Pescadores del Sur del Lago: “En un mes tenemos solo una semana de pesca por los apagones”

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Sur del Lago. La crisis que afronta el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) golpea a los distintos sectores productivos y grupos sociales sin discriminación. El sector pesquero venezolano también sufre los embates provocados por los constantes apagones, que de manera acentuada en el Zulia se prolongan hasta por cuatro o cinco días consecutivos.

Los pescadores del Sur del Lago de Maracaibo (SDL) denuncian que la actividad económica que han desarrollado por décadas, y que han
heredado por tradición familiar, se les ha hecho cuesta arriba desde
principios del pasado marzo, como nunca antes.

Los apagones nacionales y los severos racionamientos eléctricos que
han impuesto al estado Zulia, provocan que el hielo, insumo vital para la
pesca, escasee
. Ante esta realidad, Argemiro Pacheco pescador del Lago
de Maracaibo, explicó a El Pitazo que “la pesca es un caos, cuando no hay
luz». «No conseguimos hielo, ni gasolina. A veces nos toca esperar hasta una
semana que vuelva la luz y haya hielo para salir a pescar”, dijo.


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Pacheco, perteneciente a la etnia wayuu, arrima el producto de la
pesca en el mercado periférico Curva de Colón, ubicado en la parroquia
San Carlos del municipio Colón, al Sur del Lago. El pescador de 55 años,
señaló con profundo pesar que cuando no hay servicio eléctrico “es un
sacrificio para traer el sustento de la familia
«.

«Cuando se va la luz y tenemos pescado, hay que venderlo a como lo quieran pagar, hay que rematarlo y perdemos lo que invertimos en hielo, gasolina y comida durante los días que dure la jornada en el Lago”.

Hielo, insumo vital

Una “tira” (barra) de hielo vale 20 mil Bolívares en Santa Bárbara del
Zulia y en promedio para equipar una lancha que pueda estar cinco días
en el Lago se requieren cinco tiras. Es decir, que solo para comprar el hielo un pescador debe invertir 100 mil Bolívares. Por otro lado, la compra de 60 litros de gasolina para el motor, en el mercado negro, se efectúa por 40 mil Bolívares.

“En un mes tenemos una sola semana de pesca y son tres semanas
sin ver producción porque al no haber luz, no hay hielo y sin hielo no
podemos salir. Quién nos repone todo lo que perdemos cuando el
pescado se pudre, quién nos ayuda para sostener a nuestras familias
durante tres semanas sin poder trabajar”, se pregunta Pacheco.


“Recibí un beneficio del Gobierno para comprar el motor fuera de borda y tuve que venderlo por miedo”, dijo Alciades Polanco. Foto: María Virginia Corona

La segunda semana de abril los municipios Colón, Catatumbo y
Francisco Javier Pulgar sufrieron un racionamiento del servicio eléctrico
que se prolongó por 50 horas consecutivas (pese a haberse publicado un
cronograma de racionamiento de seis horas por sectores), y sin recibir
ningún tipo de explicación por parte de las autoridades competentes.

Zoraima Morales, una mujer wayuu de 46 años, es pescadora, pero
actualmente se desempeña como arregladora de pescado, oficio que
aprendió de su padre a la edad de 12 años. “Todo el tiempo me ha
gustado la pesca, ahorita no voy a pescar porque no tengo como trabajar. La gasolina es un problema para conseguirla, y como no hay luz no
conseguimos hielo. Mi esposo trabaja pescando con otro lanchero, y yo,
mientras no voy a pescar, trabajo arreglando pescado, porque la situación
está muy difícil y hay que hacer como sea para comer”, dijo.

Azotados por los piratas

Alcíades Antonio Polanco, dijo a El Pitazo, que fue propietario de una lancha pero tuvo que venderla por temor a los piratas del Lago. “Recibí un beneficio del Gobierno para comprar el motor fuera de borda y tuve que venderlo por miedo”.

