Celebrando una victoria contra los combustibles tóxicos

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CIENCIA Y LETRAS


Por: Paulino Betancourt

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) anunció el lunes 30 de agosto que la era de la gasolina con plomo finalmente había terminado, después de que la última refinería del mundo en Argelia agotara sus existencias de gasolina con plomo. Esto marca una campaña de casi 20 años liderada por el Pnuma y sus colaboradores para erradicar su uso en todo el mundo, un siglo desde que los científicos demostraron que el plomo en la gasolina tenía efectos desastrosos para el medio ambiente y la salud pública. Un hito que evitará más de un millón de muertes prematuras y ahorrará a las economías mundiales billones de dólares anuales, dijo el lunes el Pnuma.

Hace noventa y nueve años, algunas de las corporaciones líderes de EE. UU., como General Motors, Du Pont y Standard Oil of New Jersey (conocida hoy en día como Exxon Mobil), se juntaron y pusieron plomo en la gasolina. El combustible tóxico ha estado contaminando el aire, el suelo, el agua potable y los cultivos durante décadas. Los estudios también han sugerido que afecta el desarrollo del cerebro humano, particularmente en los niños. 

Las preocupaciones surgieron en 1924, cuando decenas de trabajadores fueron hospitalizados y cinco declarados muertos, después de sufrir convulsiones en una refinería dirigida por la Standard Oil. Sin embargo, en la década de 1970 casi toda la gasolina producida en el mundo contenía plomo y, a pesar de las advertencias médicas, 117 países todavía suministraban y usaban el combustible nocivo en 2002, la mayoría de los cuales eran países de África y naciones de bajos ingresos.

El plomo es una neurotoxina cuyos efectos nauseabundos y mortales se conocen desde hace casi 3.000 años. Sobre él han escrito personajes históricos, desde el poeta y médico griego Nikander y el arquitecto romano Vitruvio, hasta Benjamín Franklin. Inodoro, incoloro e insípido, el plomo solo se puede detectar mediante análisis químicos. A diferencia de carcinógenos y asesinos como los pesticidas, la mayoría de los productos químicos, aceites usados e incluso materiales radioactivos, el plomo no se degrada con el tiempo. ¡No se vaporiza y tampoco desaparece!

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Por esta razón, la mayor parte de las 35 mil toneladas de plomo que se estima fueron quemadas en la gasolina venezolana durante el siglo XX, permanecen en el suelo, el aire, el agua y en los cuerpos de los organismos vivos. En todo el mundo, se estima que la exposición del hombre moderno al plomo es de 300 a 500 veces mayor que los niveles naturales o de fondo. De hecho, un informe de 1983 de la Comisión Real de Contaminación Ambiental de Gran Bretaña concluyó que el plomo fue dispersado tan ampliamente por el hombre en el siglo XX que “es dudoso que alguna parte de la superficie de la tierra o cualquier forma de vida permanezca libre de contaminación”. Si bien el plomo de la minería, la pintura, la fundición y otras fuentes sigue siendo un problema ambiental grave, un informe reciente estimó que la combustión de gasolina ha generado el 90% del plomo presente en la atmósfera desde la década de 1920. 

¿Cómo llegó el plomo a la gasolina? El 9 de diciembre de 1921, un ingeniero llamado Thomas Midgley Jr., que trabajaba en el laboratorio de la General Motors Research Corporation, informó a su jefe que había descubierto que el compuesto tetraetilo de plomo funcionaba para reducir la “detonación” en los motores de combustión interna. 

Desde 1999, Venezuela comenzó progresivamente a vender gasolina sin plomo en el mercado nacional, pero recién a partir del 2005 se oficializó la eliminación del uso de la gasolina con plomo en el país. Por aquel entonces, el exministro de Energía, Rafael Ramírez, dijo: “El país debe estar feliz porque nos hemos quitado esto de encima; éramos uno de los únicos países en el mundo que estaba todavía utilizando plomo, que nos envenena a todos”. 

En 2016, después de que Corea del Norte, Myanmar y Afganistán dejaron de vender gasolina con plomo, solo un puñado de países seguía operando estaciones de servicio que proporcionaban el combustible. Argelia finalmente se unió a Irak y Yemen, para poner fin a su dependencia del contaminante.

El Pnuma dirigió una campaña, en asociación con las ONG, científicos y compañías petroleras, para eliminar gradualmente el uso de la sustancia tóxica. Esto requirió años de concientización, apoyo técnico y batallas en casos de corrupción. Greenpeace elogió la noticia como “una celebración del fin de una era tóxica”. A mi parecer, muestra claramente que si podemos eliminar uno de los combustibles contaminantes más peligrosos del siglo XX, también es posible erradicar por completo todos los combustibles fósiles.

Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, calificó la erradicación de la gasolina con plomo como un “éxito internacional”. Inger Andersen, Directora Ejecutiva del Pnuma indicó: “Superando un siglo de muertes y enfermedades que afectaron a cientos de millones y degradaron el medio ambiente en todo el mundo, estamos fortalecidos para cambiar la trayectoria de la humanidad para mejor, a través de una transición acelerada hacia vehículos limpios y movilidad eléctrica”.

Pero la agencia de la ONU advierte que los esfuerzos no deben terminar aquí. El sector del transporte sigue siendo responsable de casi una cuarta parte de las emisiones globales de gases de efecto invernadero relacionadas con la energía, y se prevé que crezca a un tercio para 2050, según el informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático. Mientras tanto, ¡celebremos este importante avance!


PAULINO BETANCOURT | @p_betanco

Investigador, profesor de la Universidad Central de Venezuela, miembro de la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat.

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