Lo asesinaron durante disturbio por apagón en el Sur del Lago

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Sur del Lago.- Geovanny Alexánder Espinoza Contreras, de 21 años, fue sentenciado a muerte el domingo 10 de marzo cuando, en medio del apagón nacional, salió a protestar porque las empresas locales no querían vender hielo ni alimentos.

El joven padre de dos hijas de dos uniones sentimentales, tomó su bandera aquella sofocante tarde de fin de semana y junto a sus amigos se condujo hacia el Puente Bolívar, que une a las parroquias San Carlos y Santa Bárbara de Zulia, en el municipio Colón.

En ese tramo de la avenida Bolívar se perpetraron disturbios, incluso con la presencia de guardias nacionales; manifestantes y colectivos se apedrearon mutuamente. Esa noche el vandalismo hizo de las suyas. Seis establecimientos comerciales fueron saqueados –ninguno era una venta de comida– y a su vez quemaron y desvalijaron la oficina del Servicio Nacional de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat) ubicada en el bulevar Venezuela, a pocos pasos de la plaza Rafael Urdaneta.

“Él estaba en la esquina de los taxis Carabobo; había mucho intercambio de piedras. De hecho, había hasta dos tumultos con granzón (piedras con arena). Los colectivos y gente del pueblo se encontraron en pleno centro de Santa Bárbara. Y allí me lo mataron”, contó Eder Pacheco, tío de Geovanny, quien recordó haberlo visto con con vida por vez última, pasadas las nueve de la noche de la funesta jornada.

“Yo me fui a casa, en el sector La Ribera; ya estaba por acostarme cuando llegaron a decirme que mataron a mi sobrino”. Ese día también hirieron de un disparo en la ingle a Yordaro Molero, un joven futbolista de 23 años que debió ser referido a Mérida, donde fue intervenido en una clínica privada.


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A Espinoza lo trasladaron en motocicleta hacia la emergencia del Hospital general Santa Bárbara, en plena oscurana producto del daño en las turbinas del Sistema Eléctrico Nacional.

“Tenía dos heridas por arma de fuego en el pectoral y pierna derecha. Murió producto de un shock hipovolémico”, narró Elvia Contreras, progenitora de Geovanny, desde la vivienda número 12-58, en la avenida 18A del sector Ciro Morales, en Santa Bárbara de Zulia.

“A mi hijo lo mató el maldito Gobierno”, se disculpó al calificar así a quienes según ella considera como los verdugos. Su hijo resultó ser otra víctima más de la represión gubernamental escenificada durante las protestas en contra del gobierno de Nicolás Maduro.

“En este pueblo y de este Gobierno uno no se confía para nada. Nosotros y todo el pueblo sabemos que él era un padre ejemplar, trabajador, buen amigo; eso sí, no se perdía una sola marcha ni un solo intento de gritar por un cambio, siempre con su bandera en mano, porque quería ver a su país libre del chavismo”, lloró una Elvia embargada por la tristeza.

Espinoza Contreras era el segundo de sus tres hijos; por cariño, los allegados le decían el Bebe o el Monito. Añoraba, según su padre, Alexis Espinoza, no solo que cayera el régimen de Maduro, sino que se estabilizara la economía, dejara de morir gente por hambre y falta de medicamentos, y que al menos el sueldo alcanzara para subsistir.

Elvia Contreras, progenitora del joven asesinado, pidió justicia divina porque no confía en el sistema judicial venezolano | Foto: Edwin Urdaneta


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Sueños rotos de una orfandad temprana

El joven bachiller, quien laboraba desde hacía un par de años como vendedor del establecimiento Tornillos Quinta Avenida, no perteneció a partidos políticos ni, según confirmó su esposa, Roxana Caro, de 21 años, a células terroristas, como suponen que justificarán las instancias asignadas para investigar el caso. “Lo que él hacía era salir como todo venezolano, a luchar, a protestar enérgicamente con ideas y consignas, a favor de la libertad y el bienestar a los que tanto aspira este país”.

