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jueves, 15 abril, 2021

Cloacas desbordadas enferman a los habitantes de La Carucieña en Barquisimeto

En La Carucieña han protestado, han llevado cartas a Hidrolara, han hablado con el alcalde Luis Jonás Reyes, pero los botes de agua y las cloacas colapsadas siguen desbordadas en las calles de la comunidad larense

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Barquisimeto.- Más de 10 años tienen los habitantes de La Carucieña, al oeste de Barquisimeto, a la espera de la reparación de cloacas desbordadas, promesa incumplida por el alcalde Luis Jonás Reyes, quien los visitó durante la campaña previa a las municipales, según contaron los vecinos.

Humberto Fernández, quien vive en la calle 12, donde una cloaca ha roto las calles, ha tenido que meterse con otros vecinos a destaparla y ahora padece de una erupción en la piel que no ha sido diagnosticada, sumado al olor que deben soportar a diario todos los que viven alrededor.

En la calle La Fundación con calle Sucre hay otra cloaca, donde hasta han crecido plantas. Subiendo por esa calle está un tercer bote, dentro de una casa, denuncia que han hecho los vecinos en innumerables ocasiones, pero ni los representantes de Hidrolara, gobernación o alcaldía de Iribarren han solucionado.

“Aquí vienen los políticos solo cuando están buscando votos”, dijeron los vecinos.

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Las tomas ilegales de agua tampoco han sido solventadas y quienes pagan de forma frecuente el servicio de Hidrolara solo la reciben una vez a la semana o cada quince días.

“Hemos tenido que pagar cisternas, cobran una pipa en doscientos mil bolívares y un tanque en un millón, pero no todo el mundo tiene el dinero para hacerlo”, contó John Perdomo.

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Ambulatorio sin tensiómetro

Además de las cloacas, no hay una calle de La Carucieña en buen estado, son más huecos que asfalto en toda la zona, como declaró Luis Alvarado, quien estaba en una jornada de salud en una escuela, organizada por una empresa privada, porque en el ambulatorio no tienen “ni tensiómetro”.

“La ambulancia está parada, no hay medicinas, eso es mentira que está funcionando. Ni siquiera tienen para nebulizar a los niños”, dijo Carmen Silva, quien agregó que la electricidad la racionan a diario, sobre todo en las noches, lo que incrementa el riesgo de inseguridad.

John Perdomo también habló sobre la cancha, que está sin luminarias ni tableros, por lo cual los niños y jóvenes no tienen donde jugar.

“La quebrada está llena de basura y en cuanto llueve se rebosa y pone en peligro a quienes viven alrededor. El aseo urbano pasa una vez a la semana cuando mucho”, declaró Perdomo.

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