21.1 C
Caracas
jueves, 29 octubre, 2020

A la memoria de Antonio Pasquali

-

Por Gloria Cuenca

Conocí bastante al maestro Antonio Pasquali, como docente, como investigador y académico. Hace unos cuantos años, a raíz de un homenaje que se le rindiera en la Escuela de Comunicación Social —siendo Adolfo Herrera el director, en la UCV— pude aproximarme a su persona y conocer de su ethos, su manera de ser. No era de carácter fácil.

Le encantaba comer bien, era un extraordinario chef. Como retribución, nos invitó a su casa, a una exquisita comida cocinada por él. Para mí, no solo fue una sorpresa lo maravilloso que cocinaba, sino que su biblioteca estaba en la cocina. Hizo toda clase de platos y platillos.

Fabricaba el chocolate, de acuerdo con su inventiva e imaginación. Fue un banquete extraordinario. Una sobremesa excepcional, que nos dejó un sabor imborrable y un recuerdo maravilloso.

Luego, Adolfo enfermó y nos dejó. Comencé a salir y a viajar. Encontré al profesor Pasquali en diversas oportunidades, en aeropuertos, restaurantes, librerías, algunas veces en la radio y la televisión, en los pasillos de la universidad, nuestra casa. Siempre optimista, amando a Venezuela. Con los años, al darse cuenta del total desastre, se volvió indoblegable en su lucha por la libertad de expresión e información.

Expresaba molestia, se horrorizaba de la situación a la que los medios, la comunicación y la información llegaron.  Luchó desde la Unesco por lograr que se aprobara una nueva generación de Derechos Humanos: los de la comunicación. No vio ese deseo cumplido, pero sí los rasgos constantes de los estudios del proceso de la comunicación. Su impulso y vitalidad se basaron en una concepción ética. Fue un excelente profesor de la materia, dio un contenido concreto. Reunió ambos conceptos: ética y comunicación, para dar orientación a sus seguidores. La ciencia de la comunicación, la comunicología, como la designó el profesor Luis Ramiro Beltrán, se transformó en prioritaria para él.

- Advertisement -

La investigación, el progresivo descubrimiento de sus aspectos, la necesidad de entender que la comunicación auspicia el desarrollo y no hay comunicación que impulse el desarrollo sin democracia, fueron ideas constantes en su pensamiento. También volvió la mirada al derecho y auspició la necesidad de nuevas normas de la comunicación. Su obra fundamental está dedicada al estudio de la comunicación y son trascendentales sus escritos, ensayos, artículos, entrevistas y crónicas, siempre referidas a lo comunicacional, que hemos seguido por años, en periódicos y revistas. Esperemos que su nieto, a quien él tanto amó y que, a su vez, era una referencia fundamental de amor hacia él, pueda recopilar ese valioso legado para poder estudiar y comprender su extraordinario pensamiento. No dejar “la Comunicación Interrumpida” sino “Comprender la Comunicación”.

¡Paz a sus restos, que descanse por siempre!

@EditorialGloria

Detrás de la noticia que acabas de leer hay otra historia. Fue posible gracias al esfuerzo de todo un equipo que, como tú, valora la independencia y está empeñado en visibilizar las injusticias y los abusos del poder. Para seguir haciéndolo necesitamos tu aporte. Súmate a nuestra causa de mostrar la realidad y mantenernos despiertos.Hazte Aliadodel periodismo que te cuenta la realidad y te mantiene despierto.
Tu indignación es necesaria
Hazte Aliado