Por: Nehomaris Sucre

El mundo sufre alteraciones, los límites entre la paz y la guerra no son tan claros como antes. Reinan los matices: operaciones de información, ataques cibernéticos, maniobras militares, etc. Esto ha creado un estado constante de tensión que despierta en muchos la idea de que en cualquier momento detonará un conflicto de carácter global.

En este contexto, Estados Unidos pierde terreno en la región de manera progresiva. Así lo confirma la presencia de Rusia y China en territorio venezolano durante la ejecución de los “Army Game”, también conocidos como Olimpiadas de Guerra, competencia militar en la que se prueba la destreza de las distintas fuerzas armadas.

Son 12 las delegaciones extranjeras que han llegado al Fuerte Terepaima de Lara para medirse en la cancha Frontera Francotirador. Además de las fuerzas rusas y chinas, también participan militares de Bielorrusia, Abjasia, Bolivia, Cuba, Uzbekistán, India y Myanmar, entre otros. Se trata de un hecho inédito en nuestro continente, pues hasta el momento solo Estados Unidos había organizado ejercicios multinacionales en América.

Como es evidente, las sanciones de Washington no han logrado frenar amenazas como el programa nuclear iraní. Ni la ofensiva rusa en Ucrania, ni la violación de derechos humanos a minorías en China. Tampoco la permanencia del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela. Por el contrario, aumentaron las alianzas entre los gobiernos de estos países que tienen definido su objetivo: reducir el poder estadounidense.

Lo alarmante del asunto es que se trata de regímenes que no solo buscan en el plano internacional tener preeminencia, como es natural en el juego político, sino que a lo interno se caracterizan por violar los derechos humanos y quebrar los principios democráticos. En este sentido, nos encontramos frente al intento de extender en el mundo un modelo de sociedades controladas y vulneradas por sus gobiernos. Para conseguir este fin el poderío militar es el medio predilecto.

¿Cuánto le cuesta a Venezuela ser subsede de los Army Game?

Llama la atención que al mismo tiempo que los docentes y otros trabajadores públicos piden mejoras salariales, nuestro país se convierte en anfitrión de los Army Game, con el respectivo gasto que esto implica.

El gobierno no ha precisado cuánto dinero del patrimonio venezolano se empleó en la ejecución de la cancha Frontera Francotirador ni en la logística necesaria para recibir a las 12 delegaciones extranjeras que participan junto a Venezuela.

Como de costumbre, no hay transparencia en las políticas de Nicolás Maduro y eso nos abre a los ciudadanos un amplio abanico de dudas y suposiciones.


NEHOMARIS SUCRE | @Neho_Escribe

Politóloga y militar retirada.

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