El pescador de 54 años detalló que en 2018 fue víctima de los
asaltantes que operan en el estuario zuliano en tres oportunidades. “Las
tres veces nos han golpeado durísimo, nos han puesto la pistola en la
cabeza, amarrado y golpeado
a todos los que vamos en la lancha”.

Motores fuera de borda es lo que principalmente buscan los
delincuentes, además de pistolas o escopetas. Por esta razón, muchos
pescadores han optado por usar motores más sencillos o “paqui-paqui”
como comúnmente los llaman. Este tipo de motores hacen mucho más
lenta la navegación, pero son desestimados por los grupos delictivos que
azotan las aguas del Lago de Maracaibo y sus afluentes.

El pescado a veces hay que venderlo al precio que lo quieran pagar, afirman los pescadores. Foto: María Virginia Corona

Polanco, quien se desenvuelve en la actividad pesquera desde los 10
años de edad, manifestó con pesar que después de ser propietario de una
lancha, ahora trabaja como encargado de otra.
“Durante el viaje yo soy el
patrón, analizo el pescado, las zonas donde vamos a pescar, si nos
movemos o quedamos en algún sitio, y soy el responsable de los marinos
que van conmigo. Trabajo por un sueldo y antes quien pagaba el sueldo
era yo, pero preferí vender antes de que me robaran los piratas”.

“Las zonas más peligrosas son La Empalizada (una laguna), La
Comezón y Aguas Muertas, cerca de la desembocadura del río Escalante,
en estas tres zonas los ladrones se esconden entre los manglares y
matorrales de los caños (canales de los ríos) y al caer la tarde, lancha que
pasa la van asaltando
”, precisó el pescador residenciado en el sector Curva de Colón de San Carlos de Zulia.

Exposición prolongada al sol, lluvias y tormentas, frio nocturno,
zancudos, mosquitos y hambre, son algunas de las penurias que implica
pasar de cinco a siete días en una lancha
en las aguas del Lago para
desarrollar la actividad pesquera. Aunado a esto los navegantes deben
enfrentarse a grupos delictivos que proliferan en la cuenca lacustre y
procuran despojarlos de sus implementos de trabajo.


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Los propietarios de lancha que son víctimas de los hampones y
quedan sin motor para trabajar terminan trabajando para otro lanchero,
hasta que en el mejor de los casos, puedan adquirir otro motor.

“Me han llegado tres veces los ladrones pero como no cargo motor
fuera de borda no me han robado. Con los motores fuera de borda es
rápido para ir y volver el mismo día porque hasta sin hielo uno puede ir,
pescar y volver, sobre todo en esta situación de la luz, que no hay hielo ni
gasolina. Con un motor fuera de borda llegamos en 3 horas a donde
vamos a pescar y con un Paqui-paqui tardamos 6 o 7 horas”, explicó
Argemiro Pacheco.

Picadora por necesidad

Isabel Velazco, se gana la vida como arregladora de pescado en el
mercado periférico Curva de Colón, en San Carlos de Zulia. “Trabajaba en
una parcela, pero la necesidad me obligó porque el sueldo no alcanza. Me
vine aquí a hacer este trabajo porque tengo 3 niños
que estudian y no
puedo buscar un trabajo que me exija un horario. Vine con mi hermana
que conoce a los pescadores y acordamos que podía trabajar aquí», relató.

La mujer de 28 años explicó que la ganancia del día la dividen en
partes iguales entre tres arregladores. “Ayer fue un día bueno. Saqué 8 mil
bolívares desde las 6 de la mañana hasta la 1 de la tarde. Pero hay días
que no hacemos nada. Cuando no hay pescado que arreglar perdemos el
día
de trabajo”, detalló Velazco, quien reside en el sector 26 de
septiembre de Santa Bárbara del Zulia.

Isabel Velazco se gana la vida como arregladora de pescado en el mercado periférico Curva de Colón, en San Carlos de Zulia. Foto: María Virginia Corona

Con información de María Virginia Corona

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