Alimentar la solidaridad no es un delito

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LOS PITAZOS DEL DIRECTOR


Por: César Batiz

Ver a una madre llorar porque no sabe qué comerá su hijo mañana debe convocarnos a todos a enfrentar el oprobio causado por quien desde su hegemonía intenta cortar las manos de quien llevará ese plato a la mesa.

Alimentar la solidaridad no es un delito, tampoco lo es gritar que el rey está desnudo, solo vestido por sus mentiras y el terror que generan sus esbirros.

En cambio se comete un terrible acto de corrupción cuando, con el dinero de una nación, el gobierno de turno compra toneladas de alimentos, gracias a la sugerencia de una asesora cubana, que luego se pudren en depósitos inadecuados o porque fueron adquiridos cuando estaban cerca de la fecha de vencimiento. Por eso, esa hediondez a insaciable hambre de riqueza fácil y despilfarro, que ocurrió hace una década, llega a nosotros y el mal olor se convierte en sustantivo oprobioso: Pdval.

Pero cuando se da de comer a otros en un país como el nuestro, en el cual acceder a un pedazo de carne o pollo es una proeza cósmica, se llenan barrigas, se da esperanza, se sella un pacto con esa madre y sus hijos que hasta entonces no sabían que en una misma mesa se podía comer sopa, seco y postre. Eso salva vidas y ayuda a reconstruir el tejido social para el fortalecimiento de la ciudadanía.


En cambio se comete un terrible acto de corrupción cuando, con el dinero de una nación, el gobierno de turno compra toneladas de alimentos, gracias a la sugerencia de una asesora cubana, que luego se pudren en depósitos inadecuados

César Batiz

Alimentar la solidaridad es un acto de empatía con el otro, de ponerse los zapatos del hambre, para sentir cómo se llena el estómago y el espíritu con un plato de comida, es enfrentar con simbologías y hechos a quienes te quieren dominar con el chantaje de una caja Clap, con leche que no es leche y arroz y pasta infestados de animales.

Hoy, el gobierno de Nicolás Maduro persigue a quien da un alimento solidario, porque sabe que solo le queda el garrote, pues desbarataron el país y no hay tantas zanahorias para tanta gente. Además, la prioridad está en llenar los egos de quienes lo mantienen en el poder.

De allí que todo el aparato del Estado se enfile contra Alimenta la Solidaridad y su líder Roberto Patiño, solo por llenarse las fauces del poder, sin importar el destino de 25.000 niños comensales sentados en una gran mesa distribuida en 14 estados del país.


CÉSAR BATIZ | @CBatiz

Periodista egresado de la Universidad del Zulia, especializado en Periodismo de Investigación. Director de El Pitazo.

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