Cabudare: la luz llegó a La Piedad después de una protesta

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Cabudare.- Habitantes de La Piedad, en Cabudare, estado Lara, han tenido menos de cinco horas con energía eléctrica entre el 29 de marzo y el 2 de abril.

La zona residencial ya padecía por la ausencia de otros servicios básicos como agua por tuberías y la recolección de basura. Los apagones sumaron otros problemas a sus días.

Pocos comercios están abiertos en el sector. El agua escasea en las tuberías y los anaqueles. Foto: Keren Torres

Este martes 2 de abril salieron a la calle a protestar y los cuerpos de seguridad del Estado les respondieron con bombas lacrimógenas que alcanzaron a los vecinos.

Ni la parroquia estuvo exenta de los ataques que tenía las puertas abiertas, porque despedían la misa, denunció el padre Jesús Alberto Ramírez.

«Me acerqué a la esquina de la pasarela en La Piedad donde muchos feligreses y gente de distintos lugares se habían apostado para protestar, ya que desde el viernes a las 7:00 de la noche no hay suministro eléctrico en la zona. Yo salí a apoyar y mientras estábamos allí salió un mayor de la Guardia Nacional para decirnos que nos fuéramos porque la orden era, entre comillas, jodernos«, relató el sacerdote, que corrió asfixiado junto con decenas de personas perseguidos por los militares.

«La gente siguió, incendió cauchos, detuvo el tráfico y llegó un camión con guardias y empezaron a lanzar bombas lacrimógenas y a disparar en contra de los manifestantes».

La represión se extendió hasta las 7:00 pm de este martes. A las 8:30 pm llegó la luz.

«Ya veremos cuánto dura», expresó una habitante con escepticismo que ha viajado al estado Portuguesa en busca de gas, llena bidones de agua en una estación de rebombeo cercana y pagó con comida a un camionero para que se llevara los desechos de su cuadra.

Viven al límite

La falta de electricidad y agua ha llevado al límite a los vecinos de La Piedad. A diario salen con carritos y bicicletas a tomas clandestinas para recargar agua en botellas o tobos. Se las ingenian para que pocos litros no se derramen en el camino. Cubren los recipientes con bolsas y los amarran con mecates.

Luego de tantas noches calurosas y oscuras, las salas de las casas tienen colchones en lugar de muebles. Foto: Keren Torres

La faena la repiten tres o cuatro veces al día

En varios viajes, Olga Moreno llevó 120 litros de agua a su tanque de plástico de 1.100 litros, que bajó de la platabanda para almacenar todo lo que recoge. «He llorado de la tristeza por tanta necesidad que estamos pasando», comentó a El Pitazo.

Así como Olga, otros vecinos recurren a tomas clandestinas para abastecerse de agua. En las urbanizaciones de La Piedad un camión cisterna cobra Bs. 100.000 bolívares por 8.000 litros de agua. «Solo puede pagarse entre dos casas porque los choferes no aceptan llenar tanques de 900 o 1.100 litros. Es un gasto difícil de asumir», explicaron habitantes en el conjunto Giraluna que tiene un mes con las tuberías secas.

Las casas toman cualquier recipiente para almacenar agua en sus casas. La Piedad lleva entre una semana y un mes sin el suministro. Foto: Keren Torres

El agua es un servicio restringido en el sector. En las casas racionan hasta la última hora o, de lo contrario, necesitan desembolsar al menos 50.000 bolívares para llenar los tanques subterráneos.

Por un botellón de agua potable pagan hasta Bs. 6.000 y se abstienen de comprar hielo. Las licorerías del sector pueden venderlo entre 5 y 9 dólares, contó Jorge Soto.

Alimentarse en tiempos de crisis

La falta de electricidad en La Piedad obligó a los vecinos a mudar sus refrigeradores a zonas residenciales de Barquisimeto que tienen luz por escasas horas o a comprar alimentos perecederos cada día para evitar que se dañen.

«¿Pero qué se compra? Si ya nos quedamos cortos para subsistir», respondió Moreno. En su hogar no han tenido acceso a un kilo de carne o pollo, cuyos precios van en incremento en las últimas semanas.


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Los comercios en la calle principal del sector tienen las santamarías abajo o trabajan con planta en horario limitado. Los botellones de agua son los grandes ausentes y los anaqueles no están llenos.

Queso y huevos son los artículos más buscados por los habitantes que resuelven sus comidas a último minuto y con dificultades por el colapso de los puntos de venta y transferencias.

En Los Yabos, otro de los conjuntos ubicados en esa zona, una comerciante dio créditos para no perder su mercancía que ameritaba refrigeración.

«Estamos desesperados. Nadie tiene plata ni puede vivir en esta situación», reiteró Moreno.

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