Ariana Granadillo: relato de una mujer en manos de la Dgcim

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POLITEIA


Por: Nehomaris Sucre

Ella escuchó el sonido de una cinta adhesiva, algo que probablemente ahora asocia con los episodios más nefastos de su vida. Después un hombre apodado “El Árabe” le quitó la capucha al tiempo que la amenazaba con cortar su cuerpo si abría los ojos. La joven sintió el borde filoso de una cuchilla contra su mejilla y la respiración de su captor invadiéndole el rostro. 

“El Árabe” le tocó el cabello, la cara, la boca y los pechos, y cuando sus manos se hallaban bajo la camisa de ella, otro oficial abrió la puerta. Era la noche del 02 de febrero de 2018 y transcurría la primera detención de Ariana Granadillo, estudiante de medicina de la Universidad Nacional Experimental Rómulo Gallegos. 

Los funcionarios les colocaron a Ariana y a su prima una carpeta de papel en la cara y las dejaron dormir en el suelo con las muñecas inmovilizadas, tal como los secuestradores hacen con sus rehenes. 

Posteriormente, en la madrugada se sumó al grupo de captores una oficial femenina y comenzó la ronda despiadada de golpes a las jóvenes detenidas. Les propinaron patadas en las costillas y las tiraron del cabello mientras preguntaban por el padre de Ariana y si este vivía en la casa del coronel García Palomo. La respuesta de la señorita Granadillo fue precisa: su papá vivía en el campo y no participaba en asuntos militares. 


“El Árabe” le tocó el cabello, la cara, la boca y los pechos, y cuando sus manos se hallaban bajo la camisa de ella, otro oficial abrió la puerta. Era la noche del 02 de febrero de 2018 y transcurría la primera detención de Ariana Granadillo

Nehomaris Sucre

Cuando el sol se asomó sobre aquel sitio, algo tan propio de la fisiología femenina, como lo es la menstruación, se convirtió en una carga adicional para Ariana. 

En vista de las circunstancias, Granadillo le informó a “El Capitán”, quien posiblemente era el militar de mayor grado en el lugar, sobre la necesidad de productos sanitarios, pero el hombre se burló y le dijo que  terminaría desnuda y cubierta de sangre frente a ellos. Este sujeto vestía un uniforme de la Dgcim, como casi todos los funcionarios presentes.

Durante el transcurso de la mañana llegó otro efectivo de más edad, quien aparentemente comandaba al resto. Fue este hombre quien hizo firmar a Ariana y a su prima un documento en el que declaraban su “voluntad” de no efectuar ninguna denuncia, como si tras el delgado grosor de aquel papel pudiesen ocultarse las culpas de sus agresores. 

Ese mismo día fueron puestas en libertad las mujeres, una libertad frágil, pues a Ariana le esperarían dos próximas detenciones, violencia física, acoso, amenazas de violación y un grillete difícil de soltar: las secuelas psicológicas de aquellos malos tratos infringidos en su contra.

El 11 de julio de 2018 la joven logró huir de Venezuela, no pudo culminar sus estudios de medicina y su caso continúa impune. Cabe resaltar que el relato de este incidente fue posible gracias al Informe de la Misión Independiente de Determinación de los Hechos de las Naciones Unidas (ONU) en el que se investigaron 223 casos, de los cuales 48 fueron incluidos en un exhaustivo análisis. Adicionalmente, se examinaron otros 2.891 casos con el propósito de confirmar patrones identificados en la investigación.


NEHOMARIS SUCRE | @Neho_Escribe

Politóloga, militar retirada y cursante de la Maestría en Literatura Venezolana (UCV).

El Pitazo no se hace responsable ni suscribe las opiniones expresadas en este artículo.

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