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lunes, 23 mayo, 2022

Arquitectura para reestructuración de la deuda de Venezuela, a partir de los últimos acontecimientos políticos

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Los últimos acontecimientos en Venezuela, nos inquietan no sólo a los venezolanos, sino a los acreedores que tiene la nación por distintas deudas contraídas, a saber cuatro (04) grandes grupos principalmente: 1) los acreedores de deuda financiera de PDVSA, 2) los acreedores de deuda soberana Venezolana, 3) aquellos que han resultado victoriosos en laudos arbitrales internacionales, 4) proveedores del Estado, sus empresas y todo aquel con una cuenta pendiente por cobrar, que deben determinarse efectivamente el alcance, naturaleza de dicha deuda.

La inquietud ahora se magnifica, los países del hemisferio occidental reconocen a la Asamblea Nacional como único ente legítimo que representa a la República, y así, el proceso político y constitucional que ha llevado al Sr. Diputado Juan Guaidó a encargarse de la Presidencia Nacional temporalmente hasta que se convoque elecciones.

Los mercados y la comunidad internacional han reconocido el evento, y responden favorablemente, sólo para mencionar alguno, el día 23 de enero el mercado de bonos soberanos y de PDVSA tuvo un alza entre 5 y 12%. Esto se debe fundamentalmente al hecho, que el problema político venezolano más que un problema interno, es un problema ya geopolítico internacional.

Otra de las premisas importantes es el intercambio comercial y la relación entre Estados Unidos y Venezuela. Si bien es cierto, en los últimos años se ha trastocado por la política de Caracas, lo cierto es que casi el 70% del ingreso proveniente de la venta de petróleo proviene de la relación con los Estados Unidos, y aunque la producción esté mermada a números levemente por encima del millón de barriles diarios, el pago proveniente del vecino del norte es en dinero constante y sonante (aunque congelados a partir del 28E), y no es producto de acuerdos (tipo China, Rusia), que son servidos con petróleo.

También está -interinamente- el tema de control que tiene dos partes: el control financiero y el control estratégico. El control de los fondos internacionales, en este momento y en los países más importantes del hemisferio es reconocido al Presidente encargado Juan Guaidó, dos países fundamentalmente reconocen su capacidad: EEUU y Reino Unido. Pero el control estratégico de PDVSA aún no lo tiene, ni de las refinerías, ni los despachos, personal, entre otros.

Por último, la capacidad de cambios tangibles en la economía venezolana. Esta parte se ha dicho mucho, y el gran problema es la necesidad de cambios estructurales, tener claro los objetivos fiscales y la política monetaria. Abrir el país a la inversión internacional, y privatizar algunos sectores es imperativo, y vender negocios ineficientes. Internamente hacer una reorganización de PDVSA y del modelo de empresas mixtas petrolero, y hacerla eficiente. Eso supone no sólo la inversión de las empresas extranjeras, sino el cambio del modelo petrolero, incrementar la producción y volver el país más productivo en cuanto a diluente y nafta.

¿Cómo se puede reestructurar la deuda financiera del país?
La crisis venezolana no tiene precedentes, ni en su magnitud ni su complejidad. No se trata sólo de una cantidad increíble de dinero adeudado, sino que, sin una verdadera confianza de estabilidad política, y de apoyo internacional financiero es prácticamente imposible realizarla.
Pero algunos puntos claves para poder reestructurar la deuda nacional son:

