Lara | Niños intoxicados aún presentan malestares estomacales en sus casas

Aunque fueron dados de alta los 34 niños afectados por una posible intoxicación alimentaria -cifra oficial de la secretaría regional de salud-, un grupo aún presenta malestares estomacales cuando ingieren alimentos, según contaron sus madres a El Pitazo, en la comunidad Camilo Cienfuegos

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Un momento de disfrute para los niños de la comunidad Camilo Cienfuegos, en el sector Indio Manaure, de Barquisimeto, se convirtió en horas de angustia para sus padres. Después de comer un arroz «tipo chino» en una actividad social organizada por una iglesia cristiana, casi 60 niños y 10 adultos comenzaron a sentir náuseas, vómitos y desmayos.

Esto ocurrió el sábado 6 de noviembre y para el lunes siguiente todos habían sido dados de alta médica de los diferentes centros de salud donde estuvieron recluidos en Barquisimeto, sin embargo, para el martes 9 de noviembre algunos sentían malestares estomacales cada vez que ingerían alimentos.

Familiares de niños intoxicados: “En el Hospital Militar dijeron que no tenían insumos”

El equipo de El Pitazo entrevistó en sus hogares a cinco familias, cada una con más de cuatro miembros afectados por la posible intoxicación alimentaria, como la definió Miriam Lucena, directora del Hospital Universitario Pediátrico Agustín Zubillaga, en una declaración publicada en las redes sociales de la secretaría regional de salud del estado Lara.

“Yo fui la primera que me desmayé, porque después de la actividad fui a comprar comida y allá tuve que dejar el saco de verduras. Cuando venía llegando me llamaron que la niña más pequeña estaba vomitando y ahí nos fuimos con un mototaxi, pero hoy todavía como y siento algo en el estómago y a mi mamá no se le quita el dolor de cabeza desde ese día”, contó Liliandri Querales, madre de cinco niños afectados por la intoxicación.

Mencionó que la atención en el Hospital Juan Daza Pereyra fue excelente, pero afirmó que no les hicieron exámenes a los niños ni a los adultos. “Lo que le mandaron fue suero oral, alguien me dijo que debía darle antibióticos a los niños, ¿pero cuál?”, se preguntó Querales, quien pasó la noche del sábado con sus cinco hijos en el hospital.

Ana Durán, madre de tres varones que también presentaron vómitos, diarreas y desmayos, también mencionó que a los niños no les hicieron exámenes de laboratorio, pero sí les recetaron tratamiento oral que fue costeado por la persona que organizó la actividad social. Sin embargo, el martes uno de sus hijos había amanecido con fiebre.

“Todavía no sabemos si fue una bacteria o qué pasó. Ese día salimos a caminar, porque por aquí no hay nadie con carro. Un vecino con una camioneta nos auxilió, habían como veinticinco niños en ese primer viaje como a las cuatro de la tarde”, lamentó Zulyn Rodríguez, madre de un niño de dos años que estuvo en estado crítico.

Génesis Martínez, madre de dos niños intoxicados, recordó que el sábado 6, después de recibir a 17 niños con síntomas en el Hospital Militar José Ángel Álamo -el más cercano a la comunidad- les cerraron las rejas y les dijeron que ya estaban copados, que no tenían insumos y que se trasladaran hasta el Hospital Pediátrico “porque allá no pueden decirles que no”.

“Niños y adultos vomitaban, algunos desmayados, un señor estaba con la tensión baja y no, no nos quisieron recibir”, detalló Martínez, quien agregó que los organizadores de la actividad también presentaron vómitos y malestares.

Zulyn Rodríguez, madre de cuatro niños, dijo que el aprendizaje que le quedó es quedarse en casa, porque esta experiencia la recordará siempre como traumática, tanto para ella como para su familia. “Aquí no comemos pollo todos los días, pero mi esposo trabaja y sí tenemos las tres comidas del día. Ya los niños aprendieron que no van a recibir otra comida fuera de la casa”, dijo con firmeza Rodríguez.

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