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jueves, 29 septiembre, 2022

Cuando volvamos a la escuela

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No está fácil, lo sé, pero cómo ayuda imaginar tiempos mejores. Dicen los expertos que soñar es un gran estímulo para la acción.

Imaginen ustedes que ya la cuarentena terminó, si bien en Venezuela sabemos que antes de la alarma generada por el COVID-19 ya nuestra escuela estaba en emergencia: inasistencia de estudiantes, muy marcada en ocasiones –incluso secciones que han cerrado por falta de alumnos–, renuncias de docentes por no poder sobrevivir con esos salarios, el tema del transporte, la falta de alimentos en hogares y la imposibilidad de sostener programas alimentarios en los colegios… En fin, la emergencia por el coronavirus se montó en la que ya traíamos los venezolanos, pero es obvio que daba alegría vernos las caras y reencontrarnos cada día, sobre todo los niños y niñas, en medio de los dramas.

Si usted es madre o padre –no educador– estará feliz de dejar ese otro rol que le tocó ejercer en la encerrona. Pregúntese qué aprendió en este tiempo: la importancia de la escuela, de los maestros, y también la relación de sus hijos que se ha estrechado por las acciones conjuntas que han realizado. Sonría usted también recordando las ocurrencias de los pequeños… Me encantaría tener esos “diarios” a mano. Y claro, como ha revalorizado el papel de los educadores, haga algo bueno el día que se reincorporen a clases: dígale a los maestros de sus hijos cuánta falta le han hecho, dígales que ahora los comprende mejor, y que se alegra de verles de nuevo. Dése esa orden: “Cuando vuelva a la escuela, le diré a la maestra cuánto la aprecio, cuánto le agradezco su trabajo”. Sonría al pensarlo.

Si usted es colega, es educador, comience por preguntarse qué ha aprendido de esta cuarentena. ¿Qué es realmente lo importante de la educación? ¿Verdad que nos hemos dado cuenta que perdemos el tiempo con exigencias que no son las verdaderamente importantes? Voy a destacar algunas que yo he encontrado:

  • La familia es de verdad la base, así que el padre y la madre deben ser parte de nuestro proyecto educativo. Seguro se ha dicho usted que si hubiera sabido que esto iba a venir le hubiera conversado con los padres más sobre las potencialidades de los muchachos, sus cualidades y no sólo en las quejas. Entonces aproveche este tiempo laaargo y prepare algunas actividades con las madres, ¿qué cosas buenas les vieron a los hijos en estas cuarentena? ¿se dieron cuenta de lo inteligente que son? ¿Cuántas cosas inventaron en estas semanas?
  • La importancia de la educación emocional. ¡Cuánta falta ha hecho saber manejar las emociones en esta cuarentena! Administrar las rabias, desde contar hasta 10 o hasta 100, respirar profundo… No pagar con los más pequeños o débiles la impotencia o el miedo que sentimos en algunos momentos… Pues aproveche este receso y actualice sus conocimientos sobre el tema.
  • Ligado a lo anterior, qué relevante es enseñar “habilidades para la convivencia pacífica”. Desde saludar, escuchar, pedir una ayuda, agradecer, quejarse. ¿Hemos trabajado eso antes? Les cuento que eso se enseña y se aprende, sobre todo cuando uno se hace consciente, por ejemplo, de lo mal que escuchamos –sin mirar el  rostro del otro, sin soltar el celular mientras el otro habla– en el momento que nos damos cuenta que más que escuchar para comprender, estamos esperando que el otro termine para caerle encima con nuestro discurso… Por poner un ejemplo, cuando nos sentimos retratados con nuestras pocas habilidades para la convivencia fraterna, entonces vemos lo relevante que será que lo trabajemos.
  • ¿No le ha hecho bien reír en estos días de encierro? Pues, el humor tiene un gran valor terapéutico y pedagógico. Recuerde que hablamos de la capacidad para expresar o valorar cosas inusuales, sonreír y reír con otros, no de burlarse de otros. Pues el buen humor también se enseña y se aprende. Comience por recopilar anécdotas chistosas que los alumnos hayan vivido. Reír es cosa seria.
  • ¿Cuántas recetas de cocina no inventó en este tiempo de distanciamiento social? ¿No se admiró de las veces que cambió planes? ¿No se admiró de lo bien que supo usted cambiar maneras de hacer su rutina de años? O sea, todos hemos incrementado nuestra capacidad de resiliencia en estos últimos años en Venezuela y buena parte de ella lo hemos puesto en  práctica en estas semanas. Pues conviene recordar que la resiliencia, el arte de reinventarnos frente a las adversidades, también se puede enseñar y aprender.
  • ¿Y cuánto aprendimos en el área de salud? No hablo solo lo que aprendimos sobre origen y tratamiento de la pandemia, hablo de alimentación sana. ¿No se siente usted experta en alimentación saludable? Pues tiene ahí temas para trabajar con las madres y con los alumnos.
  • Aproveche que el mundo se volvió pequeño y busque un mapamundi y ubique todos los países que los chicos han escuchado durante la pandemia. Ubíquelos en el mapa, vea qué aprendieron de esos países. Saque uno de sus juegos instructivos del área de geografía y estimule la memoria de los alumnos. Es algo que poco se hace ahora, pero es muy importante trabajar la memoria. 
  • En el área de valores: subrayar cómo ha sido de valioso el valor de la solidaridad, la responsabilidad, el ejercicio de la ciudadanía… Cumplir con normas de cuidado de nuestra persona y de los demás. Ver la solidaridad como algo bueno, que nos humaniza, es vital para esta nueva humanidad que tiene que nacer.
  • No podemos olvidar temas que subyacen y que a veces los dejamos de lado: el cambio climático, el maltrato a la casa común. ¿Saben ustedes que con la cuarentena en tantos países, hay ciudades que han mejorado su ambiente?  ¿Cuánto más podemos avanzar en tratar mejor al planeta? No debemos seguir postergando este tema, dejándolo sólo para el día del ambiente.
  • La cuarentena es posible que nos haya hecho caer en cuenta de la imperiosa necesidad de formarnos en las nuevas tecnologías de la educación

Nos encantaría soñar con un cambio sustancial en la actitud de los que toman decisiones: controlar la inflación, mejorar los servicios, reaparición de la gasolina, salarios dignos para médicos y educadores.Son muchos más, pero tal vez lo más importante será nuestra actitud ante los estudiantes, expresarles nuestra alegría de verlos de nuevo, decirles que nos han hecho falta, que sabemos que hay días de malhumor, por las tareas sin sentido. Ya no tendrá prohibición de abrazar, así que deles un gran abrazo y deles las gracias por existir. Rece por los que no llegaron.

Luisa Pernalete es educadora en zonas populares por más de 40 años. Utiliza el sentido del humor como herramienta pedagógica | @luisaconpaz

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