Migrantes rumbo a Venezuela están varados en desierto de Atacama

Estuvieron fuera de la Embajada de Venezuela en Chile, solicitando ayuda para regresar a su país natal. Sin respuesta, los nueve venezolanos, después de superar el COVID-19, hoy duermen en carpas en el desierto de Atacama, a la espera de que se les permita pasar a Perú

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El cordón sanitario en el desierto de Atacama impide el paso a las personas que no tienen residencia en Perú. | Foto :cortesía Mundo Viajero

Por Daniela Carrasco

Caracas.- Nueve venezolanos emprendieron un viaje desde Santiago de Chile hasta Arica, Perú, luego de que se les cerraran las posibilidades de encontrar empleo con el que mantenerse en el país austral.

Una de las venezolanas del grupo, de 31 años, relató a El Pitazo que desde principios de mayo estuvieron fuera de la Embajada de Venezuela en Chile solicitando ayuda para regresar a su país natal. Después de tres semanas sin respuesta, los trasladaron a un refugio donde recibieron alimentos y techo.

“La meta es Venezuela. Nosotros nos fuimos con un sueño, pero ahora lo que queremos es estar en nuestras casas”, expresó la venezolana, que solicitó resguardar su nombre. Apuntó que todos dieron positivo a la prueba para detectar el COVID-19, por lo que fueron trasladados a hoteles chilenos, donde estuvieron aislados durante 15 días. Recibieron comida y atención médica. Una vez que se recuperaron, se les permitió volver al refugio con una constancia médica que aseguraba que ya no tenían la enfermedad.

Luego de 10 días más en el refugio, el grupo decidió emprender el viaje hacia Perú, por lo que se trasladó hasta el desierto de Atacama, en la región de Arica. Una vez allí, en el cordón sanitario no se les permitió pasar, puesto que no tenían la residencia peruana.

“Nosotros les pedimos a los camioneros. Con ellos hemos resuelto la comida”, explicó la mujer.

Los camioneros en su trabajo transportan mercancías a través del desierto y han colaborado con los venezolanos varados en su paso hacia Perú. Les aportaron una carpa en la que guardan su equipaje y toman turnos para descansar.

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“En la mañana nos preguntaron cuántos éramos y luego nos dijeron que nos tenían un regalo. En la tarde nos habían traído comida, con la que pudimos resolver durante el resto del día”, contó la venezolana.

Estos nueve venezolanos, todos mayores de edad, llevan tres días durmiendo en el desierto a la espera de que se les permita pasar a Perú y, desde allí, continuar su travesía hasta Venezuela.

El gobierno de Nicolás Maduro anunció a finales de abril que Conviasa reiniciaba los vuelos humanitarios para repatriar a los compatriotas que querían regresar a Venezuela desde países de Suramérica en plena pandemia por el COVID-19. La aerolínea estatal realizó el último vuelo entre Santiago de Chile y Caracas el pasado 5 de mayo y trasladó a 250 personas a sus hogares.

Desde entonces, suman más de 600 los venezolanos que piden cada día a la Embajada de su país en Chile ayuda para volver a sus hogares. En el interín, uno de ellos murió de un infarto la noche del lunes 1° de junio en uno de los tres albergues acondicionados en Santiago para los venezolanos que esperan un vuelo humanitario. El hombre aguardaba el resultado del examen PCR para saber si había contraído el COVID-19.

A la inversa, chilenos y venezolanos con residencia en Chile, varados en Venezuela desde hace más de dos meses por la pandemia del COVID-19, solicitan también a los gobiernos de Nicolás Maduro y Sebastián Piñera acordar de una vez por todas una solución que les permita regresar cuanto antes al país austral.

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