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jueves, 13 agosto, 2020

En Guajira 90% de los maestros se sustentan con trabajos extras

Desde hace aproximadamente siete años, los maestros de este municipio venezolano se han visto en la obligación de hacer trabajos extras debido a que el sueldo no les alcanza ni siquiera para el pasaje

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Guajira.- Uno de los gremios más afectados por la crisis que vive Venezuela es el de los docentes. Por tal razón miles de maestros tienen más de tres trabajos extras para poder sobrevivir. En el municipio Guajira del estado Zulia, los profesionales de la educación no escapan de esta realidad: 90% de los maestros se dedica a hacer trabajos fuera de sus horarios de clase y otros se rebuscan con la venta de golosinas, galletas, tetas y agua en las instalaciones de las instituciones educativas para obtener sus pasajes diarios.

En el mercado de Los Filúos, ubicado en la parroquia Guajira, se observan a cientos de educadores que se dedican a la venta de víveres para poder sobrevivir a la crisis. Una maestra, quien pidió que se reservara su identidad para evitar represalias, manifestó que desde hace tres años se vio en la obligación de comerciar con víveres para poder brindar a sus cuatro hijos un plato de comida.

“Esta situación que vivimos es muy dolorosa. Nunca pensé que íbamos pasar por esta penuria y que nuestros sueldos no alcanzarían para comprar un kilo de queso. Recuerdo que en años anteriores con nuestros aguinaldos comprábamos electrodomésticos, arreglábamos la casa, adquiríamos ropas para nuestros hijos y quedaba dinero, pero hoy en día las circunstancias cambiaron porque un sueldo de un maestro es un sueldo de hambre”, afirmó la maestra.

En la Guajira venezolana, la docencia era una de las carreras que más demanda tenía. Estar en un aula de clase era un privilegio para miles de maestros wayú. Hoy en día el panorama es diferente porque los docentes se ven en la necesidad de emigrar a otros países de América Latina y un gran porcentaje emigra a otros oficios porque sus sueldos como docentes son denigrantes.

Yuvelin Espina, docente de escuela de la escuela Fe y Alegría Paraguaipoa, lleva 10 años en la docencia. Actualmente vive en el municipio Mara, donde a diario recorre kilómetros para poder llegar a la institución donde labora de corazón. Ve con preocupación la decadencia en el área educativa en esta región fronteriza porque cientos de docentes han dejado sus cargos abandonados por la crisis que enfrenta el país.

“Desde hace cuatro años he visto con preocupación la decadencia en el área donde me desenvuelvo, hasta el punto de que esta realidad ha incidido en la forma de trasladarme hasta la escuela, porque lo que devengo como sueldo de docente de 40 horas no me alcanza ni siquiera para mis pasajes. En muchas ocasiones he pensado en tirar la toalla, pero respiro y pido a Dios que coloque la mano sobre Venezuela para salir de esta crisis que nos está matando”, comenta Espina.

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La maestra describe con lágrimas el día a día que vive para poder llegar a su aula de clase y así poder cumplir con los niños de la Guajira: “Así es como comienza mi recorrido, con miles de estrategias para seguir asistiendo al trabajo. Estas van desde conseguir una cola hasta realizar vendimias de teticas entre los estudiantes, cosméticos, lazos para niñas, entre otros comestibles y objetos que puedo distribuir en el grupo de compañeros de clases”.

En este municipio fronterizo los maestros han manifestado que se mantienen en las aulas por vocación y compromiso con más de 25.000 estudiantes que buscan una educación para seguir escribiendo la historia de esta tierra ancestral.

Este el caso de una docente de la escuela San Francisco de Asís, ubicada en la parroquia Sinamaica. Ella señaló que simplemente es una maestra de amor y que trabaja de corazón para brindar una educación de calidad para los niños wayú y añú que habitan en esta región.

“Yo vivo sin contar con el sueldo. Al cobrar, simplemente envío a la panadería y ese día se come pan. De resto, el que vive para nuestra subsistencia es mi pareja, quien intenta traer lo poco que consumimos. Entonces es cuando me toca a mí hacer el milagro de estirar la carne y la verdura o, si no, la salchicha. En fin, trabajamos por vocación y por amor al trabajo, porque si espero sobrevivir del sueldo, qué de mañanitas que hubiese muerto de hambre”, narra con tristeza una docente de la Guajira, quien pidió que se reservara su identidad.

Este 15 de enero, Día del Maestro en Venezuela, en los municipios Mara y Guajira los docentes aprovechan esta fecha no laborable en las instituciones educativas para hacer trabajos extras para llevar el sustento de sus hogares.

En esta región, uno de los factores que influyen en el ausentismo de maestros en las aulas de clases es la falta de efectivo, la falta de transporte y el alto costo de los pasajes. En esta localidad, un docente necesita mínimo 50.000 bolívares diarios para trasladarse de su casa a la escuela; sin embargo, solo recibe un sueldo de 450.000 bolívares mensuales. Por ello, los educadores aspiran a que el Gobierno les pague un sueldo digno.

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