Vecinos del retén de Cabimas regresan a sus casas después de siete años

Habitantes del sector La Misión regresan a sus casas después de haberlas abandonado en el 2014 por miedo a los continuos enfrentamientos entre los pranes por el control del retén. El 26 de octubre se inició la demolición del centro de reclusión

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Al menos 30 familias de la avenida Andrés Bello, en el sector la Misión, comenzaron a abandonar sus casas desde el año 2014 | Foto: Mayreth Casanova

Cabimas.- Los vecinos del Centro de Arrestos y Detenciones Preventivas de la Costa Oriental del Lago, conocido como retén de Cabimas, en el estado Zulia, regresan a sus casas después de siete años. Las abandonaron por miedo a los enfrentamientos que ocurrían en el penal, dijeron a El Pitazo este 27 de octubre.

Al menos 30 familias de la avenida Andrés Bello, en el sector la Misión, comenzaron a abandonar sus casas desde el año 2014 por los enfrentamientos entre los pranes y reclusos que se registraban en el retén de Cabimas. Tenían miedo por los disparos y las detonaciones de las granadas.

Una esteticista de 42 años, quien prefirió mantener el anonimato, dejó su casa y comenzó a vivir en una casa alquilada en Punta Gorda, parroquia de Cabimas. Dijo que pagaba arriendo porque no podía vivir en su casa, ubicada a menos de 900 metros del retén de Cabimas.

“Yo pagaba 50 dólares de arriendo, pero la seguridad no tiene precio. Yo tengo dos hijas, de 24 y 25 años. Me daba miedo y preferí no exponernos a eso. Uno de mis vecinos fue herido con una bala perdida”, contó a El Pitazo.

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La mujer regresó a su casa después de siete años, aunque ahora está sola y sus hijas están en Chile. “Yo no me lo podía creer. Siempre pedimos el cierre del penal porque esto era una zona residencial, y por fin llegó el momento. Era un exilio obligado”, precisó.

Los vecinos del sector La Misión reportaron que deben comprar camiones de agua para sus casas y bombonas para cocinar. Los familiares de los reclusos del retén de Cabimas debían llevar agua potable y comida durante las visitas y que cocinaban con leña por la falta de gas.

En la avenida Andrés Bello y la Intercomunal se mantenían los accesos restringidos con puntos de control de la Guardia Nacional, y el paso vehicular estaba cerrado por el retén de Cabimas. “Nosotros teníamos que caminar hasta la carretera F para agarrar el carrito por puesto», contó uno de los vecinos.

El gobernador del estado, Omar Prieto, inició la demolición del retén este 26 de octubre. Algunos vecinos se mantenían dentro del penal mientras la maquinaria derrumbaba las paredes, y además revisaban los enseres que dejaron los reclusos que fueron trasladados a Maracaibo. El último traslado se realizó el 23 de octubre.

En el retén había una discoteca y dos iglesias, y los pranes de los pabellones A, B y C tenían una habitación. Los otros reclusos dormían en celdas y en la cancha deportiva con camas improvisadas. Los enfermos debían dormir en el patio.

En el piso superior estaba el anexo femenino y otro con funcionarios. También tenían caminadora eléctrica y pesas de cemento para hacer ejercicio. Las autoridades siguen resguardando las instalaciones.

En las celdas y cuartos quedó ropa, colchones, billetes del cono monetario anterior, botellones de agua, gabinetes, ollas y reverberos para cocinar.

Algunas fuentes precisaron a El Pitazo que los trabajadores estiman que tardarán cerca de 15 días para finalizar con la demolición. Prieto prometió la construcción de una plaza con cancha deportiva.

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