Vecinos de La Piedad viven con dolores de espalda y rodillas por cargar agua todos los días

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Sobrevivir sin agua se ha convertido en una constante en Venezuela, situación que se ha acentuado por los apagones nacionales y posteriores racionamientos eléctricos improvisados en todo el territorio nacional.

La escasez de este servicio motivó a los vecinos de La Piedad norte, en el municipio Palavecino del estado Lara, a cerrar de nuevo las vías del sector en señal de protesta.

“Los dolores de espalda y rodillas no lo aguantamos, la mayoría somos personas mayores que no podemos seguir cargando los botellones, tobos y cualquier otro envase que tengamos a mano, para poder hacer nuestras necesidades más básicas como bañarnos y cocinar”, refirieron los habitantes del urbanismo Giraluna, que cuenta con 113 viviendas.

Los camiones cisternas cobran entre 110.000 bolívares hasta 30 dólares, costo que no pueden asumir las familias cada semana.

“Estamos muy afectados por estar sin agua y a eso se le suma el racionamiento de luz, mi cocina es eléctrica y no puedo cocinar, el aseo urbano tampoco pasa, pedimos que se activen todos los servicios como debe ser”, dijo Miriam Ramírez Suárez.

Contaron que el domingo 21 de abril lograron que un camión de aseo urbano entrara al urbanismo, gracias a la acción de dos vecinos que se atravesaron en la vía pública cuando iba pasando el vehículo y pidieron al conductor recolectar los desechos que llevaban más de un mes acumulados.

Funcionarios de la Guardia Nacional llegaron al lugar y pidieron a los manifestantes que abrieran la vía. Foto: Cortesía Mariángel Durán

Llave de Hidrolara no sirve

Funcionarios de la Guardia Nacional llegaron al lugar y pidieron a los manifestantes que abrieran la vía, por lo que, de forma pacífica, dejaron un canal libre para el paso de los vehículos.

“Pedimos auxilio. Hemos ido a Hidrolara, dejamos cartas, hablamos con Numas Colmenarez (presidente de la hidrológica) y nada. La alcaldesa fantasma tampoco se ha acercado jamás por esta comunidad”, dijo María Alejandra Tovar, al referirse a la alcaldesa Mirna Víes.

Los guardias nacionales buscaron al encargado a abrir y cerrar las llaves de Hidrolara, que conectan hacia los urbanismos de La Piedad norte, sin embargo, la llave que llevó no sirvió y la comunidad volvió a quedar sin esperanza de tener agua en sus hogares.

Los militares dijeron que desde la Alcaldía de Palavecino enviarían un camión cisterna, acción que fue calificada por los vecinos afectados como «un pañito de agua tibia».

«Queremos que se active el servicio de forma regular«, expresaron a los funcionarios al tiempo que aseguraron volverán a la calle si no se solventa el problema.

El encargado de abrir y cerrar las llaves de la hidrológica que conectan con La Piedad llegó al lugar, pero la llave que tenía no funcionó y dejó a la comunidad igual: sin agua. Foto: Cortesía Mariángel Durán
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