Baja generación eléctrica mantiene a oscuras a los Andes y los Llanos

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Hace un año el gobierno de Nicolás Maduro creó un equipo multidisciplinario, encabezado por el entonces vicepresidente, Tareck El Aissami, para solventar la crisis eléctrica que afectaba a los estados andinos y llaneros. Un año después siguen los apagones, los racionamientos y los problemas de generación.

Los habitantes de Trujillo, Mérida, Táchira, Barinas, Portuguesa y zonas del alto Apure se quejan de racionamientos diarios de hasta seis horas. El problema no es por la sequía, como justificó hace un año el ministro de Energía Eléctrica, Luis Motta Domínguez, sino por la baja generación de energía que se produce en las plantas térmicas y las centrales hidroeléctricas de esos estados.

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Fuentes de Corpoelec confirmaron que la generación eléctrica en esos estados es apenas de 658 megavatios (21.5 %) de los 3.054 instalados en las plantas térmicas y las centrales hidroeléctricas.

Solo hay disponible 448 megavatios de los 1.159 mw que están instalados en las cinco hidroeléctricas que suministran energías a esos seis estados, precisó una de las fuentes. Y en el caso de la generación térmica, apenas se producen 210 MW de 1.895 MW instalados.

Algunos ingenieros de la estatal eléctrica precisaron que la Central Hidroeléctrica Fabricio Ojeda o La Vueltosa, la principal del suroeste del país y ubicada entre Táchira, Mérida y Barinas, funciona a menos de la mitad de su capacidad. Solo una turbina está operativa y produce 200 megavatios. La unidad dos está fuera de servicio desde hace un año, cuando el Gobierno ordenó pararla luego de que el embalse tocara su nivel mínimo de operación debido a la sequía, anunciada por el ministro Motta Domínguez.

“La turbina tiene problemas en el tablero de arranque y no los han podido solucionar, por lo que prefieren no arrancarla de forma manual debido a que el riesgo de daños es imprevisible durante la operación o parada”, indicó la fuente de la estatal eléctrica.

Sobre la hidroeléctrica de San Agatón, confirmó que allí opera una sola turbina, que produce apenas 120 megavatios de los 150 que es su capacidad. “La unidad dos (150 MW) tiene dañado el generador. Se pidió a Japón y fue fabricado con todos sus componentes, pero como Corpoelec no paga, no lo han enviado”, apuntó.


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La planta hidroeléctrica José Antonio Páez apenas genera 30 mw de los 240 instalados; mientras que las pequeñas Peña Larga y Masparro producen a casi 100 % de su capacidad instalada: 78 megavatios de 80, y 20 megavatios de 25, respectivamente.

José Aguilar, ingeniero experto en sistemas de generación eléctrica, conoció –también a través de fuentes de la Corpoelec- que solo unos 210 MW térmicos están disponibles en esos seis estados del país. “Es decir, que de 1.895 MW térmicos instalados, 88,9 % están indisponibles. En parte por desgastes y falta de combustibles”, afirmó Aguilar.

Explicó que con solo unos 658 megavatios disponibles en total de la generación (tanto térmica como hídrica), el sistema está inestable. “Con el abuso de los embalses que quedan la van a pasar muy mal si el verano se prolonga. Y entonces Portuguesa, el alto Apure, Barinas, Trujillo, Mérida y Táchira la pasarán peor este año que en 2018”, aseguró el experto.

La deficiencia de la generación en los Andes afecta también a los habitantes de los municipios del Sur del Lago de Maracaibo, quienes a diario reportan apagones de hasta seis horas.

Según el ingeniero Aguilar, la afectación pudiera extenderse hasta los municipios zulianos en la Costa Oriental del Lago por la interdependencia que existe entre el sistema eléctrico zuliano y la región andina por la red de transmisión que comparten para importar energía desde el Guri.

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