¿Cuál cambio esperamos para Venezuela?

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Si el cambio que se espera es político, los políticos no caen del cielo, y si algo no hemos cultivado lo suficiente en Venezuela es la conciencia democrática. Queramos o no, todos podemos llevar dentro un pequeño dictador que se impone sobre los demás.

Por: Rixio Portillo

Hace un par de semanas se planteaba en este espacio el tema de que Venezuela no es una causa perdida, ya que aún es posible hacer algo por el país, y empeñarse por un cambio.

Pero la palabra cambio puede ser muy abstracta. Sin un horizonte común, difícilmente se llegará a la meta, pues cada quien seguirá remando hacia su propio destino sin tomar en cuenta al compañero de barca.

Esta es quizás una de las razones del atolladero en el que nos encontramos. La crisis venezolana es de larga data, pero en los últimos veinte años pareciera que estamos remando en círculos, en un espiral que solo nos lleva más abajo de la corriente.

Por ello, ante un año que culmina y otro que se abre, vale la pena preguntar: ¿cuál cambio esperamos para el país?, y ¿qué cosas podemos hacer para que ocurra?

El problema de Venezuela es complejo y no hay respuesta sencilla para resolverlo. El simplismo en este caso no es un buen consejero. La complejidad de la situación exige esfuerzo, dedicación y determinación, pero sobre todo racionalidad.

Política, economía, ¿qué tiene que cambiar?

Si el cambio que se espera es político, los políticos no caen del cielo, y si algo no hemos cultivado lo suficiente en Venezuela es la conciencia democrática. Queramos o no, todos podemos llevar dentro un pequeño dictador que se impone sobre los demás. De tal manera que algo hay en cada uno de nosotros del quiebre democrático que vivimos, respiramos y padecemos.

El segundo ámbito podría ser el económico, pero un cambio económico no se produce con más bienes en el mercado. Allí están erigidas las grandes tiendas de marcas como símbolo de la desigualdad creciente.

Si un empleado de esas tiendas no puede comprar en ellas, es que no ha habido tal cambio económico. Sin ser economista, puedo afirmar que el problema en Venezuela no es de consumo, es de producción. Para consumir en equilibrio hay que producir en equilibrio; sin eso, se seguirá en la burbuja financiera que hasta devalúa monedas extranjeras.

Sin embargo, habría que subir un nivel más. Posiblemente el cambio económico no se produzca sin el cambio político, pero el cambio político necesitará también de un cambio social.  Y quizás, en ese aspecto, si podemos hacer algo más directo y concreto.

El tema social, materia pendiente

Krzysztof Wielecki, sociólogo polaco, en una relación presentada en el Vaticano, propuso una idea sobre el origen de la crisis en la sociedad, la cual, puede ayudar en el planteamiento expuesto: “Las personas no son las culpables, sino las ideas en las que ellas creen”, dijo.

El problema en Venezuela no son las personas, per se, son las ideas; son los actos que surgen de esas ideas. Por tanto, el asunto es la ética que se concreta en el comportamiento. Esto no supone dejar a un lado la justicia; la responsabilidad recae en las personas, por sus actos y decisiones, como ejemplo directo, el penoso tema de los Derechos Humanos.

No obstante, en el comportamiento los venezolanos sí tenemos injerencia. No necesitamos una mesa de negociación para ser honestos, no se necesitan sanciones para ser solidarios, ni una nueva Constitución para dejar a un lado la viveza criolla. Elegir por el bien, sí es una auténtica elección libre y voluntaria.

Es decir, para que el cambio social ocurra, solo se necesita trabajar por el bien del país desde abajo, en lo concreto, en lo real, en lo cotidiano, y así ir gestando una nueva sociedad.

Los cambios en lo social, lo político y lo económico están interrelacionados, porque la sociedad, la venezolana o la que sea, es interdependiente, y lo que hace uno, le afecta al otro, y lo que hace el otro, puede ayudar al uno. Por lo que el cambio necesariamente pasa por uno, para poder llegar a todos. ¡Estamos aún a tiempo y valdrá la pena intentarlo!

RIXIO G. PORTILLO | @rixiogpr / Instagram: rixiogpr
Comunicador. Creador del blog Domus Ecclesia. Profesor de la Universidad de Monterrey.

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