Zulianos tienen dos meses con menos de 12 horas de electricidad al día

La mayoría de los zulianos duermen, a diario, en la intemperie para mitigar los efectos del calor, esto desde el pasado 7 de marzo cuando un apagón nacional que duró cinco días dio inicio a la peor crisis eléctrica del país

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Foto: Cortesía Qué Pasa

Mayreth Casanova | Nataly Angulo | Edwin Urdaneta | Johandry Montiel

Doce, 16 y hasta 22 horas diarias sin electricidad viven los zulianos desde hace dos meses. Los horarios de racionamientos anunciados por el gobernador Omar Prieto de seis horas sin el servicio y seis horas con electricidad no se cumplen en la mayor parte del estado.

Meribeth Villalobos reside en el sector 1 de Mayo en Maracaibo. Desde el 7 marzo duerme sin electricidad durante las noches y en el día solo goza de dos horas con el servicio.

“Ya estamos cansados. Nos están matando en las casas. ¿Qué hacemos con dos horas de luz?; nada, no da chance pa’ nada”, dijo la ama de casa de 35 años que este miércoles 8 de mayo decidió cerrar la Circunvalación 1 junto con otros vecinos para exigir que mejore el servicio eléctrico.

Además de los habitantes de 1 de Mayo, los vecinos de La Selva, Las Américas y Nueva Vía, aledaños a la C-1, se sumaron a la protesta.

“Esto es inhumano. Son dos meses con solo dos horas de luz en el día. Llega a las 7:00 de la mañana y a las 9:00 se va, y de ahí no regresa hasta el otro día. Ya no aguantamos más. Además de eso, tenemos dos meses sin agua. Por favor, lo que queremos es que nos dejen dormir”, dijo Matilde Negrette, ama de casa de 39 años y habitante del barrio Las Américas. “Los niños lloran todas las noches por los zancudos”, indicó.

En la Costa Oriental del Lago sacan los colchones para dormir | Foto: Mayreth Casanova

Villalobos insistió en que “es una maldad” los severos racionamientos que padecen. Denunció que hace dos semanas protestaron en la misma vía por los apagones y fueron atacados por los colectivos. “Hace dos semanas nos cayeron a tiros porque cerramos la Circunvalación. Esperamos una semana porque había miedo, pero decidimos volver a salir porque si nos estamos muriendo dentro de la casa, vamos a que nos maten afuera de una vez. Ya no aguantamos más”.

La mayoría de los zulianos duermen en la intemperie a diario, y así poder mitigar los efectos del calor que desde el 7 de marzo, cuando un apagón nacional que duró cinco días dio inicio a la peor crisis eléctrica del país.

Descansar es lo que menos hacen cuando llega la electricidad. “Lo primero que hacemos en llenar las botellas y cubetas de agua, cargar los teléfonos, lavar la ropa, prender la bomba si hay agua y salir a comprar comida porque los puntos funcionan mejor. Ya aquí el descansar murió, ni siquiera te da tiempo de ver televisión”, dijo Socorro Ocando, habitante de la urbanización San Miguel, al oeste de Maracaibo, donde goza de 10 horas diarias del servicio distribuido en dos o tres lapsos. “Esto es pa’ locos, porque cuando llega la luz después comienzan los bajones. Ya se quemó la nevera y dos aires”.

En el Zulia los racionamientos son más severos que en el resto de Venezuela por -entre otras razones- ser el estado más alejado del Guri y por tener una deficiente generación termoeléctrica.

El Casco Central queda desolado después que se va la electricidad | Foto: Mayreth Casanova

En la COL con 15 horas sin luz

Margarita Silva de 47 años vive en la Costa Oriental del Lago, donde el racionamiento eléctrico es de 12 y hasta 15 horas diarias, aunque la mayoría de las veces no se cumple y, junto a las fluctuaciones de voltaje, afectan la calidad de vida de los habitantes en los municipio Santa Rita, Miranda, Lagunillas, Simón Bolívar, Cabimas, Baralt y Valmore Rodríguez.

“Pasamos todo el día esperando que llegue la luz, se va sin previo aviso y hay hasta seis bajones en cuatro horas. Esto es desesperante y no hay soluciones ni respuesta”.

En Cabimas y Ciudad Ojeda, zonas petroleras del Zulia, los comercios y el mercado local solo trabajan cinco horas diarias, desde las 8:00 a.m. hasta el mediodía, al igual que las entidades bancarias. Ese circuito solo recibe electricidad en la mañana y después de las 2:00 de la tarde, todo está paralizado.

Comprar alimentos, enfriar agua, buscar gasolina, lavar la ropa, cocinar, y de último en la lista, descansar, ya dormir no es prioridad porque “hay que aprovechar cuando envían luz”, contó Ángel Molero, un chofer de transporte público, quien duerme en el frente de su casa.

Inestabilidad en el Sur del Lago

En el Sur del Lago la inestabilidad eléctrica continúa luego de la serie de apagones suscitados en Venezuela.

La dependencia de los 12 circuitos con la región Los Andes, la falta de inversiones en planta Casigua y Santa Bárbara originan cortes de entre seis y 15 horas diarias.

Milena Parra, habitante del municipio Colón, se quejó porque la situación sigue sin dejar laborar al comercio. “No sirven los puntos de venta, es catastrófico. Hay calor, zancudos y cansancio”, expresó la ama de casa.

Fuentes de Corpoelec indican que existe un aporte de 15 MV por generación propia en la planta de Santa Bárbara 21 y de 60 MV que llegan a través de la interconexión con el complejo eléctrico Luis Zambrano, ubicado en El Vigía, estado Mérida. Los municipios del Sur del Lago ameritan 130 megavatios para estar estables, es decir que solo operan a media máquina, según fuentes de la estatal.

En Maracaibo, habitantes de diferentes zonas, protestan por las fallas en el servicio eléctrico | Foto: Nataly Angulo

Machiques no sale de la oscuridad

El cronograma del municipio Machiques de Perijá es de cortes de seis horas y de suministros de seis horas. Hasta este momento se cumple los horarios y los habitantes se resisten a acostumbrarse.

En la zona por las fallas del servicio eléctrico se ven afectadas las comunicaciones, el transporte, los comercios, punto de ventas y el suministro de combustible.

El presidente de la Asociación de Comerciantes Industriales (Acip), Juan Carlos Perrota, dijo que la asociación no maneja el número exacto de pérdidas de los comerciantes, pero conoce de negocios y locales que han cerrado luego de estos apagones.

Paúl Márquez , presidente de Ganaderos de Machiques (Gadema), declaró que las fallas en el servicio eléctrico “siguen produciendo graves daños” al sector y genera la disminución de la producción y la oferta de alimentos.

Los apagones dejan terribles consecuencias para familias que se dedican al trabajo familiar, como por ejemplo el de la familia, Leonardo Petit y su esposa Virginia Quivera, quienes tenían 14 años trabajando en su restaurante llamado Rico Pollo Chicken, este negocio llegó a tener 11 empleados y ofreció a sus clientes más de 20 platos diferentes en su menú.

Producto del primer apagón nacional, ocurrido el pasado 7 de marzo, cerraron su negocio, porque toda su mercancía y productos se perdieron por tantos días sin electricidad en el país.

“Dos días antes del apagón invertimos 220 dólares para su almacén, compramos carnes, pollos, productos de charcutería, entre otros y nuestro sueño de seguir materializando negocio, se perdió producto de la falla eléctrica nacional”, dijo Petit.

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