Ella recordó que la última vez que lo vio fue en la casa materna de su esposo. “Vivíamos en una pieza con nuestra hija de dos años en el sector El Huequito. Ese día yo no lo vi más desde la mañana, después de hacerle desayuno. Me fui a casa de mi mamá. Le escribí varios mensajes, pero no respondió, por eso imaginé que estaba en el puente”. Siempre tuvo una zozobra carcomiendo su alma.

Cuando supo de la muerte de su pareja, el corazón se le paralizó. Miró a su hija y la abrazó sollozante.

“Me dijeron que un fotógrafo y otro amigo lo llevaron en una moto hasta el hospital, pero cuando llegamos allá, estaba sin signos vitales”, indicó la viuda de Geovanny, a quien el destino le dejó una hija que mantener con un sueldo como oficinista en una ferretería; sus padres y suegros la ayudarán a criar a su bebita. La criminalidad destruyó los sueños de libertad de Geovanny y condenaron a su bebé a una orfandad temprana. “Por eso, en cada convocatoria, hoy más que nunca saldremos a clamar por su memoria”, agregó Elvia Contreras.

“Si me toca poner mi vida para que este Gobierno caiga, entonces bienvenida sea la muerte”, dijo su tío Eder a El Pitazo, cuando revisaba las fotografías y vídeos que con su teléfono celular capturó desde su última morada, en la sala de la casa materna de Geovanny, hasta llegar al camposanto. Es así como recordará a su sobrino.


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El joven salió a protestar en la avenida Bolívar de Santa Bárbara de Zulia, durante el apagón | Foto: Edwin Urdaneta

Dos días de fiesta por dos de dolor

El 10 de marzo, el día que le dispararon a Geovanny, fue precisamente día del médico y el martes 12, el día de su entierro, fue la fecha que por muchos años Venezuela conmemoró el día del pabellón criollo. Fueron dos días de fiesta no celebrados, convertidos en dolor colectivo.

Cientos de vecinos, conocidos y amigos acompañaron a los familiares de Espinoza Contreras al sepelio del joven luchador que murió y fue sepultado durante dos días de fiesta nacional que por falta de electricidad el país pasó por alto.

Su ataúd lo cubrieron con la bandera que tanto le gustaba portar sobre su espalda. El sábado 9 de marzo fue su último recorrido por la lucha que encomendó el presidente del parlamento, Juan Guaidó, por el restablecimiento de la democracia nacional.

En el recorrido hasta el cementerio municipal José Gregorio Hernández, los presentes entonaron una y otra vez el himno, tonadas nacionalistas y las piezas musicales Tercer Cielo y No llores por mí. Las lágrimas de indignación, ira y tristeza corrían por las mejillas de quienes recordarán a Geovanny como un joven combatiente y divertido.

Las autoridades no han dado los pormenores de quienes serían los responsables de su muerte. Sólo la familia conoce que las balas calibre nueve milímetros quedaron transcritas en un expediente y que en la cadena de custodia permanece la ropa.

“No queremos que le siembren una granada, droga o algún arma; su ropa estaba limpia, no queremos que ensucien su imagen”, fue lo único que pidió su madre a las autoridades que llevan el parte de lo ocurrido.


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Saldo negativo a falta de un servicio básico

Tras la manifestación generada en la tarde del pasado domingo, se conoció que los organismos policiales y militares apresaron a 18 ciudadanos, entre ellos seis menores de edad y 12 adultos. Todos permanecen en la sede del Destacamento 115 de la Guardia Nacional, confirmó una fuente policial, quien aseguró a El Pitazo que serán trasladados hasta la capital del país.

Un grueso expediente les fue abierto y serán juzgados por cinco delitos, entre ellos el de asociación para delinquir y terrorismo.

En el Sur del Lago de Maracaibo, los últimos circuitos eléctricos en ser restablecidos contabilizaron 127 horas de corte continuo desde el jueves 7 de marzo a las 4:30 p.m. hasta este martes 12 de marzo pasadas las 11:00 p.m.

Una situación dramática para quienes, como Eliecer Semprum, habitante del sector El Tarra del municipio Jesús María Semprum, debieron carretear agua por las calles, buscar comida solo con dinero en efectivo y ver cómo sus alimentos perecederos se extinguían a falta de “luz” artificial durante cinco días.

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