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miércoles, 23 septiembre, 2020

Zulia | Pacientes renales: “Nos estamos muriendo porque no tenemos gasolina”

En agosto murieron tres pacientes renales que recibían el tratamiento en el Hospital Universitario de Maracaibo. No podían trasladarse al centro de salud por falta de gasolina

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Zulia.- Los pacientes renales en Zulia viven un viacrucis por la falta de gasolina. En agosto murieron tres que reciben el tratamiento en el Hospital Universitario porque no pudieron llegar al centro de salud las veces que les tocaba por falta de combustible.

Un grupo de pacientes y familiares hizo la denuncia el lunes 31 de agosto y lamentan que fueron tres mujeres las víctimas, que sus familiares hacían lo posible para llevarlas a recibir el tratamiento. “Nos estamos muriendo porque no tenemos gasolina”, dijo un paciente que no quiso identificarse.

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De las tres mujeres que murieron, a una, su hija la llevaba a pie desde su casa hasta el hospital. La paciente iba en silla de ruedas. La segunda no podía llegar porque no tenía gasolina para darle a la persona que le daba la cola y la tercera recibía el tratamiento solo una vez a la semana “que era para lo único que le alcanzaba el dinero a la hija, para pagar por una cola hasta el Universitario”.  

El viernes de la semana pasada un grupo de pacientes, de otra unidad de diálisis, fue a una de las estaciones de servicio. En los vidrios de sus carros escribieron dos pintas: “Auxilio Gobernador. Diálisis” y “Auxilio, pacientes renales”.

Cuenta una persona que estaba en el sitio que llegó un enviado por la secretaría de Salud y les ordenó borrar lo que habían escrito en los vidrios “para no alborotar a los medios”.

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Ese día les surtieron 20 litros de gasolina a 16 carros. “Pero eso no nos alcanza para nada. Para ir dos o tres veces al tratamiento. Solo alcanza para una semana al que vive cerca. ¿Qué vamos a hacer la semana siguiente?”, se preguntaron.

Piden apoyo, piden ayuda. Temen decir sus nombres porque no quieren que los señalen o los persigan. “La gasolina nosotros no la queremos para pasear, ni para revenderla. La necesitamos para poder ir a recibir el tratamiento que nos mantiene con vida”.

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