Avengers, GoT, Godzilla = Venezuela

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Estos meses han sido de reflexión. El estado de ánimo general nos atrapa hasta en nuestra individualidad. La negociación, la negación, el doble discurso. Quien escribe ha realizado películas, ha escrito algunas obras de teatro y guiones, egresó de dos carreras distintas, una en la más importante universidad del país, ha trabajado en un canal de televisión, en una distribuidora cinematográfica, ha dado clases en una excelente universidad, dicta talleres, conversatorios, foros sobre lo que más le gusta hacer y es padre. Y esto último es lo único que realmente es. No hay una especialidad, no hay nada por arriba de eso. Todo lo demás es secundario.

Siguiendo en la reflexión, me encantaría escribir más de cine. Es una deuda personal. Es una amor lejano, que desatiendo pero que no puedo dejar. Estos meses han estado movidos, en lo que a cine respecta. No escribo desde hace 3 meses en este espacio. Mucho tiempo para alguien que podría llamarse escritor. Y con el pasar de los días de apagones aterrizó Avengers: End Game. La única película de ese universo de 22 películas que he disfrutado. Me emocionó, me hizo seguir valorando el cine. Oír al público en sala aplaudir, reír, llorar, a veces todo a la vez, es realmente una proeza. Es mágico.

No me siento culpable por no haber visto ni la mitad del universo Marvel. Soy culpable y nada se puede hacer más allá de asumir responsabilidades. En este último capítulo me reconcilié con Iron Man, ese “arco dramático” del personaje ahora padre y luego explorar esa otra faceta desconocida de ser hijo, fue sublime en todos sus niveles. Avengers merece nominaciones a los Oscars al nivel de Black Panther que las obtuvo en 2019. Cuidado con un Oscar a Mejor película en 2020.

Casi seguido apareció Game of Thrones (GOT) y su octava y última temporada. 6 domingos dónde soporté meme tras meme de mis contactos y seguidores en Estados y Stories después de cada capítulo. Vi el primer capítulo casi que por casualidad. También recuerdo haber visto la primera temporada y uno que otro capítulo posterior. No tengo moral para criticarla, pero es insólita la cantidad de protestas que generó esta temporada. El público en lo suyo, siendo el juez. Todo el mundo haciéndose su serie en la cabeza. La mayoría molestos con el camino elegido por los creadores y todos opinando sobre cómo hubiera quedado mejor. Algo hermoso. Todo el público se merece los diez millones de dólares que cuesta cada capítulo. Aunque la triste realidad es otra.

Finalmente, llegó Godzilla 2. La precede una primera parte que tuvo buenas críticas y excelente recaudación en taquilla. Afuera, antes de entrar a la función, me consigo a un colega que sí sabe de este cine y me habla bien de la estrenada en 2014 y me dice que tiene altas expectativas pues sigue el universo de “Kaijus”. Acepto que debí googlear y enterarme que esa palabra significa monstruo gigante en japonés y que Godzilla tiene casi 30 apariciones en el cine. La película más allá de las caras conocidas del casting, los doscientos millones que invirtió Warner en ella, las increíbles batallas entre monstruos con grandes efectos especiales y que en una ocasión mencionan a Venezuela, es una película que se olvida al salir de la sala.

El fenómeno del público, la fuerza del público. Yo soy público. Me imagino que en 1954 todo un país hablaba del monstruo y a medida que siguió saliendo en el cine la popularidad creció y se mantuvo hasta nuestros días, donde siguen invirtiendo millones en el personaje y 65 años después aun hay gente con expectativas. Pasando de generación en generación. Ahora parece de salida y el nuevo sitial es para los superhéroes y las series. ¿Podrá Juego de Tronos ser tan duradera como El Zorro y El Chavo? que al menos en Latinoamérica aún tienen audiencia. ¿Los 10 años de Marvel podrán ser el inicio de 50 años más? No lo sé. Avengers la tiene más fácil que GoT y Godzilla va de salida según las estadísticas y mi interpretación, aunque solo he visto una película de Godzilla.

Y ustedes se preguntarán, pero ¿qué hace y qué ve esta persona que no ve nada de esto tan de moda y de cultura general y aun así se atreve a escribir sobre ellos? Bueno, hago todo lo que menciono en el primer párrafo, en un país como Venezuela y además soy dos cosas: Padre y público. Ya si ser padre es como ser padre de todos los niños del mundo como diría el poeta Andrés Eloy Blanco, ser público, es ser ese individuo supremo, juez y despiadado con todo lo que ve.

Para cerrar, me gustaría por usted señor lector y por poder especializarme en algo más, regalarle esta columna semanalmente, para, además de padre, venezolano y público, agregar el título de escritor. Quizá algún día tenga un nombre, sería bueno me ayuden a encontrarlo. Mientras tanto, creo que me enfocaré en el cine y dejaré de pensar tanto en política. Nos seguiremos leyendo por aquí o por [email protected] nos podemos oír en este podcast de cine que también hago y nos podemos ver un día cualquiera en una estación de metro pues, usted como yo, somos público.

Aquí les presento mi podcast:

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