CRÓNICAS MIGRATORIAS | El desafío de los 10 años

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En el año 2009 vivía en Venezuela, trabajando, soñando, planificando futuro. Pertenecía a un grupo de periodistas llamados « La Granja dice» por la novela de George Orwell «Rebelión en la Granja» que nos venía como anillo al dedo.

La ley sapo estaba rodeándonos y decidimos constituirnos en un grupo de discusión y propuestas, pero con seudónimos de animales, teníamos a bien invitar a un chavista «amigo» para escucharle y compartir puntos de vista. Ciertamente, al poco tiempo comenzaron a escasear y no sería lo único que se acabaría en la próxima década. Terminamos con un desfile de pancartas donde cada quién preparaba un eslogan, una suerte de grito de guerra. Era un grupo bien variado donde el humor y la agudeza prevalecían.

Daba clases de fotografía, apoyaba la ONG de Nelson Garrido, había terminado el máster en la Ucab y, sobre todo, había logrado un sueño infinitamente postergado, mi propio estudio fotográfico, lo llamé « Estudio 54 ».

El estudio fotográfico arrancó con varios proyectos, uno con una amiga que para entonces creía en el chavismo (como tantos). A pesar de nuestras diferencias ideológicas nos unimos para recrear dentro del mundo de la música como se puede convivir pensando distinto, con distintos instrumentos: ella buscaba un músico, cantante, director de orquesta, etc más cercano al chavismo y yo uno que se opusiera. Quisimos hacer un calendario que llegara gratuitamente a las casas de todos los venezolanos. No conseguimos quien lo editara, ni de un lado ni del otro. Chávez había expropiado, comprado, secuestrado el Banco de Venezuela y éste, a pesar de tener buenos profesionales que creían en el proyecto, ya estaba en manos de los radicales del gobierno, así que quedó en pausa.

Si no podemos contarnos, vamos a ENMARCARNOS

El otro proyecto es « Bajo este marco de ideas ». Todo comenzó por frases que invadían los medios, «bajo una tensa calma», «bajo este marco de ideas la convención bla bla», etc. Todo era bajo un marco de algo, finalmente el único marco que nos une es el «marco constitucional». El odio se había apoderado del país. Yo había estado viviendo fuera un año y a mi regreso me chocó el comportamiento de la gente, unos contra otros sin siquiera pensar quién era el otro. Chávez lo había logrado: el chavismo y la revolución se alimentaban del odio entre nosotros, aunque su sustento era el petróleo y la compra de conciencias.

Quise mostrar a través de la fotografía que todos podíamos convivir en un mismo territorio, eso si bajo un marco, un marco de respeto a las ideas distintas, un marco aceptado por todos: la Constitución.

Para aquel momento contaba con un marquito, un marco azul, neutral, que entre tanta vuelta había quedado de múltiples mudanzas.

Salí con el marco bajo el brazo a fotografiar venezolanos, en su gran mayoría caraqueños. Dada mi profesión me fui a periódicos y emisoras donde fotografié políticos, artistas, escritores y periodistas, también taxistas y motorizados, mesoneros; todos participaban. Recuerdo que sólo la profesora Marta Colomina y la periodista Vannesa Davies, con mucho respeto eso sí, se negaron a participar. Los extremos, quiéranlo o no, se atraen.

Otros como José Vicente Rangel sonrió con sorna, pero quedó enmarcado y Juan Barreto se enmarcó cédula en mano. Un importante jurista (quien pidió no ser mencionado) comentaba que era un interesante experimento de psicoanálisis.

En general tuve la venia y el apoyo de muchos, desde la pluma de Leonardo Padrón hasta la portada de la revista Dominical de la Cadena Capriles. El proyecto fotográfico apuntaba y sostenía la idea que en toda democracia un pueblo coexiste bajo un marco que nos permita esa convivencia a través de sus leyes, porque está visto que en la anarquía termina la cosa mal. Bajo este marco de ideas fue lanzado a la nube, expuesto en internet, después que en el año 2010 me viera obligada a dejar Venezuela.

París, bien vale un marco

Estando en París han sido muchos quienes se han enmarcado, entre ellos Mario Vargas Llosa. Sigo con mi marco azul; sin embargo, por redes sociales la gente envía su marco y mensaje por la paz en Venezuela. En algunas ciudades como en Madrid también se hicieron sus jornadas de traiga su marco. Ya no es un simple proyecto, es una propuesta de reflexión y acción por un cambio.

Arrancando 2019 les invito a enmarcarse por una Venezuela libre, a discutir sin atacar a otros, a medirse bajo el marco de la Constitución, ésta respalda nuestros derechos, no pidamos más de lo que allí se relata, no perdamos el rumbo. Hace 10 años todavía podíamos permitirnos ciertas licencias de ego, no teníamos millones de desplazados huyendo de Venezuela, atravesando fronteras, pidiendo asilo desde Colombia hasta la Patagonia. Tan sólo en París se ha quintuplicado la cantidad de coterráneos. Tomen en cuenta que emigrar a este país tiene unas exigencias lingüísticas, una manera de vivir totalmente distinta a la de nosotros, no es un destino natural para un emigrante caribeño. Y el invierno te congela todo menos el recuerdo.

Nuestro desafío de los 10 años está en evitar 10 más

Seamos sensatos, no actuemos como lobos solitarios, enmarquémonos juntos bajo un solo marco: La Constitución. Para que esta se cumpla, necesitamos seguir un solo lineamiento, juntos el 23, juntos el 24 y juntos hasta ser un gran bloque de 30 millones. Salgamos de los 80 ladrones que nos secuestran. En escena aparece una nueva figura política como es Juan Guaidó, no es el único líder, hay muchos más exiliados, prisioneros, encarcelados, neutralizados, amenazados; no estamos solos, tenemos fuerza internacional y, sobre todo, hastío nacional. Los militares saben de la Ley de Amnistía, los funcionarios que saldrán obligados por Cabello, con más ganas de unirse a la marcha de la libertad que seguir chantajeados pasando hambre.

No seamos ingenuos, lo que viene es más lucha, pero este 23 de enero recordemos que sí tenemos con qué y ellos carecen de todo, comenzando por ética y conciencia. Para este artículo pedí a Bony e Iván Simonovis que se enmarcaran. Iván es el prisionero rojo, un emblema de resistencia en familia, una historia muy dura que no podemos olvidar, bajo secuestro permanente, en casa, dejaron una suerte de marco tras ellos, ese marco constitucional que no cumplió el chavismo, que le dejó parte de la vida atrás.

Venezuela bien vale un nuevo 23, !hay fuerza en el 23!

*El Pitazo no se hace responsable ni suscribe las opiniones expresadas en esta columna

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