Algunas reflexiones sobre la reconstrucción de Venezuela en la década 2020-2029

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| Fotos: Ronald E. Peña

Venezuela está en un proceso social de transición; eso es innegable aunque un puñado de personas pretenda detenerlo. La transición se ha atrasado para muchos por la negativa de un grupo que usurpa las instituciones del Estado a abandonar las mismas y someterse a la justicia por los delitos que ha cometido a lo largo de muchos años.

Un país de 30 millones de personas aproximadamente, tanto los que aún permanecen en el territorio nacional como aquellos que tuvieron que escapar a Estados Unidos de América, Colombia, Brasil, Panamá, Perú, Chile, Argentina, Ecuador o España, por mencionar algunos destinos. Todos afectados de tal manera que sus vidas y destinos se rigen por lo que decide y hace un minúsculo grupo de usurpadores que no llegan muy probablemente a más de 100 individuos. El pueblo de Venezuela debe continuar su lucha por recuperar su libertad, democracia y progreso como lo hace hoy en día.

Estos usurpadores son responsables ante la historia de la catástrofe humanitaria que sufre Venezuela. Lamentablemente para los venezolanos decentes, trabajadores, estudiosos, creativos y productivos, que son la mayoría, yo que conozco o creo conocer a los venezolanos, puedo asegurarles que la mayoría lo que desea es cambio, democracia, poder trabajar en paz, desarrollarse y progresar con sus hijos, padres, familiares, vecinos y amigos. El venezolano tiene sus virtudes y defectos, como toda persona y sociedad, y una de las virtudes del venezolano es ser una persona que no es belicosa. Quizás esta pasividad del venezolano es lo que llevó a un clan de personas a robar y usurpar el poder político del país y tenerlo secuestrado contra la voluntad colectiva de la sociedad venezolana.

Los días del chavismo se acabaron. El chavismo tuvo su momento de protagonismo histórico, eso no puede negarse. Fueron protagonistas por muchos años de la escena política, económica y social de Venezuela y de una parte considerable de la región latinoamericana, pero desde el sitial donde se encontraban, ellos prefirieron crear riqueza para ellos mismos y convertirse en lo que tanto criticaron desde la acera de la izquierda por décadas y no generar riqueza para toda Venezuela; de hecho, esa monopolización egoísta de la creación de riqueza es uno de los detonantes principales de la destrucción actual del chavismo.

Hoy en día me atrevo a afirmar que desde Miraflores, esos pseudodefensores de antaño del socialismo sienten un gran desprecio y asco por los venezolanos que por años dijeron defender y que apoyaron por largo tiempo al Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv). No soy exagerado al escribir que con tal de seguir usurpando el Palacio de Miraflores son capaces, dicho en criollo venezolano, de “llevárselos por delante a todos”, sean o no opositores desde su punto de vista. Pienso que el Psuv caducó. Será difícil volver a creer en la palabra de este partido político que, como muchos opinan actualmente de esta organización, es comparable a un grupo terrorista, cuyos jerarcas están acusados de violación de derechos humanos, narcotráfico y asesinatos.

En el futuro próximo, Nicolás Maduro, especulo yo, escapará del país y se refugiará quizás en Cuba o Bolivia, en el mejor de los escenarios para él. Dudo que los rusos o chinos, una vez fuera de Miraflores, quieran darle cobijo o saber algo de él. Personajes como Diosdado Cabello y sus secuaces tarde o temprano caerán en las manos de la justicia nacional o internacional. Inclusive, al día de hoy, para nadie es un secreto que en los pasillos del poder son muchos los que ya están negociando la transición de un bando y del otro.

El país debe hacer todo lo posible para que estos dos personajes y otros muy cercanos a ellos y socios de los mismos sean defenestrados de Miraflores. Mientras esto no ocurra, Venezuela seguirá sufriendo, padeciendo hambre, enfermedades, muertes, caos humano, social y económico. Una vez depuestos, la sociedad venezolana y mundial debe ser centinela para que personajes de este tipo, indistintamente de cómo se presenten a la sociedad en materia ideológica, tomen el poder, por el bien de Venezuela y en general de Latinoamérica.

Con el inicio de la nueva década de los “veinte”, el período 2020-2029, vienen muchos cambios para Venezuela. Cuán rápida será la reconstrucción de Venezuela dependerá del nivel de conciencia y aprendizaje que tuvieron que asimilar los venezolanos en estos 20 años desde 1998 al 2019. Los emprendedores tienen un paraíso en Venezuela para crear riqueza para ellos y muchos venezolanos con la inteligencia de captar esas oportunidades. Tendremos que reinventarnos y asumir nuevos roles, retos y mejorar las habilidades que ya tenemos y aprender nuevas.

