Paraguaneros deben pagar camiones cisternas en verdes o cargar tobos

Ver a los paraguaneros caminar las calles y avenidas con todo tipo de envases con agua se volvió costumbre

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La necesidad obliga a los paraguaneros a buscar el agua donde sea | Foto: Edgar Gómez

Punto Fijo.- Los habitantes de la Península de Paraguaná en el estado Falcón, hacen grandes sacrificios para obtener el agua potable que llega a sus hogares por tuberías cada tres o cuatro meses, situación que les obliga a buscar opciones para evitar el pago de camiones cisternas que cobra en dólares.

Por las principales avenidas y autopistas de Punto Fijo, pasan las tuberías de agua potable que recorren los tres municipios, (Carirubana Falcón y Los Taques), por lo que la mayoría busca roturas o las hace para poder llenar todo tipo de envases y de alguna manera llevarla a sus hogares.

Unos caminan, otros usan bicicletas, carros e incluso, arrastran carros improvisados que han creado con material de provecho. Ismael Peña, habitante del sector Universitario, acude todos los días en su carro a las tuberías a la altura del distribuidor El Sabino, justo al lado del llenadero de trifurcación Alí Primera, de donde salen todos los días camiones de empresas privadas a vender el agua.

Peña llena cinco botellones de agua por viaje y con ellos llena una pipa diaria en su casa, agua que usan para todos los quehaceres del hogar y para bañar a los niños. “Tengo que venir todos los días, los fines de semana dos o tres veces para que mi esposa pueda lavar la ropa y limpiar la casa. Hace años que dejamos de bañarnos con ducha o lavar la losa con el grifo, todo lo hacemos a tobito y reciclamos el agua, es decir que con la que se lava la ropa se limpia la casa o se guarda para bajar las pocetas”, dijo.

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En su sector reciben agua por tuberías cada cuatro meses. Cuando llega, nadie duerme, mientras uno va almacenando, otro va lavando la ropa, sin importar la hora a la que por fin vean salir agua de la llave.

“Trabajo mi carrito por puesto y ese es el sustento de mis hijos, por eso no puedo regalarle la plata a los camiones cisternas que cobran diez dólares por mil litros y no me queda de otra que salir a buscar el agua, aunque eso implique no descansar”, lamentó.

En la misma toma estaba la pareja Morales Medina, que son habitantes de Las Margaritas y aunque viven más cerca de las tuberías, el sacrificio es mayor porque son personas de la tercera edad, con problemas en columna y rodilla y cargan al menos 10 botellones de 20 litros por día.

María Medina lamentó la situación que viven los paraguaneros con respecto al agua y se preguntó por qué hay agua para los camiones cisternas y no para las comunidades. “Nosotros venimos todos los días y no sabe lo que hemos aprendido a ahorrar el agua, ya uno no ve ni que laven las aceras, porque uno sufre cuando la ve derramada, hemos pasado mucho trabajo, no merecemos vivir así”, exclamó.

Los niños se suman a la tarea de buscar el agua| Foto: Edgar Gómez

La misma situación que viven estas familias las atraviesan todos los paraguaneros desde sus distintos estatus sociales, hay quienes pagan el agua en 10 dólares por cada mil litros, pero hay otros que deben caminar kilómetros con una jarra llena para al menos tener con que cocinar.

Llenadero Alí Primera vive full

En el llenadero Alí Primera es donde se abastecen los camiones cisternas, está administrado por la Guardia Nacional. Todos los días llegan los cisternas públicos y privados, estos últimos los dejan llenar con la condición de que donen un viaje para las comunidades.

Aunque este sistema se cumple, el número de camiones no es suficiente para la demanda y muchos pasan días enteros en el lugar esperando una oportunidad para que les donen mil litros por casa.

En aras de que en el lugar pernoctaban muchas personas, ahora anotan dos días a la semana y sortean las comunidades a las que abastecen durante la semana, por lo que muchos prefieren caminar y cargar bidones de agua.

Abraham Soto, habitante de Bella Vista, expresó desde el llenadero que acude a este beneficio cuando ya no tiene otra opción porque se pasa mucho trabajo. “Por ejemplo hoy tengo tres días viniendo, pero es que estoy enfermo de la columna y cargar agua me ha puesto peor, cuando no tengo ni cinco dólares para pagar quinientos litros, no me queda de otra que sembrarme aquí a esperar un milagro”, expresó.

En las avenidas de la ciudad, así como en el llenadero, no solo acuden las personas adultas, también los niños y adolescentes se suman a la tarea diaria de buscar el agua, incluso en horarios y días escolares.

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