en nuestros hogares, con familiares y amigos pegados a nuestras pantallas, con un virus que hasta ha fracturado el sentido común de lo que es verdadero o falso. Al principio, podemos intentar ignorarlo: los videos de YouTube de una tía sobre cómo el coronavirus es una arma biológica o el ex compañero de trabajo que transmite las teorías de conspiración sobre la tecnología 5G a través de WhatsApp.

Hace un año, las falsas teorías sobre los peligros del 5G apenas habían traspasado la conciencia del público, quedando en gran parte confinadas a teóricos de la conspiración. Como dijo Barrie Trower, uno de los conspiranoicos: “cualquiera que diga que no es dañino no está diciendo la verdad”. Pero en las últimas semanas, las afirmaciones infundadas sobre los riesgos asociados con la tecnología móvil de nueva generación se han generalizado. 5G se refiere a redes móviles con velocidades de datos súper rápidas que pueden admitir tecnologías como los carros sin conductor, diagnóstico médico remoto y pagos móviles. Permitiendo navegar en dispositivos móviles a una velocidad de hasta 1,2 gigas por segundo, muy lejanos a los casi 8 megas que “disfrutamos” en Venezuela.

Estas teorías caen en dos grupos: Uno afirma que 5G puede suprimir el sistema inmune, haciendo que las personas sean más susceptibles a contraer el virus y el otro sugiere que el virus se puede “transmitir” de alguna manera mediante el uso de la tecnología 5G. Las afirmaciones que vinculan a 5G con la pandemia de coronavirus, una infeliz coincidencia que se ha hecho popular porque Wuhan fue la primera ciudad del mundo en adoptar 5G, han llevado a ataques con bombas molotov a postes de telefonía celular. Pero los científicos dicen que la idea de una conexión entre Covid-19 y 5G es “el peor tipo de noticias falsas”  y que es biológicamente imposible. Muchos de los países más afectados actualmente no tienen infraestructura 5G. Por ejemplo, Irán tiene más de 122.000 casos confirmados mientras Ecuador supera los 33.500 y ninguno tiene postes 5G. La secuenciación del genoma de este coronavirus sugiere que saltó de animales a humanos y luego comenzó a pasar de humano a humano. ¡No de antenas a humanos! 

Las teorías de conspiración son anteriores a la pandemia y las creencias sobre la enfermedad han sido durante mucho tiempo un hervidero de teorías. ¿Cómo surgió esta conexión? El mito supuestamente ganó fuerza cuando un médico belga relacionó los “peligros” de la tecnología 5G con el virus durante una entrevista televisada en enero. Junto a los grupos de Facebook Stop5G que tienen varias publicaciones que vinculan la propagación de la enfermedad con el 5G, siendo un campo fértil a esas ideas la población aterrorizada por el coronavirus, que trata de dar sentido a un mundo al revés.

El 5G es seguro. La Comisión Internacional de Protección contra la Radiación No Ionizante (ICNIRP), un organismo científico con sede en Alemania que evalúa los riesgos para la salud de las transmisiones de radio, así lo indica. En la práctica, 5G está en una banda de ondas de baja frecuencia, como el WiFi, que son “no ionizantes” y por lo tanto no son dañinas. Tom Phillips, editor de la organización de verificación de hechos Full Fact, dijo que el año pasado había una creciente aceptación de la tecnología 5G. Pero a pesar de ser segura, en las últimas semanas las afirmaciones desacreditándola se habían disparado. En este sentido, al consultar los datos de Google Trends, estos sugieren que el interés mundial sobre las “teorías 5G” explotó en los últimos días de marzo, poco después de que se impusiera la cuarentena en buena parte del mundo. Aunque la vista de las fosas comunes cavadas y las economías tambaleándose ha hecho que algunos se desesperen, multipliquen sus quejas, prendan fuego a los postes de telefonía celular y crean en fantasías sobre los Illuminati, aún creo que las personas pueden volver a ponerse en contacto con la realidad.

Pero mientras discutimos sobre teorías de conspiración, ocurre otra batalla pero de tipo comercial por el 5G tras bastidores. No se trata de proyectos de investigación básica o aplicada encabezadas por Silicon Valley (EE. UU.) o Shenzhen (China), sino de una competencia encarnizada por posicionar el producto. Como quieran llamarlo: guerra comercial, carrera por el desarrollo de la inteligencia artificial o batalla por la tecnología. En el fondo del asunto, lo que está en juego es quienes controlarán los sistemas de comunicaciones y de transmisión de datos, así como todo el mercado de dispositivos para 5G. Además, hay que considerar las acusaciones que pesan sobre el empleo de la tecnología 5G para labores de espionaje a favor de China. ¿Serían estos los factores reales tras las teorías de conspiración y su vinculación con el coronavirus? Todavía es temprano en esta batalla en curso entre los hechos y la manipulación de la verdad. 

Paulino Betancourt es investigador y profesor de la Universidad Central de Venezuela. @p_betanco

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