En Maracaibo recurren a tuberías que atraviesan las cañadas para abastecerse de agua

La deficiencia en el servicio de agua es una de las crisis que padece la ciudad de Maracaibo y que se agravó con los cortes eléctricos. En algunas comunidades como Los Haticos o Cumbres de Maracaibo, el agua no llega desde hace cuatro meses. Los vecinos de Amparo tienen un año sin recibir agua por tuberías

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La gente recurre a los fondos de las cañadas desde que descubrió que por allí pasan tuberías con agua potable. Foto cortesía

Con información de Ana Atencio

Maracaibo.- Los habitantes del conjunto residencial El Trébol, ubicado en la Circunvalación 2 de Maracaibo y compuesto por nueve edificios, se trasladan de tres a cuatro veces por semana hacia el barrio Integración Comunal, popular por su peligrosidad y delincuencia, para que los residentes del sector les llenen sus botellones y sus bidones con agua.

Y es que en esa zona, el agua llega con frecuencia.

Todos por igual, inclusive niños y ancianos, pasan de las residencias al barrio atravesando una sección del muro que está destruida, para luego caminar unas seis cuadras hasta llegar a su destino.

Para abastecerse de agua los residentes de El Trébol utilizan baldes, pipas, tobos, carretillas improvisadas —coches de bebé, sillas de ruedas, carritos de supermercado—. Quien no dispone de ninguno de estos implementos, la lleva en hombros.


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Un adulto mayor moreno y delgado, que jadeaba mientras halaba un coche de bebé donde reposaba un botellón de 20 litros, explicó su situación: “Desde hace cuatro semanas no llega el agua a mi apartamento”, dijo apurado, pues estaba “saliendo apenas un chorrito del barrio” y tenía que hacer mas viajes.

Margot Villalobos, de 70 años de edad, refirió que en El Trébol un tanque central distribuye el agua a los edificios, “por eso llega solo a los de abajo y no a los de arriba”.

Dijo que de su casa carretean agua su yerno y su hija, porque ella no puede alzar peso: “Ellos salen a las cuatro de la tarde y llegan a las siete de la noche”.

Villalobos aseguró que el agua le dura casi un mes y que no le dan “bomba” al baño hasta que esté muy sucio para ahorrar el agua.

Otra habitante del complejo habitacional es la docente universitaria Atamaica Mago, quien afirmó que lleva 23 días sin agua.

“Esto se agrava con la intermitencia eléctrica, que produjo el daño a las bombas. Mi mamá es paciente oncológica, hipertensa y diabética; ella no puede carretear agua. Por eso a veces debo suspender mis obligaciones para ir a buscar agua”, explicó.

Mago afirmó que los barrios El Cardonal, ubicado frente a El Trébol, e Integración Comunal, detrás del conjunto residencial, tienen tomas de agua ilícitas a las que llegan luego de romper calles y tuberías.

La habitante del condominio aseguró que “carretea” agua con la silla de ruedas de su mamá, porque tiene que soportar el peso de un botellón de 20 litros.

Carlos Morillo relató a El Pitazo su experiencia: “Yo tuve que meterme a fondo en la cañada que está en Integración Comunal para transportar agua a mi casa. A los días me salieron llagas en las manos y en los brazos. Debe ser porque estuve en contacto con las aguas negras de ese barrio”, recalcó.

“Si no carreteáis agua, te morís de sed”

Residentes de las urbanizaciones Urdaneta y Sabaneta, ubicadas al noroeste del municipio Maracaibo, acuden en vehículos y carretillas a buscar agua en el barrio El Royal, cerca de la Circunvalación Uno, un lugar donde “siempre hay agua” y donde sus lugareños ofrecen el líquido de manera gratuita.

Este barrio está a cinco cuadras de distancia de la Urdaneta y a ocho de Sabaneta. En El Royal fluye el agua de forma continua y cuando se suspende el servicio es por un periodo corto de entre tres o cuatro días.

La gente del sector presta las mangueras de sus casas para que cualquier transeúnte que llegue pueda abastecerse de ese servicio.


 Residentes de las residencias El Trébol se organizan para repartirse el agua del tanque central. | Foto: cortesía

Las urbanizaciones Urdaneta y Sabaneta deben esperar unos 45 días para que les llegue el agua. Ríchard Lugo comentó que lleva más de cuarenta días sin el servicio y que antes le llegaba cada 15 días.

Este vecino tiene que “carretear” agua en un carrito de supermercado un día entero, desde las 8:00 am hasta las 11:00 pm, para poder llenar dos tanques de 500 litros cada uno en su vivienda, utilizando pipas y tobos
de 15 y 25 litros.

Los tanques le duran entre 20 y 25 días luego de haberlos llenado completamente. Los tanques los usa para bañarse, limpiar el sanitario y lavar los platos.

“El agua me llegaba 15 días sí y quince días no. Ahora tengo que salir todos los días a carretear agua con el carro. Este es el tercer viaje y ya estoy cansao”, se lamentó Vinicio Guerrero, de 40 años de edad y habitante de la urbanización Sabaneta.

Destacó que tiene que pedir permisos en su trabajo para desplazarse a
buscar el recurso hídrico.

El Barrio 11 de Febrero, ubicado diagonal al Hotel Aladdin, en la Circunvalación 1, es el sitio al que acuden las personas de las urbanizaciones Urdaneta y Sabaneta cuando no hay agua en El Royal.

José Lugo, un anciano de la Urdaneta, tiene que recorrer 1.000 metros con dos cuñetes grandes de pintura en una carretilla para transportar agua a su vivienda.

Residente del barrio Padre de la Patria, Douglas Castillo debe desplazarse 500 metros atravesando la Circunvalación Uno con pimpinas de
5 litros que lleva sobre sus hombros.

“Tenemos que venir tres o cuatro veces al día, después del trabajo. Tenemos bebés recién nacidos en la casa y necesitamos ofrecerles agua limpia”, contó Castillo, mientras se lamentaba de que en su casa no llegaba el agua desde hace 12 días.

En una cañada

Muchas de estas personas han comenzado a acudir a una cañada ubicada sobre la Circunvalación Uno y que pasa por un lado de unas de la sedes de la policía municipal.

Allí toman agua de unas de las tuberías que atraviesan la cañada, que provee de agua a otras urbanizaciones. Lo mismo hacen los habitantes del sector Amparo, quienes dejaron de disfrutar del servicio de manera regular desde hace un año.

Para abastecerse en estas cañadas se necesita fuerza y una condición física excepcional: deben lanzarse al fondo de la grieta, pegar el tubo al recipiente y luego subirlo en hombros entre dos y tres metros arriba. Quien se canse, muere de sed.

Aunque la tragedia que viven los marabinos por la falta de agua es evidente —basta con salir a la calle para ver gente caminando de un lado a otro en busca de agua— Hidrolago no se pronuncia al respecto.

El hermetismo es absoluto. Luego de la reparación de las tuberías, que anunciaron en varias oportunidades antes del gran apagón ocurrido el 7 de marzo, la falta de servicio ha empeorado.

Comienzan a verse situaciones en que se lesionan las tuberías de otro para obtener el líquido: cualquier cosa para no morir de sed en una ciudad donde la temperatura promedio es de 35 grados y la humedad promete aumentar con la cercanía del mes de mayo.

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