La historia de Samuel, el niño que vende sus dibujos por Twitter

Samuel Andrés Mendoza Rodríguez tiene 14 años de edad y ofrece sus dibujos a un dólar por internet para ayudar a su mamá. Es el segundo de tres hermanos y vive en Barquisimeto

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Barquisimeto.- Unos 50 colores –casi la mitad tan pequeños como un dedo meñique– están dentro de la cartuchera de Samuel Andrés Mendoza Rodríguez, el niño con Asperger que se dio a conocer luego de ofrecer sus dibujos en venta por Twitter, con el anhelo de ayudar a su madre que ocasionalmente vende chucherías en la calle y reunir dinero para comprarse mantequilla de maní, su merienda preferida.

Es oriundo de Barquisimeto, la capital del estado Lara. Tiene 14 años y ama a los animales, en especial a los reptiles y las serpientes. Sueña con tener un teléfono propio, más colores para seguir dibujando y en el futuro poder comprarle una casa a su mamá.

La anécdota detrás del tuit

El 22 de enero, Samuel le pidió permiso a su mamá para abrirse una cuenta en Twitter. Al cabo de unas horas, compartió un anuncio que se viralizó: «Hola soy Samuel, vendo mis dibujos a $1 para ayudar a mi mama con mi dieta, comprarle una casa y una bodega para que no trabaje en la calle y se enferme de COVID-19 y comprarme una mantequilla de maní para mí. Gracias señor y señora». 

Este mensaje acumula cerca de 11.000 retuits y 16.500 me gusta a tres días de su difusión. La cuenta del niño ya se acerca a los 6.000 seguidores. Su mamá, Magdalena Rodríguez, supo de la iniciativa de Samuel cuando él le pidió su número de cuenta bancaria para cerrar la primera venta. 

«Cuando abrí mi Twitter para buscarlo vi la publicación que él me había hecho donde decía que estaba vendiendo sus dibujos, pero que no me iba a poder comprar la casa y la bodega sino que iba a tener muchas mantequillas de maní. Pasé todo ese día llorando de ver todos los comentarios, las bendiciones que le mandan, la ayuda que le quieren ofrecer», relató Rodríguez, en una entrevista concedida a El Pitazoel 25 de enero.

Magdalena Rodríguez y su hijo Samuel muestran los dibujos que colecciona en una carpeta hecha por él y su abuela. Foto: Liz Gascón

Ahora, Samuel tiene una larga lista de espera por sus caricaturas de un dólar. Lleva ocho ilustraciones terminadas y está abrumado entre tantas solicitudes. «Me dice: mamá, son muchos dibujos, tengo muchos encargos, pero va con calma», dijo Rodríguez. 

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Entre los dibujos pendientes, hay uno que entusiasma a Samuel. Un señor le pidió una caricatura para que se la regale a un niño que no pueda pagarlo. Desde entonces, tiene la ilusión de salir a la calle para dibujarle una sonrisa a algún pequeño.

Becado por un artista

Gracias a este anuncio en redes sociales, Samuel fue becado por la academia del artista visual Oscar Olivares que reconoció la actitud y empeño de este niño. «Lo relevante no es solo cómo dibuja hoy Samuel, sino ver que sueña con ser y lograr más. Podemos ver su compromiso con un futuro mejor y es importante que tenga las herramientas para lograrlo. (Compren sus dibujos hoy porque muy pronto pueden valer mucho más de $1)», escribió Olivares en Twitter.

Samuel inicia clases de dibujo a distancia en febrero. «Estoy agradecida con todos por la receptividad que tuvieron con él», sostuvo su madre.


Sin retomar sus estudios

Después del primer apagón de 2019, Rodríguez partió junto a su hijo a Colombia para salvarlo de la desnutrición. En aquel entonces, Samuel pesaba 27 kilos, 12 menos que un niño de su edad. Ambos se instalaron en el municipio Meta para buscar ayuda y él alcanzó a recuperarse. En diciembre de ese mismo año, Rodríguez quedó desempleada y decidió volver a Venezuela

El cambio no le sentó bien a Samuel. Ninguna institución educativa en Barquisimeto reconoció el último grado de primaria que cursó en Colombia y ya el niño cumplió un año sin reincorporarse a los estudios. 

Samuel siempre lleva consigo esta cartuchera y una carpeta para guardar los dibujos que hace en hojas blancas o de reciclaje. Foto: Liz Gascón

«Aquí me dijeron que eso no tenía validez y que tenía que volver a hacer desde quinto grado, me dijeron que era una orden del Ministerio de Educación. Él no quiere porque ya tiene 14 años y hay niños más pequeños”, señaló Rodríguez. 

Además, bajó de peso nuevamente. A su familia se le dificultaba cubrir las seis porciones de comida que necesitaba al día o faltaba el gas y la electricidad para preparar el almuerzo o la cena a tiempo. A mediados de 2020, su mamá también recurrió a las redes sociales en busca de aportes. Una seguidora creó una campaña de recaudación de fondos en GoFundMe que le permitió a Samuel retomar su dieta y asistir al nutricionista.

Los colores son su refugio

Samuel se refugia en el dibujo desde los cinco años de edad, contó su mamá. En preescolar solía colorear todas las páginas de sus cuadernos o tomar cualquier hoja de reciclaje a su alcance para seguir con sus creaciones. Nueve años después, se ha multiplicado la pasión de Samuel por el dibujo. Una cartuchera y una carpeta con una ilustración propia de Dragón Balls lo acompañan a todas partes.

Samuel espera ayudar a su mamá con la venta de sus dibujos. El niño de 14 años quiere reunir dinero para que ella tenga una bodega en casa y deje de salir a la calle a vender chucherías por temor a que se contagie de COVID-19. Foto: Liz Gascón

Cuando no tiene un color o necesita un tono más oscuro, improvisa mezclas o pinta el fondo con lápiz hasta obtener el resultado que busca. Ahora, Samuel encontró en el dibujo una alternativa para ayudar a su mamá que ocasionalmente trabaja como vendedora informal en el centro de Barquisimeto para asegurar el sustento de Samuel y sus otros dos hijos de 10 y 17 años de edad.

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Rodríguez, conmovida por el gesto de Samuel en redes sociales, afirmó que ruega para que su hijo tenga el futuro de bienestar con el que sueña.«Lo veo como un gran artista con el favor de Dios y la Virgen. Sé que va a ser un gran ser humano porque tiene unos sentimientos muy nobles”, reiteró su mamá.

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