Venezolana radicada en Nueva York muestra su arte a través de los ojos

Zulimar Mendoza Pérez, nacida en Tinaquillo, estado Cojedes, vive desde hace más de cinco años en Nueva York. Desde allí muestra al mundo su arte a través de las expresiones de los ojos y los sentimientos de otros

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Zulimar Mendoza Pérez es diseñadora de espacios interiores con un profundo amor por el arte, afición y ahora profesión que comparte con su padre. Foto cortesía: Zulimar Mendoza

San Carlos.- Los ojos de Zulimar Mendoza, como cariñosamente llaman sus amigos y familiares a sus obras, se encuentran ahora en Nueva York. Antes fueron expuestas también en Chile y Venezuela. Sus obras participaron en Venezuela Art Fair o La Feria de Arte de Venezuela, que es una iniciativa creada por venezolanos para el mundo que honra el talento, la creatividad de los artistas venezolanos y sirve para promocionar sus obras.

El Venezuela Art Fair se realizó del 24 al 26 de junio, en la galería One Art Space en Tribeca New York, espacio que le permitió a Zulimar interactuar con artistas de su país que dejaron muy en alto la bandera tricolor orgullo de Venezuela.

Zulimar Mendoza contó a El Pitazo, el 1 de julio, que en el evento participaron cerca de 80 artistas entre pintores, dibujantes, escultores y fotógrafos, todos venezolanos radicados en Chile, Colombia, Argentina, Australia, China, Inglaterra y Estados Unidos, entre otros. En la exposición, 30 artistas lo hicieron presencialmente y 50 virtualmente. La directora y creadora de la idea es la ilustradora Alexandra Álvarez, venezolana residente en Nueva York, quien logró reunir a otros compatriotas y los animó a sumarse al evento.

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La visión del Venezuela Art Fair es poner el arte venezolano al alcance de los coleccionistas internacionales y construir una relación entre los artistas y estos. Zuli cuenta que se siente emocionada al saber que su arte está en los hogares de otros países. Le agrada que muchas personas se sientan identificadas con lo que hace, con sus piezas y con su concepto, que se enfoca en los ojos y el significado de la mirada.

Las ganas de querer más, de lograr sus sueños y sus metas impulsaron a Zulimar Mendoza Pérez a abandonar Venezuela, su familia, su cultura, sus amigos, sus afectos y todas las cosas que solo puede describir quien ha tenido que dejar todo atrás para buscar mejores oportunidades lejos de la tierra.

Sacrificios y duro comienzo

En el año 2017 comienza formalmente la historia de inmigrante de Zulimar Mendoza. A la mayoría de los venezolanos les comienza a pegar ese gusanito de la inmigración, ¿me voy o no me voy?, ¿Qué hago si me voy? Ella llevaba cerca de un año con este dilema. Albergaba la esperanza de estar mejor en Venezuela.

Cuenta que fue una decisión difícil de tomar porque se encontraba a mitad de su carrera. A pesar de la situación económica que vive Venezuela, como diseñadora de interiores siempre podía acceder a algún contrato semanal, pero estos disminuyeron a medida que se agudizaba la crisis. La artista había logrado ahorrar dinero con el que se disponía hacer una inversión. Finalmente, no pudo más y tuvo que comenzar a gastarlo en comida y subsistencia.

La venezolana sentía que se desgastaba y solo lograba solucionar el momento. Se sintió agobiada y sin sus ahorros futuros. En medio de esa lucha existencial consiguió un contrato de trabajo por cinco meses en los Estados Unidos con la venta de productos.

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La joven se presentó a una entrevista de trabajo, vía internet, en la que fue aceptada. Fue una época terrible, alega, pues llegó a Estados Unidos en Navidad y debía trabajar 13 horas diarias sin un salario fijo, solo recibía comisiones por ventas. Recuerda que hubo dos días en los que no ganó nada y tuvo que estar casi todo un día de pie, lo que vio como un sacrificio para poder ahorrar dinero, regresar a Venezuela e invertirlo.

Mantenía contacto casi a diario con sus padres, quienes le advirtieron que la situación en Venezuela se había agravado y que buscara maneras de quedarse o irse a otro país, pero que no regresara a Venezuela, pero aún así regresó, una vez que dio por concluido su contrato de trabajo. Siete meses estuvo con su familia, para luego regresar a Estados Unidos y establecerse allí definitivamente.

Ser inmigrante le ha sido difícil. El trabajo que más ha desempeñado es el de mesera y no se arrepiente. Estar fuera de su país y alejada de su familia ha sido de un gran aprendizaje, ha forjado su carácter, ha conocido gente muy linda y ha hecho amistades muy bonitas, relata.

La artista nunca dejó de lado su pasión por el arte, a pesar de que Nueva York es una ciudad cosmopolita, donde se viven cosas diversas. A través de las redes sociales se enteró de los eventos que promueven artistas emergentes y participó en medio de la disponibilidad de tiempo y dinero. Estos eventos le han permitido darse a conocer e interactuar con otros artistas.

“Venezuela Art Fair fue una experiencia muy bella en la que todos nos apoyamos. Es como si todos necesitáramos esto que llegó a nuestras vidas en el justo momento. Se ha creado un vínculo en donde todos tenemos ideas nuevas y ganas de colaborar”. Todos los artistas que participaron en esta feria del arte venezolano se unieron a una fundación que recauda medicinas para enviarlas a Venezuela.

Artista siempre

Zulimar Mendoza Pérez es hija de Martín Mendoza y Zulay Pérez, radicados en Valencia-Venezuela. Nació en Tinaquillo, estado Cojedes, donde vivió gran parte de su niñez. Es diseñadora de espacios interiores con un profundo amor por el arte, afición y ahora profesión que comparte con su padre.

Estudió artes plásticas en la Escuela de Artes Plásticas Arturo Michelena de Valencia, carrera que no culminó porque decidió emigrar. Zulimar no solo pinta en lienzos; para ella los límites no existen. Un tazón, una polera, unos zapatos, cualquier pieza que pueda ser pintada es aprovechada para expresarse. Sus acompañantes son siempre las pinturas, los pinceles, su creatividad y el talento. Confiesa que es amante de los gatos a quienes ha dedicado parte de sus obras.

La artista comenzó a pintar en Venezuela en blanco y negro para reflejar de alguna manera la desesperanza, la tristeza y la frustración de la gente. Cuando emigró empez´p a dar color a sus obras. “Siento que ahora tengo más alegría”.

Zulimar continúa persiguiendo sus sueños sin olvidarse de su país. Mantiene la esperanza de reencontrarse con la tierra que la vio nacer y sus familiares. Invitó a los lectores a seguirla en su cuenta de Instagram @zulimiau y las del evento que son: Instagram: @venezuelaartfair y en la página web: www.venezuelaartfair.com.

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