Bitácora Internacional | La visita de Bachelet: del socialismo mágico al irredentismo militante

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Foto: EFE/Rayner Peña

Por Alfredo Michelena*

Vino la Alta Comisionada para los Derechos Humanos y no actuó ni hizo todo lo que muchos hubiéramos querido; pero habló con todos y en especial se reunió con las víctimas mostrando más que empatía. Dejó establecidos compromisos y pronto presentará su informe. La interrogante será la de siempre: ¿Ayuda esto a nuestra causa libertaria?

Solo en América Latina fue posible la creación del Realismo Mágico. De ese cosmos literario en que la realidad se mezcla con lo fantástico, lo fabuloso,  lo mágico y se exagera su discordancia. Pero más allá de la literatura, en ese cosmos vivimos. Algunos más permanentemente que otros.

La dificultad de entender la lógica que imperaba (o impera) en el chavismo me llevó a escribir hace más de un lustro sobre “el socialismo mágico”.  Ese era el momento en que el finado se le había presentado a Maduro en forma de pajarito y se  acusaba a la oposición  de comprar 18 aviones para invadir Venezuela desde Colombia- aunque usted no lo crea. Esto fue precedido por otros muchos momentos de desvarío en los anuncios de planes como la ruta de la empanada o los gallineros verticales, el gasoducto del sur, los intentos de magnicidio, las inoculaciones de cáncer y el descubrimiento de que Marte había sido desbastado por el capitalismo. Era el empuje del socialismo mágico que convertía a Venezuela en una especie de Macondo donde todo era posible, aunque todo era fantasía exotérica.

La suerte que nos acompañaba es que desde una posición de rechazo al régimen era posible comprender lo fantasioso de todas esas cosas que se apilaban en el inconsciente colectivo y formaban la narrativa del régimen.

No sé si ahora “se han dejado de eso” o es que  la realidad de la crisis a que nos han sometido y la hartera de los venezolanos, con tantas promesas incumplidas y tanta pelazón, no ha dejado espacio para la fantasía. No es que no busquen como justificar su fracaso ni que anuncien cosas que saben que son inalcanzables y digan descaradamente mentiras y denuncien a cada rato conspiraciones hollywoodenses, es que al menos ya lo mágico parece haber terminado.

Pero ahora ha surgido entre la oposición algo que me preocupa supremamente: es una manera de apreciar la realidad que, más que un “realismo mágico” fantasioso es un “realismo irredento” o simplemente un “maniqueísmo a ultranza” que se aferra a posiciones que no dejan  espacios para el relativismo o medias tintas.

Así ha sido la reacción de algunos personajes a la visita de Michelle Bachelet, la alta comisionada de los Derechos Humanos de la ONU, a Venezuela. Para ellos esa visita fue negativa en todos los aspectos.

Quizás es que este grupo pretendía que ella llegara diciendo que no se reuniría con el usurpador y menos con Diosdado Cabello; que si no la dejaban ir a “La Tumba” y a los hospitales batiría la melena y haría mutis por el foro; y que al final al despedirse debería haber dicho “hay que condenar al régimen oprobioso del dictadorzuelo”. Como no lo hizo “anatema va de retro”.

Una de las razones esgrimidas para enarbolar la bandera del aborrecimiento ha sido que es comunista y que, como tal, nada bueno podría esperarse de ella. Sin duda ella participó en movimientos de izquierda y fue militante del Partido Socialista de Chile e incluso para su segunda presidencia unió al Partido Comunista a su coalición.  Empero fue durante su segundo gobierno que Chile afincó su línea política hacia el régimen de Maduro y lo confrontó internacionalmente, en especial en la OEA. Si, el Chile de la Bachelet condenó al régimen y lo señaló de dictadura, y fue promotor y fundador  del Grupo de Lima.  Además de que junto a México acompañó los diálogos en República Dominicana y se retiró al comprobar que ellos no conducirían a unas elecciones libres y democráticas.  Eso para no hablar de su empatía con un tema que ella vivió directamente, pues su padre murió como preso político y fue junto a ella y su madre torturado.

Sin duda el régimen tratará de utilizar esta visita y sacarle el mayor provecho sino no la hubiera permitido.  Se presentará como abierto al escrutinio internacional y ganará tiempo para evitar una condena.

Ya en septiembre pasado logró evitar en el seno del Consejo de DD.HH. de la ONU ser condenado; pero tuvo que aceptar una resolución donde se manifiesta una profunda preocupación por las violaciones de DD.HH  y se le pide a la Alta Comisionada que presente informes.  Ya se han hecho varios y muy contundentes. El próximo será el 5 de julio en el cual presentará las conclusiones de la visita.

Por ahora dejó cuatro compromisos claves con el régimen: la creación de una oficina local para dar seguimientos a los DD.HH.; acceso pleno de estos funcionarios a los centro de detención;  evaluación la Comisión Nacional para la Prevención de la Tortura; y trabajar para que otros mecanismos de derechos humanos visiten Venezuela.

¿Cuáles y cómo se cumplirán? Es lo que está por verse, así como si hacen caso a sus llamados a  liberar a los presos políticos y atender la crisis humanitaria.

Mientras esperamos el resultado, que no será la caída del régimen, en la Venezuela opositora se sigue agitando “el odio, los enconos y las banderías irredentas”  y no cesan las invectivas que en poco o nada ayudan a recobrar la democracia y la libertad.

@Amichelena
Sociólogo, Msc Economía y diplomático

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