Crisis eléctrica reclama soluciones de «grandes ligas»

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Las soluciones técnicas para la profunda calamidad que vive el tambaleante Sistema Eléctrico Venezolano Interconectado, SEVI, continúan avanzando sin dilación. Las garras del ruinoso comunismo cubano que por desgracia nos infectó y las ambiciones de diversa índole de cómplices que anteponen sus intereses personales a los de una nación en extrema necesidad, están llevando a Venezuela a una encrucijada de creciente incertidumbre donde lo único garantizado es la profundización de la actual calamidad.

La Gran Caracas, otrora bastión del consentimiento eléctrico de un “falso blindaje eléctrico”, comienza a sucumbir ante la misma receta que ha apagado a Maracaibo, que aunque sigue siendo la tierra del sol amada, se ha convertido en tierra odiada por los apagones. Pese a tener MW instalados de sobra para atender su escuálida demanda, la indisponibilidad de los MW capitalinos es menor al 10 %. Así se termina forzando la transmisión debilitada y una falla más en ella por la mala praxis operativa podrá desatar el caos que tanto se ha querido evitar. Sin ir muy lejos, ayer volvimos a ser víctimas de otro apagón nacional.

En 10 días Venezuela comenzará a sentir la segunda anual del sol de Venezuela, lo cual traerá mayores temperaturas y podría indicar el final de los meses de un invierno que ha estado por encima del promedio estadístico. A pesar de la indetenible diáspora y de la ruina colectiva en industrias y comercios, habrá un mayor requerimiento en la infraestructura eléctrica y esto pondrá mayor presión en la capacidad de suministro. Esto se agrava porque cerca de 1 mil MW térmicos ya no están disponibles.

Las maniobras que con mucho esfuerzo la estatal eléctrica ha logrado realizar para paliar la situación, dejan trampas en el camino futuro, que por el canibalismo eléctrico, demás vicios y limitaciones ejecutorias, dejan pocas opciones de maniobrabilidad del SEVI. En algunos casos, de salir mal las cosas, y pese a las mejores intenciones, resultaría un escenario de mayores peligros para el país. Lo peor que nos puede pasar es otro gran apagón nacional, no por el apagón per se, es por los daños que pueden ocurrir en la recuperación del mismo con una infraestructura debilitada.

La ruta más efectiva para salir de esta calamidad está trazada y está dando los resultados buscados, las instituciones multilaterales tienen decisiones que tomar y eso ocurre fuera de nuestras fronteras. Dentro del país hay otras decisiones también que tomarse para poner orden en casa y atraer soluciones y permitir que los que tienen las mejores soluciones hagan su trabajo. Eso implica ponerle un parao a la piratería y a las ambiciones de muchos que no terminan de entender lo complicado del desafío y que, por lo tanto, deben apartarse o ser colocados en su sitio.

Nada va a mejorar en el país energéticamente y, en el epicentro está la electricidad. Debe ocurrir el cese de la usurpación acompañado de un cambio de gobierno positivo que pase coleto con todos los vicios, que nos trajeron hasta aquí. Si persisten las mismas recetas fallidas del pasado meramente maquilladas para salir del paso, cada episodio de crisis será más agudo, cortante y dañino para todo el país. Lo que es más peligroso es que la crisis eléctrica puede comprometer la gobernabilidad del país en una posible transición a una democracia más funcional y rendidora de cuentas.

Es importante, que los que están del lado de allá, piensen en el país y que los que están en los cuadros más altos, además de pensar en el país, piensen muy bien sus responsabilidades, porque más temprano que tarde tendrán que asumir y rendir cuentas a la nación. Ambiciones heredades de los gobiernos de Carlos Andrés Pérez II y Rafael Caldera II, deben entender que su momento ya pasó, que su rol es otro, porque la actividad eléctrica mundial cambió. Ahora se requiere adaptación a nuevas ejecutorias.

Jamás hemos estado tan cerca de las mejores soluciones, pero eso requiere de decisiones y por eso estamos ante una encrucijada. Estamos ante decisiones “de grandes ligas”. Venezuela tiene con qué para salir adelante, pero hoy más que nunca el tiempo, tesoro y talento, las tres “T´s” mágicas deben ser aplicadas con mucha sabiduría y con el correcto “timing”.

Se requiere claridad y ética profesional en la búsqueda indetenible de la ejecución perfecta, que tal vez nos eluda. Pero si perseveramos lo buenos, que somos más, tropezaremos con la excelencia operacional para lograr las soluciones requeridas.

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