Niños venezolanos deportados atravesaron zonas hostiles para regresar a Trinidad y Tobago

Los 16 niños deportados por Trinidad y Tobago se expusieron a peligros. Desde aguas con pirañas y estadías en comunidades indígenas hasta una parada en Mariusa y la travesía del mar a altas horas de la noche y sin medidas de seguridad

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El éxodo es constante por los ríos y caños del Delta del Orinoco; el destino es atravesar la frontera y tocar tierra sin ser visto por la guardia costera | Foto: Melquiades Ávila

Tucupita.- El cacique de la comunidad de Mariusa, Elia Pérez, describió este 24 de noviembre la ruta que atravesaron los menores migrantes hasta Trinidad y Tobago desde el estado Delta Amacuro, una vez que se conoció la orden de un juez de regresar a la isla caribeña.

En su descripción, aseguró a El Pitazo que todos los migrantes ilegales atraviesan zonas hostiles: los llamados caminos verdes que, en el caso de Delta Amacuro, son caminos de agua y selva desde el mismo momento que parten rumbo hacia las fronteras de Venezuela y Trinidad y Tobago.

Pérez asegura que Mariusa, el lugar donde los niños y sus acompañantes hicieron una parada, es la terminal intermedia de los migrantes: “Todos los migrantes hacen parada en esta parte; aquí es donde esperan el momento oportuno para atravesar la frontera y cruzar el alto mar”, dijo el experimentado indígena.

Señaló que La Barra de Mariusa comprende la costa deltana que se encuentra al frente de Trinidad y Tobago, con un aproximado de 45 minutos a una hora de travesía si el tiempo atmosférico lo permite. Explicó que esa zona costera se caracteriza por sus múltiples variaciones atmosféricas y por un clima que describió como agresivo; es uno de los cinco sectores que componen La Barra.

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Se llama así porque en un espacio bañado de barro, sus aguas tienen olor y color de barro. Desde Tucupita, su tiempo promedio en una embarcación rápida es de dos horas, aproximadamente.

Asimismo, una migrante que se identificó como Vanessa narró para El Pitazo el riesgo que atraviesan quienes deciden irse de Venezuela por esa ruta. «Viajé dos noches por una zona que no puedo decir su nombre y donde hay zancudos. Por demás, la embarcación iba sobrecargada; nos vinimos 58 personas en un bote con capacidad para 20 pasajeros y atravesamos el mar a las dos de la madrugada, viendo solo las estrellas”, sostuvo.

Finalmente, la tarde de este martes 24 de noviembre se confirmó que los 16 menores de edad, junto a algunos adultos, fueron regresados nuevamente hasta Trinidad y Tobago y se reunieron con sus familiares.

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