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sábado, 28 noviembre, 2020

Noris volvió a Venezuela para sacar la cédula y regresar a Perú

La ciudadana de 40 años, espero por siete meses a que se reanudaran las actividades en el Saime, que cerró sus puertas en todo el país por el COVID-19, para tramitar la cédula y poder regresar a Perú, dond había migrado hace dos años

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Acarigua.Noris Tirado había emigrado de Venezuela, en el 2018, para instalarse en Lima, Perú. En diciembre del año pasado, 2019, retornó al país para renovar la cédula de identidad.

Apenas este lunes, 19 de octubre, cuando las oficinas principales de Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime), reanudaron actividades en gran parte del territorio nacional, pudo tramitar el documento en la sede de Acarigua, Portuguesa, que estaba a reventar. 

Cerca de 450 personas acudieron a solicitar el documento de identidad. Sólo repartieron 200 números, mientras que el resto se mantuvo esperando, rezagado, hasta después del mediodía, sin tener oportunidad.

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Desde su llegada al país, y durante casi 11 meses, Noris no pudo por ningún medio hacer la renovación su cédula vencida desde hace un año. «Cuando llegué a Venezuela, el 21 de diciembre de 2019, el personal estaba de vacaciones por Navidad, así que me esperé», expresó este martes a El Pitazo.

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Desde enero al 16 de marzo, cuando se decretó el confinamiento social por el COVID-19 en todo el país, y se suspendieron las actividades de casi todos los entes adscritos a la administración pública, Noris no consiguió obtener una cita en la Saime-Acarigua, y tampoco se realizaron jornada especiales para la tramitación de la cédula. 

«Llegó la pandemia, algo que no esperábamos, y por ello no pude volver a salir del país. Como ya sabemos, las oficinas del Saime estaban cerradas y sin la cédula vigente no me atrevía a irme, me tocó esperar a que reanudaran actividades, así que nada más se anunció que este lunes abrirían, me fui a la oficina. Estaba muy full», comentó Noris.

La ciudadana de 40 años, acudió a la sede del Saime-Acarigua, el domingo 18 de octubre, a eso de las 3 de la tarde. «Nada más pasé y vi que habían 30 personas, pero yo andaba sola. No me atreví a quedarme porque no traía provisiones, es decir, ni agua ni comida. Además, decían que la Guardia Nacional llegaría a sacar a los que estuviesen en cola», expresó.

A la medianoche del domingo, en efecto, funcionarios de la Guardia Nacional, se presentaron en la avenida Alianza y desalojaron a quienes pretendían dormir en el lugar para obtener un número y ser atendidos en el Saime.

Pese a las acciones de los efectivos militares,  a las 4 de la madrugada del lunes, más de 180 usuarios estaban anotándose en listas para optar por un número. A esa hora, Noris ya estaba en el sitio, logrando el puesto 142.

Las actividades arrancaron pasadas las 8:30 de la mañana, cuando la cantidad de personas que buscaban ser atendidas superaban las 400. En medio del colapso, Noris obtuvo el último número entregado por los funcionarios, justo el 200.

«Pasó mediodía del lunes y yo todavía estaba en el Saime, y de ahí salí en la tardecita. No podía perder esa oportunidad, porque ya estoy en trámite para regresar a Lima, Perú», dijo.

Noris nada más esperaba el documento para salir del país, junto a la nueva ola de migrantes que se ha desatado producto de la crisis humanitaria acentuada por los embates del virus pandémico.


«Aquí no puedo estar más tiempo, porque no se aguanta la situación. Aún con pademia, prefiero mil veces estar en Perú que en Venezuela» afirmó.

La ciudadana se marchará en las próximos días. En Perú la espera su hija, en Venezuela dejará a su único varón.

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