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jueves, 29 octubre, 2020

Desde hace cinco años no fumigan en comunidades del Sur del Lago

Trabajadores de la Unidad de Malariología del Hospital de Santa Bárbara de Zulia solo cumplen horario porque no cuentan con herramientas para ejecutar los programas de saneamiento ambiental

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Santa Bárbara de Zulia.- Los planes de saneamiento ambiental para erradicar los criaderos de mosquitos transmisores de patologías como dengue y paludismo también han dejado de ejecutarse en el estado Zulia, a raíz de la crisis económica y social que trastocan la operatividad en las instancias encargadas de velar por la salud de la población.

Al menos en la zona Sur del Lago de Maracaibo, desde 2014 los organismos sanitarios no cumplen las recomendaciones formuladas por la Organización Panamericana de la Salud para evitar la propagación de agentes transmisores de enfermedades endémicas, que atentan contra la vida de la población.

Un trabajador de la Unidad de Malariología en el Hospital de Santa Bárbara, que prefirió omitir su identidad, señaló que debido a la falta de transporte, insumos y herramientas no han desarrollado la fumigación de hogares y zonas de mayor vulnerabilidad. Tampoco han esparcido químicos requeridos para cumplir con el plan de abatización que elimina larvas que crecen en reservorios de agua.

Este centro asistencial depende del Sistema Regional de Salud de la Gobernación de Zulia. La secretaria de este despacho es Omaira Prieto, hermana del gobernador, afín a la administración de Nicolás Maduro.

«No hay larvabicidas, tampoco unidades de fumigación vehicular ni manual. Se necesita dinero y herramietas para esta labor. En los hospitales no llegan los insumos para combatir las causas de las enfermedades. Hay mucho dengue y paludismo», contó el funcionario público, quien dijo que solo cumplen horario y llevan estadísticas. Estos datos tampoco son revelados a la prensa ni mucho menos para el dominio público.


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Marina Sánchez, madre de familia, recuerda que hasta hace unos años por su vivienda, en Santa Bárbara de Zulia, pasaba «el carro del humo». Pero ella asegura que nadie sabe o ha visto más el dispensador del gas que debe controlar la proliferación de zancudos, los cuales se reproducen con mayor auge durante las temporada de lluvias y, en particular, ante los pasos de las recientes ondas intertropicales en el país.

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Marina asegura que de noche no pueden sentarse en el frente de sus casas, «porque nos comen vivos».

La situación del agua estancada en el municipio Colón obedece a la falta de mantenimiento de los drenajes, canales principales y secundarios, el dragado del río Escalante, la eliminación de criaderos y una campaña ambiental educativa, aseguró Sánchez, quien argumenta que no hay políticas claras para prevenir estas enfermedades.

En Encontrados, la capital del municipio Catatumbo, fumigar es un término que ya ni se pronuncia. «Más nunca vimos el personal por aquí. Sufrimos de apagones, miles de bajones. Hay muchos sectores que no tienen agua y como esta es una zona rural, con mucho monte, los zancudos salen a cualquier hora del día. Es algo inhumano», refirió Nancy Vergara, residente de un urbanismo en la población fronteriza.

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