De cómplices y enanos

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Una vez más, el dinero mal habido y mal administrado del régimen dictatorial de Maduro consiguió su comparsa de cómplices y enanos. En el 2018 tuvo a los “candidatos” presidenciales. Hoy tiene una sopa de letras con los últimos de todas las filas. Una pequeña legión de perdedores que vienen a darles tiempo al dictador y sus clanes.

Nada que extrañar. Tenemos 20 años viendo a los “prohombres” de las oposiciones venezolanas ladrar frente a los micrófonos como perros de combate, para luego ir a retozar mansa y juguetonamente en el regazo, antes de Chávez, ahora de Maduro, suplicando galletitas de contratos, cargos o prebendas. Pregúntenle al dueño del night club famoso de Caracas o a los mesoneros de Las Mercedes.

El caradurismo de Zambrano, Fermín y compañía es ya casi asqueroso. De hecho, si no fuera tan grave el tema, deberíamos reconocer que el “casting” o la selección de los personajes es perfecta. En Estados Unidos los hubieran llamado, despectivamente, un Tío Tom. Un hombre esclavo que se cree parte de la familia del amo y legitima con su cooperación el sufrimiento de otros en su condición.

Me pregunto, ¿esto es un globo de ensayo de la oposición progobierno y el madurismo para justificar la comparsa electoral? Cuidado y si los adecos, junto a UNT, no están detrás de la jugada, lanzando primero a los perros flacos, para medir el nivel de reacción de los actores internacionales y la población, para luego terminar uniéndose, quizás en febrero, a la gran lavada de culpas. Habría que seguir a los “intelectuales” proadecos, especialmente a los que escriben en diarios capitalinos, que anunciaban con gloria por las redes que vendría un hito histórico, anunciando esta comparsa.

La jugada política es muy burda. El Gobierno se intenta lavar la cara diciendo que habla con “una oposición racional y democrática” e intentará victimizarse por enésima vez. Los enanos cobrarán su tajada por someterse públicamente al desprecio nacional. Y luego vendrán los adecos y UNT y terminarán de vender a Venezuela, condenándola a seis años más de chavismo o alguna mutación híbrida que conserve negocios e impunidades. Eso sí, el arco minero ahora es de todos (nunca olvidar que fueron las corruptelas y el clientelismo político adeco/copeyano los que generaron el caos que permitió la llegada de  Chávez)

¿Qué pasará con Guaidó? En este momento se encuentra bajo fuego cruzado del Gobierno y de la nueva camada de enanos que pretenden pasar por demócratas dialogantes estigmatizando a Guaidó junto al combo de los “extremistas plutocráticos” (Leopoldo, Arria, María Corina, Borges, etcétera). ¿Tiene futuro Guaidó? Dependerá de si logra independizar su discurso, recuperar la confianza de las bases opositoras y endurecer sus ataques contra los opositores comprados y el madurismo. 

El gran problema es que los opositores adecos preferirán tener sus negocios en alcaldías, diputaciones y gobernaciones antes que rescatar verdaderamente al país. Y allí Guaidó sí corre el riesgo de quedarse solo. Porque a la estampida adeca, seguro la siguen los de Primero Justicia y el resto. La calle se enfría. El exilio aumenta. Maduro y Cuba respiran hondo bajo la protección de Rusia. Y mientras tanto, otra concentración inútil en plaza Altamira.

Una vez más la desgracia de Venezuela es su casta política, una legión de politiqueros mediocres, adictos al gozo, el facilismo y la corruptela con dineros públicos. Y son tan culpables los adecos y copeyanos cuartorrepublicanos por abrirle las puertas a Chávez, subestimarlo y  venderse a cambio de contratos y carguitos, como los chavistas y maduristas, que han convertido a Venezuela en una nación atrasada, saqueada y repartida entre clanes criminales.

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