“¡No nos abandonen!”: el desesperado pedido de una venezolana en albergue en Chile

En espera de un vuelo humanitario desde hace más de un mes, la venezolana Yareli Ojeda insiste en la necesidad de que ambos gobiernos restablezcan cuanto antes el diálogo para concretar el regreso de 600 compatriotas en medio de la pandemia por el COVID-19. A Chile llegó hace nueve meses, pero una avalancha de situaciones puso fin a sus planes de alcanzar una vida mejor en el país austral

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Yareli Ojeda es una de las primeras venezolanas que acampó fuera de la Embajada para presionar por un vuelo humanitario. Foto EFE

Caracas. “¡No nos abandonen!”, solicita la venezolana Yareli Ojeda, abogada penalista que llegó a Chile el 6 de septiembre de 2019 con una hija de 10 años en busca de una vida mejor, y hoy se encuentra en el Liceo 7, de Santiago, en espera de un vuelo humanitario que las devuelva a ambas a su país.

La petición va dirigida a los gobiernos de Chile y Venezuela, a fin de que alcancen de una vez por todas una solución que permita a cerca de 600 compatriotas volver cuanto antes a su país en plena pandemia por el COVID-19.

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“No queremos quedarnos en Chile en estas condiciones”, indica Yareli a El Pitazo este viernes 5 de junio, al solicitar al Gobierno de Sebastián Piñera la atención necesaria mientras dure su estancia en el Liceo 7, donde pasa las noches junto con 162 venezolanos, de los cuales 26 se encontraban confinados en uno de los rincones del albergue para evitar la propagación del COVID-19, virus que desconocen a ciencia cierta cuándo y cómo contrajeron.

Al gobernante Nicolás Maduro reclama la atención de sus connacionales para concretar el regreso. “El Gobierno de Chile está tratando de realizar los enlaces, pero no hay respuesta”, afirma. Antes que contraer el virus, su mayor temor es que “no se realice el trámite y no nos den entrada a Venezuela”, señala.

Relata que recién llegada a Chile trabajó con un peruano en el comercio informal como vendedora de carteras. Pero una avalancha de situaciones acabó con los planes de enviar dinero a Venezuela para ayudar a un hijo de 17 años y a sus padres.

“Vino el estallido social y luego la pandemia; no conseguí avanzar. Todo el proceso de regularización se paralizó. Solo logré trabajar 10 días en Estación Central”, recuerda.

Yareli Ojeda es una de las 38 personas que empezaron a instalarse en carpas hace más de un mes fuera de la Embajada de Venezuela, ubicada en Providencia, como forma de presionar para que su gobierno aceptara repatriarlos, en medio de la pandemia por el COVID-19.

“Estuve allí durante 20 días, desde el 4 de mayo. Dormíamos en el suelo, sin cobijas ni nada”, narra. El pasado 24 de mayo, gracias a las gestiones del Servicio Jesuita a Migrantes, la Municipalidad de Providencia y el apoyo de asociaciones venezolanas y vecinos, entre otros, fueron trasladados al Liceo 7, acondicionado como albergue, donde se resguardan del frío.

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Quizá los temores de Yareli parezcan excesivos. Pero lo cierto es que el miércoles 3 de junio el canciller de Chile, Teodoro Ribera, anunció que su país dispondrá un vuelo humanitario para repatriar a cerca de 200 colombianos varados. El avión saldrá el próximo 9 de junio.

¿Y qué pasará con los venezolanos que quieren regresar a su país? Ribera señaló que al Gobierno de Chile le gustaría poder «realizar mayores gestiones, con mayor profundidad y tener mayor receptividad de las autoridades venezolanas» para poder repatriar a esas personas.

«También queremos ayudarlos, pero es necesario que el Gobierno de Venezuela abra sus puertas«, dijo Ribera mediante una nota de prensa reseñada por EFE.

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Todavía confinados por el COVID-19, un conjunto de venezolanos migrantes que llegaron a Chile en los últimos años han perdido sus trabajos, han gastado sus últimos ahorros o se han quedado sin vivienda por falta de dinero para pagar el alquiler

“Aquí (en el albergue) muchos somos profesionales y tenemos casa propia allá (en Venezuela). Si nuestra familia está allá pasando necesidades y nosotros aquí también, pues entonces volvemos con ellos a pasar juntos las vicisitudes que vengan, porque en equipo lo vamos a superar”, recalca Yareli.

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