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domingo, 26 junio, 2022

«La selva no es fácil»: familias venezolanas sufren los peligros del Darién

Tres familias venezolanas narraron a Médicos Sin Fronteras (MSF) cómo fue su recorrido por la Selva del Darién, un paso utilizado para cruzar de forma irregular desde Colombia a Panamá. La organización de salud atiende en promedio a 150 personas diarias que llegan afectadas tras hacer este recorrido

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Caracas.- Tres familias venezolanas decidieron adentrarse en la selva del Darién, la cual separa a Panamá y Colombia, con el fin de llegar a Norteamérica. Estos grupos llegaron a la estación migratoria de San Vicente buscando atención médica luego de haber realizado el peligroso recorrido.

Según reseña una nota de prensa de Médicos Sin Fronteras (MSF), a la estación fronteriza de San Vicente, ubicada en Panamá, llegan diariamente entre 300 y 900 personas que buscan trasladarse hacia Estados Unidos; de 19.000 personas que cruzaron entre enero y abril de 2022, 6.951 provenían de Venezuela. 

La venezolana Yuleidy Peña, de 20 años, decidió cruzar la selva del Darién junto a su esposo e hijo de un año. El recorrido lo realizaron en siete días a pie. “No imaginaba que fuera tan duro (…) Lo más duro para mí fue cuando mi esposo se cayó con el bebé tratando de caminar por unas rocas muy grandes. El bebé lloraba mucho porque le dolían las costillas y decidimos caminar sin parar para ver si alguien lo atendía, pues creíamos que tenía rotas las costillas”, contó a MSF.

Al llegar a Panamá, la familia de Peña fue rescatada por el Servicio Nacional de Fronteras de Panamá (Senafront) y abordó el primer bote para la estación de San Vicente desde donde fueron trasladados al hospital en Metetí. «Ahora, para seguir a Costa Rica necesitamos 40 dólares por persona que no tenemos. Mientras tanto vivimos acá, con el bebé enfermo”, expuso Peña.

Por su parte el venezolano José Méndez, de 25 años, lleva 19 días en San Vicente tras cruzar la selva en un intento por continuar a Estados Unidos, pero no puede avanzar debido a que su hijo no posee papeles.

Méndez decidió emigrar junto a su esposa a Ecuador en donde tuvieron un hijo que actualmente tiene un año de edad, pero que no ha podido ser registrado. “En Ecuador nos negaron la nacionalidad porque nosotros no teníamos papeles, entonces solo dieron un acta de nacido vivo y así no nos dejan seguir hacia Costa Rica. Nos toca hacer una prueba de ADN y ver luego cómo lo registramos, pero estamos cansados, desesperados”, dijo. 

En abril de 2022, Hernán Betancourt, de 27 años, y Mariana Tablante, de 21 años, decidieron salir desde Venezuela hacia Estados Unidos con tan solo 87 dólares en sus bolsillos, pero no podían seguir esperando debido a la falta de medicamentos y a que no lograban mantener a su bebé de un año.

Al llegar a Necoclí, en Colombia, le dieron 80 dólares a un guía para que los llevara a pie por Capurganá, mientras que con el restante del dinero compraron pocos alimentos, leche y pañales. «La selva no es fácil. Después de cuatro horas de caminar, los guías se alejaron del grupo y llegaron unos hombres armados con capucha y nos llevaron a una cueva. Ahí nos hicieron quitarnos toda la ropa, nos tocaron todo el cuerpo y nos robaron», contó Tablante.

Al continuar con su camino, otro grupo armado les robó la poca comida que les quedaba, pero lograron llegar a la estación de San Vicente, donde están haciendo trabajo social para que les permitan salir en autobús, pues no tienen los 80 dólares que necesitan para llegar a la frontera con Costa Rica.

MSF atiende en promedio a 150 pacientes diarios que llegan desde la selva del Darién padeciendo dolencias en la piel, diarreas, dolores en el cuerpo, infecciones respiratorias, entre otras. En lo que va de año, la organización ha atendido a 100 pacientes por violencia sexual y un promedio de siete pacientes en el área de salud mental debido a problemas asociados a ansiedad, depresión y estrés agudo.

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