  1. La posibilidad de ayuda humanitaria, es no sólo necesaria por lo que significa para los más desfavorecidos al día de hoy, sino que permite atender a un problema de mayor envergadura social que no puede dejarse de lado por el problema financiero, además alivia el gasto público exagerado que tenía el gobierno y permite luego, organizar programas sociales para los más desfavorecidos de acuerdo al punto 2.
  2. La ayuda de los organismos internacionales, v.gr. FMI, BID, y de algunas inversiones puntuales de países como Estados Unidos, Brasil y la misma China son vitales. El dinero fresco “fresh money” permite pagar una porción de intereses y capital, y darle garantía a los acreedores del cumplimiento por parte del País de no sólo la deuda soberana sino de otros tipos de deuda.
  3. La política internacional de China es una política de inversión y negocios, además ya tiene inversión en el país, no es de extrañarse que invierta fuertemente en Venezuela a la hora de un cambio que le de posibilidades de repago y crecimiento económico.
  4. Venezuela ante este clima incierto, tiene que controlar a los acreedores holdout, y no organizados, que puedan pretender demandas puntuales y hacerse de activos valiosos de la nación o simplemente entorpecer la reestructuración de la deuda. Este es un objetivo primordial de la operación.
  5. El Estado de Nueva York tiene jurisdicción para que Venezuela reestrcuture su deuda bajo esa jurisdicción, de acuerdo a los contratos celebrados en su momento.
  6. Finalmente, la mayoría de los bonos soberanos tienen cláusulas de acción colectiva, es decir, las decisiones de una mayoría calificada de 75-85% serían de obligatorio cumplimento para el resto de los tenedores de bonos, está claro que es inevitable que se amplíen los plazos y reduzcan los cupones, y poner esa porción de acreedores en sintonía de una reestructuración no es cosa fácil, pero hay incentivos que pudieran permitirle acceder entre ellos, la ejecución de un riguroso programa de ajustes económicos y un renovado apoyo de la comunidad internacional.
  7. Aquí hay que recordar que las Naciones Unidas recuerda que en estos procesos no podemos olvidarnos de los derechos humanos, es decir, no se debe dejar un brazo y un ojo en la reestructuración.
  8. Finalmente, los otros acreedores, es decir, aquellos pertenecientes a la tercera y cuarta categoría, muchos se pueden renegociar organizando un plan estructural de satisfacción de su inversión en el país, mediante restituciones, acuerdos de daños, pero además con incentivos y créditos fiscales, que hoy cuentan con el apoyo de la Asamblea Nacional para hacerlo.

Los bonos de PDVSA
El caso de los bonos de PDVSA es diferente, ya que no existen esas cláusulas de acción colectivas, las cuales permitirían que una mayoría calificada de tenedores de bonos pudiese acordar una reestructuración obligando en consecuencia a todos los tenedores, pero en el caso de una reestructuración masiva (negociar la tasa de interés, la moneda de pago, el cupón, etc) si requieren de cada tenedor de bonos, por eso es que algunas firmas tratan de organizar a grupos de tenedores en bloques, para un manejo colectivo de una negociación o pago.
Estas negociaciones deben sobretodo enfocadas para no caer en los errores de las negociaciones de deudas soberanas como la Argentina, y esto son los acreedores holdout. Las posibilidades para el caso de PDVSA, se resumen en:

  1. Recanjear el instrumento por un bono nuevo, que permita a los tenedores tener una deuda refinanciada, y con condiciones posibles de pagos, y condiciones que no entorpezcan la reestructuración y operación de recanje.
  2. Se podría también, ir a un proceso concursal mediante el Capítulo 15 del Código de Bancarota de los Estados Unidos y sanear a PDVSA y reorganizar sus deudas.
  3. Ceder la responsabilidad de pago (mediante una delegación) a una nueva sociedad, con lo cual la nueva estructura será la encargada de la deuda financiera, y esto le permite una suerte de nuevo comiendo a PDVSA, obviamente para evitar algún litigio o complicación esto debe ser algo más que “un cascarón”, sino una empresa comprometida por parte de la nación y de los fondos del fideicomiso que más adelante me refiero.
  4. Las sanciones del día 28 de enero de 2019 y el acuerdo de protección de activos por parte del Departamento del Tesoro Estadounidense, más bien son una suerte de protección o “stand still”, y en ese sentido, se protege de una toma por parte de cualquier acreedor a Citgo, y los fondos derivados de las ventas petroleras y recursos del Estado Venezolano son depositados en cuenta scrow en el momento en que las condiciones estén dadas para el uso de los fondos por parte de la nueva administración, esto imposibilita al mismo tiempo una toma de control por parte de intereses ajenos a los Estados Unidos y a Venezuela con respecto a Citgo.
  5. Estos fondos pudieran capitalizar parte de la garantía de pago de esa nueva sociedad, permitiendo que PDVSA en el balance tenga un desahogo que permita apalancamiento financiero para ser reinvertido en la industria petrolera para incrementar su producción.

Pero para lograr esto, sobretodo mucha sapiencia y paciencia.

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