VIDEO | En Villa del Mar los jóvenes aprenden repostería para dejar las calles

Un grupo de mujeres de Villa del Mar, en Paraguaná, enseñan a niños y jóvenes el arte de la repostería para rescatarlos de los vicios, en una comunidad catalogada como una de las más peligrosas del municipio Carirubana

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Punto Fijo.- Villa del Mar es una comunidad ubicada en la Península de Paraguaná, estado Falcón. Pese a estar ubicada alrededor de la refinería Amuay, una de las más grandes del mundo, sus habitantes viven de la pesca artesanal, en pequeñas casas de bloques que han construido en medio de calles improvisadas, sin asfaltar, sobre cerros, sin tuberías de aguas blancas, rodeados de la miseria, oscuridad y falta de atención gubernamental.

Pese a ello, las madres de Villa del Mar no se rinden y buscan la manera de que sus hijos no entren en las estadísticas negativas que catalogan a este barrio como uno de los más peligrosos del municipio Carirubana.

Fue así que idearon organizarse, desde principios de agosto de 2021, para enseñar a niños y jóvenes del sector el arte de la repostería. El principal objetivo del proyecto es lograr que los jóvenes encuentren un oficio honesto que los aleje de las calles, al fomentar el trabajo y las buenas costumbres.

El curso se inició en la casa de una de las organizadoras, donde se reúnen más de 30 niños y adolescentes, junto a 10 adultos. La encargada de dar el taller es Elsa González, una repostera que ahora imparte sus conocimientos al grupo, donde incluso se han sumado menores de edad que habían entrado al mundo de las drogas y lograron salir para emprender con sus dulces en los mercados a cielo abierto de las comunidades vecinas.

El proyecto busca promover el emprendimiento para evitar que los jóvenes caigan en el mundo de la delincuencia y sean un ejemplo dentro de su comunidad. Por ahora, los encuentros han sido en la casa que habita Elsa González, porque intentaron usar los espacios públicos de la comunidad, pero no han tenido suerte.

Las madres que han visto mejoras en sus hijos gracias a este proyecto, piden a las autoridades y a la población que les ayuden a tener un espacio comunal fijo para que los jóvenes puedan aprender un oficio y de esta manera ganarse la vida de forma honrada.

Sin agua y sin gasolina para pescar

En Villa del Mar, el agua dulce por tubería llega con suerte una vez al mes a algunas casas, por ello, los habitantes deben buscarla en las tomas clandestinas que han hecho al tubo que surte el líquido a la refinería Amuay.

El alumbrado público es muy escaso, lo que ha sido un detonante, junto a la pobreza extrema, para que se incrementen los robos y hurtos en la comunidad.

Aunque la actividad económica principal es la pesca, los padres de familia no han tenido apoyo de la empresa petrolera (Petróleos de Venezuela – Pdvsa) cuando sus embarcaciones y chinchorros son afectados por los derrames petroleros.

En cuanto al combustible, no tienen acceso a una distribución regular, sino que cada 15 días reciben 40 litros para cada embarcación, una cantidad que gastan en un día de faena a costas cercanas.

Para poder salir a pescar más seguido, deben hacer colas en las estaciones de servicio subsidiadas, porque si lo hacen en las dolarizadas la inversión sería mayor que la ganancia. “Nosotros tenemos años desatendidos, nadie nos ayuda en nada”, dijo Pedro Suarez, pescador de la zona.

Vivir cerca de la Refinería Amuay en vez de generarle algún beneficio a la comunidad, lo que les ha traído son dolores de cabeza, porque la contaminación del aire y del mar es tangible, aunque no han tenido hasta la fecha información detallada sobre esta situación por parte de quienes gerencian la institución estatal.

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