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lunes, 28 septiembre, 2020

Suero antiofídico escasea en hospitales de Lara

El Grupo de Rescate Lara, voluntariado fundado en 1971, ha realizado donativos de suero antiofídico en centros de salud pública del occidente del país sin tratamiento para atender a personas con mordeduras de serpiente

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Barquisimeto.– Entre el 14 y el 21 de agosto, tres niños y una joven fueron mordidos por serpientes en distintas localidades montañosas de Lara y salvados con donativos de suero antiofídico, ante la escasez del producto biológico en el Hospital Universitario de Pediatría Agustín Zubillaga y el Hospital Central Antonio María Pineda, centros de salud designados para tratar estos casos, según fuentes consultadas por El Pitazo.

El Grupo de Rescate Lara, voluntariado fundado en 1971, aseguró las dosis de suero antiofídico para una niña de siete años de Sanare, municipio Andrés Eloy Blanco, trasladada al Hospital Universitario de Pediatría Agustín Zubillaga de Barquisimeto, el 13 de agosto, después de ser atacada por una serpiente. El tratamiento sirvió para auxiliar a otro niño de la parroquia Buena Vista que ingresó por la misma razón.

“Buscamos romper con el comercio de este medicamento que puede costar vidas humanas. Los accidentes ofídicos en Venezuela generalmente suceden en zonas rurales, donde las víctimas son niños, hijos de agricultores, personas con poca capacidad adquisitiva y preocupa que lleguen en un estado crítico y les cobren hasta cien dólares por una dosis. De manera desinteresada hacemos esta acción humanitaria”, contó César Ramírez, integrante del Grupo de Rescate Lara que hace donativos con un lote de ampollas que recibieron cuando prestaban servicio de seguridad en los eventos Fun Race 4×4.

El voluntariado ha enviado suero antiofídico a centros de salud pública de los estados Trujillo y Zulia que también reportan escasez de este producto biológico.

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Dos casos en Humocaro Bajo

En la comunidad La Pesca de Humocaro Bajo, ubicado en el municipio Morán, una niña de 10 años de edad fue atacada por una mapanare afuera de su casa el 19 de agosto en la noche.

“La mamá había salido a buscar un remedio porque la niña tenía fiebre y la mordió cuando se asomó a la calle. En el ambulatorio de Humocaro Bajo no le pusieron nada y tampoco había gasolina para trasladarla, tuvimos que comprar la gasolina para llegar al hospital de El Tocuyo y de allá la refirieron al pediátrico de Barquisimeto, pero no había suero antiofídico, tuvimos que enviar mensajes y pedir donaciones de suero antiofídico y ampollas de dexametasona”, explicó un familiar consultado por El Pitazo.

En menos de 48 horas, otra habitante del pueblo fue mordida por una serpiente. Nayelis Marquina, de 24 años, fue trasladada de emergencia al Hospital Central Antonio María Pineda y sus allegados recurrieron a servicios públicos en redes sociales para conseguir el tratamiento que neutraliza el efecto del veneno en los tejidos.

“Desde que están reparando un zanjón las serpientes están alborotadas, llegan hasta las calles y las casas”, agregó el familiar de la niña.

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Ministerio de Salud es responsable de la dotación

Los médicos María Teresa Pérez y Ruy Medina, exdirectores de salud del estado Lara, atribuyen la escasez del tratamiento a la paralización de los laboratorios del Estado que producían suero antiofídico y la reducción de importaciones desde Brasil.

“La dotación de productos biológicos es responsabilidad del Ministerio de Salud. En los últimos años el Estado compraba suero antiofídico a Brasil, por la desinversión y el desinterés del régimen no han hecho más órdenes de compra”, sostuvo Pérez, también diputada de la Asamblea Nacional.

Lara registra un promedio de tres a cinco casos de mordeduras de serpiente mensuales, explicó Medina. “Los antiveneno deberían estar disponibles en el Hospital Universitario de Pediatría Agustín Zubillaga y el Hospital Central Antonio María Pineda”, subrayó.

Según Pérez, la falta de tratamiento para mordeduras de serpientes en los centros de salud y el retraso en la colocación de las dosis tiene repercusiones graves. “El suero neutraliza el veneno que entra a los tejidos. Sino se inyecta a tiempo, puede haber más necrosis de tejido, puede llevar a una sobreinfección y osteomielitis que termina en una amputación del miembro. Si el edema es extenso, comprime el área donde muerden, puede haber coagulación intravascular diseminada, toque renal, hemorragias y afectaciones sobre el sistema nervioso central”, detalló Pérez.

También llamó a la población a conocer el origen de las ampollas de suero antiofídico que adquieren en ventas de insumos o mediante donativos. Si se rompe la cadena de frío se altera el efecto, comentó.

“Decirle a los familiares de los pacientes que busquen el suero antiofidico es inviable. Las direcciones de salud de cada estado deben garantizar la dotación”, concluyó.

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