Argentina, las PASO y la nueva transición al peronismo

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Foto: Archivo-EFE

Las primarias presidenciales en Argentina se efectuaron el 11 de agosto. Las conocidas “PASO” (primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias como se les conoce) son el preludio a la elección presidencial del domingo 27 de octubre de 2019. Los candidatos que se presentaron a las PASO fueron: el actual presidente, Mauricio Macri, líder del partido político “Juntos por el Cambio”; Alberto Fernández, por el partido “Frente de Todos” y quien ocupó el cargo de jefe de gabinete de Néstor Kirchner y también de Cristina Fernández de Kirchner; Roberto Lavagna, por “Consenso Federal” y exministro de economía de Duhalde y Kirchner; Nicolás del Caño, por “Frente de Izquierda y de los Trabajadores”; Juan José Gómez por “Frente NOS” y José Luis Espert, por el partido libertario.

Las PASO fueron un gran triunfo para Alberto Fernández y su vicepresidenta, la aún influyente, a pesar de la decena de causas penales en su contra por corrupción y otros delitos, Cristina Fernández de Kircher. Para el macrismo fue la pesadilla que se tornó en realidad. Los resultados para los dos grandes en disputa fueron los siguientes: un 47,32% de votos para Fernández-Fernández y un 32,28% para la dupla Macri-Pichetto, una distancia de casi un 15%. El mismo presidente Mauricio Macri reconoció la derrota esa noche muchos minutos antes de que se divulgaran las cifras oficiales. Macri en esas palabras de derrota se vio sorprendido y estupefacto por los resultados, a la vez que se mostró débil e inseguro en su primera rueda de prensa, a minutos de conocerse los resultados.

El equipo de Macri manejaba el escenario de un empate técnico, y en el peor de los escenarios una victoria de Alberto Fernández por pocos puntos de diferencia, no un abismal 15%. Este resultado en realidad tomó a todos por sorpresa; las encuestadoras tampoco lo vieron venir. Analistas aseguraron que estos resultados abren nuevas interrogantes para investigar a la ciudadanía en su intención de voto en procesos electorales, porque una cosa fue la “realidad en redes sociales y la Big Data” y otra muy pero muy distinta los resultados en la noche de las PASO.

El “voto bronca” fue un castigo para Macri por las pésimas condiciones económicas del país. Causó mucha rabia y molestia que el presidente lanzara la culpa de estos resultados al electorado. Esta campaña se caracterizó porque los candidatos Mauricio Macri, Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, protagonistas de la misma, se mantuvieron escondidos en gran parte de la campaña electoral. Ninguno ofreció propuestas serias al electorado e inclusive la misma Cristina Fernández de Kirchner pasó más tiempo recorriendo Argentina para promocionar su libro, Sinceramente, que en campaña electoral.

El gobierno de Mauricio Macri se endeudó hasta más no poder y recibió el auxilio financiero del Fondo Monetario Internacional y con estos recursos no pudo enderezar las graves distorsiones macroeconómicas del país. Al día siguiente a las PASO, hubo mucha inestabilidad en el tipo de cambio y la bolsa de valores de Buenos Aires (Merval) cayó. Y en la provincia de Buenos Aires el triunfo de Axel Kicillof fue contundente, venciendo a la abanderada de Macri, María Eugenia Vidal. Kicillof fue ministro de Economía y Finanzas durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner y uno de sus hombres de mayor confianza y apoyo. Con este triunfo se aviva la tesis de Máximo Kirchner como posible candidato presidencial en el futuro. Se siente en Argentina, en especial entre banqueros, inversionistas, empresarios y muchos periodistas, un regreso del fantasma del kirchnerismo.

A propósito de esto, conversé con Diego Giacomini, economista argentino y autor, junto con Javier Milei, del libro: Libertad, libertad, libertad. Para romper las cadenas que no nos dejan crecer. Giacomini me comentó lo siguiente: “Nos esperan cuatro meses realmente durísimos, durísimos donde esto de hoy es solo el comienzo. La situación se va a poner aún más difícil”. Giacomini agregó: “Macri no tiene credibilidad, Macri no tiene reputación, a Macri no se le puede pedir nada, porque nada va a hacer, de hecho nunca escuchó nada”.

