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lunes, 20 mayo, 2024

¡A ver si por fin!

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Por María Eugenia Fuenmayor C.

«La Unidad, para ser real, debe de soportar la mayor de las tensiones sin romperse».
Mahatma Gandhi

¿Cuál ha sido la razón por la que la mayoría de los venezolanos no ve un liderazgo efectivo en la oposición?

¿Cuánto de la atomización de nuestra oposición es atribuible a la estrategia del régimen?

¿Por qué la oposición ha perdido su capacidad de negociación entre sus propios componentes?

Son preguntas que nos hacemos cada día, y que requieren de un enfoque amplio y múltiple para intentar responderlas. Sin embargo, me atrevo a compartir algunas claves comunicacionales que, en parte, desde mi perspectiva, podrían aclarar algunas interrogantes de lo que ha pasado y contribuir a visualizar lo que podría pasar.

Hago aquí la salvedad de que, en ninguna mis consideraciones, me referiré a la parcela alacranada que en el pasado pretendió camuflarse como oposición.

Así, lo primero que salta a los ojos (y oídos) en relación a los principales líderes que aspiran a representarnos en una contienda electoral frente al sistema de dominación establecido, es que sus esfuerzos comunicacionales están más enfocados, desde hace un buen rato, a detractarse entre sí, en lugar de asumir su rol esencial de interpretar y representar inteligentemente la defensa de las causas ciudadanas que, efectivamente, todos defendemos, más o menos activamente.

Héctor Mujica, un humanista de izquierda en la inmensidad venezolana

Cito brevemente algunos contenidos recientes hallados en las primeras búsquedas conseguidas en Google, que son expresión de esos errores estratégicos y/o tácticos comunicacionales que terminan abonando más a la autodestrucción que a la alegoría de lo que la inmensa mayoría de los venezolanos aspiramos.

«Estos políticos son los que aparecen en supuestas reuniones en México, y es lógico que el venezolano no se sienta representado por estos, luego de tantos fallos y decepciones». Ma. Corina Machado

«Maduro no gana nada con el final del gobierno de Guaidó, porque, sencillamente, no existía». Henrique Capriles

«Rosales se alinea con Maduro y pide cese de sanciones a Venezuela: El gobernador Manuel Rosales aseguró que: “aunque le duela a los mariscales de sofá y de las redes sociales, seguiré apoyando el regreso de las transnacionales”» (Diario de las Américas).

Cuando indago sobre Benjamín Rausseo en los buscadores digitales, lo primero que me aparece, después de la descripción de su perfil de comediante que hace Wikipedia, es una serie de anuncios en Mercado Libre referidos a un libro de su autoría titulado «El candidato soy yo», así como colecciones de cassettes, y hasta discos de vinilo, con grabaciones de algunos de sus sketches.

Al rastrear los pasos últimos de Juan Guaidó, leo sus referencias al proceso de primarias que se avecina: «Es un paso para la unión de los venezolanos». Debo decir que las declaraciones de este personaje, caso único, no contienen mensajes de ataque a sus colegas opositores (reales o no tanto). Sin embargo, si bien logró reunir por un tiempo la mayor parte del favor de los enfrentados al poder, estos le han ido abandonando de forma abierta y expresa, por lo que la credibilidad del discurso de este líder se encuentra hoy tremendamente golpeada.

No es, pues, un hecho casuístico que el Presidente Interino, durante el tiempo que encarnó el sentimiento mayoritario de los ciudadanos, logró una comunicación consistente y coherente: se ganó en buena lid la confianza relativamente mayoritaria, pero, una vez conquistado ese sitial, no sabemos si producto de la autoconfianza o del aislamiento –muchas veces involuntario- en el que suelen sumergirse (o sumergirles sus propios equipos de trabajo), pareciera haber entrado en una especie de relajamiento de la disciplina comunicacional, que, posiblemente es reflejo de la distensión de su equipo y aquellos responsables, junto con él, de la gestión de su plan político.

Caso contrastante es el de María Corina Machado, quien siempre se ha distinguido por un manejo apropiado de su comunicación que, independientemente de su contenido, refleja organización, disciplina, una estética medida al detalle en cuanto a su imagen y a la de su organización política. Ella es, sin duda, la que domina mejor el lenguaje, la palabra precisa.

El caso de María Corina es quizá de los más dicientes para ejemplificar una frase que suelo decir en mi oficio diario: «la comunicación no es mágica; tiene que fundamentarse en hechos, ya que por sí sola, sin soporte en la realidad de los hechos, tiende a tornarse en ficción».

El mundo está plagado de casos de empresas y líderes exitosos que disponen de estrategias comunicacionales impecables. Hay ejemplos de que esta eficiencia puede conferir el tiempo y abrir las oportunidades para consolidar coherencia, solidez y éxito en función de los planes y objetivos factibles sobre los que se funde la comunicación.

Henrique Capriles, por su lado, ha tenido momentos estelares en los que el ‘qué’ y el ‘cómo’ se han alineado, permitiendo a los ciudadanos comprender sus propuestas y tomar decisiones al respecto. Pero no basta haber sido exitoso alguna vez y durante un momento de la historia: el desafío es saber mantenerse, hacer sostenible y vigente la promesa básica. En el caso de este, una vez popular, dirigente, la consistencia de su mensaje ha variado, lo cual no es necesariamente inconveniente y pernicioso, a no ser que se caiga en profundas contradicciones. Es difícil conciliar su imagen de hace no muchos años con la que proyecta por estos días.

Este tema da para muchos más personajes y más líneas, pero, mientras encuentro el espacio y el tiempo necesarios, vayan estas premisas que son válidas, justamente, en cualquier tiempo y en cualquier espacio:

  • Los ciudadanos, en general, son hoy menos sensibles a la información y comunicación políticas. Esto, que resulta evidente en términos de comunicación pública en esta coyuntura política criolla, puede no estar siéndolo tanto para los aspirantes a las primarias: es necesario que aterricen en esta pista de realidad.
  • El target de estas primarias está cansado de diagnóstico. Hay mucho ‘qué’ y pocos e indescifrables ‘cómo’. La candidatura que logre alinear el qué va a hacer y cómo lo hará, de forma verosímil, creíble, llana y coherente, con ejemplos gráficos de «fácil digestión», coronará.
  • De nada sirve emplear las mejores técnicas, el estado del arte de la comunicación, si su fundamento no es «comprado» por la mayoría. Para lograr este objetivo, es preciso desarrollar con autenticidad y sinceridad la competencia de la escucha. Quien así lo haga triunfará.

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