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lunes, 26 octubre, 2020

Trabajadores de la Ucla Alvarado se sumarán al paro de 48 horas

Las actividades en la casa de estudios larense estarán suspendidas el 22 y 23 de octubre

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Barquisimeto.- El personal docente, administrativo y obrero de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (Ucla) —con siete sedes en el estado Lara y dos núcleos foráneos en Yaracuy y Portuguesa— se sumará al paro de 48 horas convocado por el magisterio para exigir presupuesto justo, respeto a la autonomía universitaria y la restitución de beneficios laborales incluyendo póliza de salud y servicios funerarios.

Las actividades en la casa de estudios estarán suspendidas el 22 y 23 de octubre. El presidente de la Asociación de Trabajadores de la Ucla (Ataucla), Rubén Albornoz, advirtió que la casa de estudios no tiene recursos para gastos de funcionamiento. Los baños están colapsados, hay filtraciones sin poder ser reparadas y hacinamiento en algunas áreas por el deterioro de la infraestructura.

“La universidad se mantiene abierta porque tenemos sentido de pertenencia. Lo que sirve es por la iniciativa de los estudiantes que se han dado a la tarea de pagar transporte y contribuir con implementos de limpieza. La situación de la universidad es tan crítica que no hay presupuesto para comprar un litro de cloro o desinfectante”, declaró.

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Dos sedes del estado Lara son las más perjudicados por la “asfixia presupuestaria”, agregó. Se trata de los núcleos Obelisco y Tarabana donde se encuentran los decanatos de ciencia, ingeniería civil, agronomía, veterinaria y el Instituto de la Uva. “Las instalaciones no solo están deterioradas por la falta de mantenimiento sino que han sido desmanteladas por el hampa. Se han robado equipos y puertas”, reiteró Albornoz.

Bajos salarios y pocos incentivos

Por otra parte, Albornoz indicó que el Ministerio de Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología viola las leyes cuando no garantiza dotación de insumos y materiales a los trabajadores. En la Ucla el personal carece de implementos para cumplir sus obligaciones cotidianas.

Rubén Albornoz, presidente de Ataucla, aseguró que no protestan por aumentos de sueldo sino por cambios de políticas económicas que les devuelvan el poder adquisitivo | Foto: Liz Gascón 

“Los bajos salarios y pocos incentivos han forzado al personal a renunciar o abandonar sus puestos de trabajo para incorporarse a la economía informal o buscar otras opciones”, dijo el portavoz. Según Ataucla, 150 trabajadores administrativos —el 10% del personal activo— han renunciado entre enero y septiembre de 2019 porque los ingresos no cubren sus necesidades y han perdido otros beneficios como el de hospitalización, cirugía y maternidad.

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“La universidad contrata personal siempre y cuando esté autorizado por la Opsu para que le asignen los recursos”, explicó.

Albornoz cuestionó una medida que ha tratado de implementar la Oficina de Planificación del Sector Universitario para centralizar la nómina de la Ucla. “Sería catastrófico o podría pasar lo mismo que en Sanidad donde llenan las vacantes con integrantes del programa Chamba Juvenil. Puede ser considerado como la cubanización de la universidad”, dijo.

Obreros anuncian protesta

El presidente del Sindicato de Obreros de la Ucla (Soucla), Hernán Sánchez, anunció que el personal realizará otras acciones de protesta en rechazo a la eliminación de la póliza de salud y los servicios funerarios que perjudica a 1.260, trabajadores además de reclamar recursos para el mantenimiento de las facultades.

Informó que próximamente se movilizarán hasta Caracas para entregar oficios en Presidencia y Defensoría del Pueblo con un diagnóstico de la crisis universitaria. “La Ucla necesita un presupuesto digno. Ya basta de quedarnos de brazos cruzados cuando se necesita un movimiento en defensa de la academia”, dijo.

Asimismo, manifestó que el último incremento de sueldo es insuficiente. Los obreros cobrarán entre Bs. 178.000 y Bs. 237.000. “Pedimos sueldos ajustados a la canasta básica que ya ronda los veintisiete millones de bolívares”, concluyó.

Filtraciones, techos rotos y aires acondicionados inoperativos, la constante en las nueve sedes de la casa de estudios |Foto: Liz Gascón
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