En este sentido, Giacomini explica que es altamente probable la caída de la producción, del poder adquisitivo y pérdidas de empleo. Su pronóstico es que de aquí al 10 de diciembre se resentirá aún más el país. “Macri no hará nada, tendría que hacer un trabajo inmenso y no lo hará para no dejarle despejado el camino a Alberto Fernández y Cristina. El seguirá alimentando el miedo en la sociedad argentina con el fantasma de los Kirchner y el socialismo”, me explicó Diego Giacomini en nuestra plática. Giacomini afirmó que: “Argentina va a ir cada vez peor, porque Argentina no puede crecer y no va a crecer, porque para poder crecer tenemos que achicar el Estado, tenemos que achicar el sector público, bajar el gasto público 15 puntos porcentuales”. Él opina que se viene un empobreciemiento secular cada vez mayor para el país, con un alto riesgo de default para el 2020 o quizás para el 2021, pero es ineludible.

El economista Javier Milei, en el famoso programa de Fabián Doman, un día después de las PASO, relataba que ante la incertidumbre es difícil la formación de precios en Argentina y, por ende, realizar operaciones de intercambio económico. El riesgo país de Argentina post las PASO, según J. P. Morgan, se llegó a situar por encima de los 1.400 puntos base. Milei explicaba que el riesgo país en realidad no es 1.400 puntos base, es aún mayor y daba como ejemplo que si tomas como referencia el bono argentino “BONAR 2020” es en realidad de 4.700 puntos base. Ese bono es de corto plazo e indica mejor la terrible situación de la hacienda pública argentina.

Prosigue explicando Milei: “La inflación es al sistema de precios lo que el ruido a una comunicación. Hoy el ruido es enorme porque te saltó 25% en un día el dólar. ¿Qué quiere decir esto? Que todo el sistema de precios está distorsionado, entonces los agentes no se coordinan y se empiezan a caer transacciones. ¿Qué quiere decir esto?, esto es la previa a un derrumbe del nivel de actividad económica”, sentenció el economista. Milei afirma que Argentina va a caer en default tarde o temprano, sea con Mauricio Macri o con Alberto Fernández. La tendencia en lo que queda de 2019 y todo el 2020 es de una alta inflación. El pronóstico de gran número de economistas argentinos es que estarán en hiperinflación pronto y recuerdan regularmente el caso de la Venezuela de Nicolás Maduro.

Daniela Aruj, experta argentina en comunicación e imagen política, me ofreció sus impresiones al respecto: “Por otro lado, en cuanto a la sensación general de la imagen y percepción de los dos candidatos, te puedo decir que Alberto Fernández, el candidato de la oposición, fue un candidato que desde el primer momento y habiendo montando un centro de cómputos propio se sentía ganador, se sintió ganador y se mostraba ganador. Su sonrisa, la tranquilidad con que hablaba a la prensa, cuando en otros momentos le había costado dirigirse a ella, eran síntomas de que había una diferencia que lo favorecía”. Agrega la experta: “En cuanto al presidente Macri, lo que nos quedó es el sinsabor de que más allá de que en el momento en que da su mensaje diciendo que había una amplia diferencia y diciendo que habían perdido la elección, también lo hace con una sensación de estar vencido, de estar realmente muy sorprendido por el resultado. Termina diciendo que bueno, que ahora iba a redoblar la apuesta. Eso termina siendo una situación muy poco creíble, inclusive para los propios partidarios del espacio, porque parecía que su mensaje no tenía que ver con la situación por la cual estaban pasando” aseveró Aruj.

El gobierno de Macri, aseguran muchos, terminará el 10 de diciembre de 2019. Los argentinos están en una encrucijada. Estos meses que quedan para culminar el año 2019 se debe aplicar por parte del gobierno de Macri un plan de ajuste económico serio, preciso y contundente, pero él no lo hará, porque del lado de Mauricio Macri tratarán de sobrevivir al naufragio electoral de las PASO y, por ende, no pueden aplicar medidas económicas incómodas que los expulsen de la Casa Rosada.

Por otro lado, desde el punto de vista de Alberto Fernández, le conviene que en la Casa Rosada se enfoquen en lo electoral y no resuelvan las distorsiones macroeconómicas, para que la situación sea una verdadera tortura para el pueblo, para poder esgrimir que todo este caos se debe a Mauricio Macri y su equipo de ineptos e ignorantes ministros y hacerle creer a los argentinos que Alberto Fernández es y será el verdadero cambio y no Macri. Tras años de populismo socialista y peronista, al parecer será Alberto Fernández a quien le toque sentarse en un futuro no muy lejano con los hombres del Fondo Monetario Internacional, para el bien de Argentina pensarán unos, o para el mal de Argentina, pensarán otros.

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