Los venezolanos que no se reinventen y que sigan aferrados al pasado se las verán muy negras. “Que yo nunca he hecho esto”, “que eso no es para mí”, “que eso es muy difícil”, “que me da miedo e inseguridad aprender eso”, “que yo siempre he trabajado con la seguridad de mi quince y último”. Los venezolanos que pregonan y creen en esas frases que les acabo de escribir, creo yo que van a fenecer o en el mejor de los casos pasarán mucho trabajo y momentos difíciles. Venezuela necesitará del talento humano que se quedó en el país, más el apoyo del talento humano y de profesionales de diversas áreas que se especializaron por medio de estudios técnicos y universitarios y de índole intelectual y manual y una mezcla de ambos.

La reconstrucción económica se dará con la velocidad con que la ciudadanía entienda que la “libertad económica” es la vía para recomponer el desastre causado por el chavismo. Habrá industrias que se recuperarán más rápido que otras. Esto significa que en esta nueva década el sector privado, es decir todos nosotros, personas naturales, tendremos que organizarnos en personas jurídicas, es decir empresas. Todo esto tendrá que hacerse para recuperar el país. Las empresas del Estado son una mentira y un fracaso; nunca han funcionado ni funcionarán mejor que una empresa privada. Toda esta labor se hará con la unión y trabajo conjunto de amigos, familiares, socios y aliados. Las empresas que aún subsisten y que sobrevivieron al armagedón chavista, tendrán muchas oportunidades de negocios en el levantamiento de la nación.

Los políticos de la próxima década deberán contribuir propiciando todas las leyes y políticas económicas que hagan prosperar esta “libertad económica”. ¿Como es esto? Creando nuevas leyes que propicien la reconstrucción económica, modificando las leyes vigentes que sean rescatables para propiciar esta libertad económica. Por ejemplo, ajustando leyes como el Impuesto Sobre La Renta, Impuesto al Valor Agregado o la Ley Orgánica del Trabajo para crear un ambiente más “sensato” para los inversionistas nacionales y foráneos.

En la próxima década veo un auge de relaciones laborales tipo freelance en distintas profesiones, porque mientras exista la rigidez laboral de las leyes socialistas, será muy difícil enderezar la realidad económica que todos desean y que a Venezuela le urge. Un considerable número de trabajadores del Estado deberán pasar a las filas del sector laboral privado. Ellos serán necesarios. Los que lamentablemente vivieron y se acostumbraron a estar en muchos entes del Estado por su afiliación política sin ser buenos profesionales van a sufrir, porque no estaban acostumbrados a trabajar de verdad.

En materia petrolera y eléctrica, por citar solo dos industrias claves, el camino será arduo y tortuoso, pero es un camino que hay que transitar si deseamos recuperar la economía de Venezuela. Estos sectores serán privatizados, por el bien de todos, porque mientras se sigan gestionando por el Estado y más con un sistema “gerencial” estatal de tipo socialista el declive en estas áreas continuará. También viene un proceso de privatización y reconstrucción de las instituciones del Estado, porque la realidad es que hoy en día no existen y son cenizas. Estarán las estructuras físicas, en ciertos casos, unas más golpeadas que otras, pero en realidad no existen. Muchos empleados públicos se han retirado de esos entes, otros permanecen aún en los mismos, desmotivados. Otros se dedican a “brindar servicios de agilización” por una cierta suma de dinero para sobrevivir y así se ven y escuchan centenares de historias del personal de las instituciones del Estado. Esto debe erradicarse y cambiarse.

En la próxima década vendrá un proceso de creación de una nueva constitución ó una reforma sustancial de la actual. Si queremos corregir el país, hay que aceptar los errores y realizar muchas depuraciones, unas sencillas de hacer y otras que serán cuesta arriba. No será algo sencillo. Los que permanecen en el país y los que deseen regresar es porque deben y están concientes de que tienen su rol en esta nueva historia que comenzará a escribirse en la próxima década y no será algo que se corregirá en cuestión de meses.

Los verdaderos héroes de Venezuela serán las mujeres y hombres que formen parte de esta tarea de reconstruir el país desde los escombros y cenizas que hemos heredado. Yo tengo mucha confianza en que saldremos adelante y llevaremos con éxito esta gran empresa. Porque lo positivo que tiene Venezuela es que cuenta con una riqueza intelectual y juvenil inmensa y lo podemos apreciar con la gran cantidad de niños, adolescentes y jóvenes venezolanos que tienen ansias y hambre de triunfo y de ser protagonistas de una u otra forma de la Venezuela 2020-2029, que está por nacer en cuestión de días.

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