Joven venezolano asesinado en Colombia había perdido un ojo en protestas de 2017

Yovanny Muñoz, el expreso político asesinado el 4 de octubre en Bogotá, era uno de los líderes del grupo denominado “la Resistencia” en Barquisimeto, la capital de Lara, durante las protestas antigubernamentales de 2017, cuando perdió un ojo

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Yovanny Muñoz estuvo preso en Uribana entre mediados de 2017 y finales de 2019. A los meses de salir de la cárcel con una medida humanitaria, decidió emigrar a Colombia. Foto: cortesia Funpaz

Barquisimeto.- Yovanny Muñoz, el expreso político venezolano asesinado por dos presuntos sicarios en Bogotá el 4 de octubre, emigró a Colombia en julio de este año porque temía por su vida desde que salió de la cárcel de Uribana, relató un allegado de la víctima, entrevistado por El Pitazo, el 6 de octubre.

Muñoz perdió un ojo en las protestas contra Nicolás Maduro del año 2017. El joven era uno de los líderes del grupo denominado “la Resistencia” cuando tenía 23 años de edad. Se dio a conocer entre los manifestantes con el apodo de “Caracas”.

Funcionarios de la Guardia Nacional (GN) le dispararon a quemarropa en el rostro el 27 de julio de 2017. Al día siguiente, dos militares fueron agredidos por un grupo de manifestantes y responsabilizaron a Muñoz, aunque para el momento de los hechos él era sometido a una cirugía de emergencia en el Hospital Central de Barquisimeto, de acuerdo con sus abogados defensores.

«Antes de todo eso, Yovanny fue golpeado brutalmente por funcionarios policiales. Estuvo hospitalizado y custodiado por los agresores y él escapó del hospital porque tenía miedo de que le pasara algo peor. Cuando él ya está mejor, lo buscaron para seguir en las protestas. Yo casi que me arrodillé para que no se fuera. Él decidió irse [con la Resistencia]. Yo hasta lloré y todo», agregó la fuente que declaró en condición de anonimato.

A solo horas de volver a protestar, Muñoz fue emboscado por la GN en Los Cardones, una zona residencial al este de Barquisimeto que se convirtió en epicentro de las manifestaciones en aquel entonces. «Eso fue un intento de asesinato, le desfiguraron el rostro y él perdió su ojo. Yovanny se había convertido en una especie de trofeo para los funcionarios», sostuvo el entrevistado.

Más de dos años preso

El joven estuvo preso por más de dos años acusado por el ataque a los dos militares. La mayor parte de su reclusión transcurrió en la cárcel Uribana de Barquisimeto, la capital del estado Lara. Recibió una medida humanitaria en octubre de 2019 tras sufrir varias complicaciones de salud, incluyendo el daño de la prótesis provisional de su ojo.

«Él estuvo un tiempo resguardado en Caracas, porque lo querían matar. Cuando Yovanny fue excarcelado sufrió el acecho de los colectivos», aseguró su allegado.

La falta de oportunidades en Venezuela y la prisión marcaron la vida del joven que emigró a Colombia a los meses de ser excarcelado.

«Yovanny era un muchacho frustrado por un país que no le daba calidad de vida, un futuro, no le garantizaba un bienestar y estaba inconforme (…) Cuando salió de Uribana me dijo: “Esto se lo voy a decir una sola vez, todo lo malo que le puede pasar a un hombre en la cárcel, a mí me pasó”. Eso a mí me rompió el corazón. Muchas veces antes de que él muriera yo lloraba. Él no quiso hablar más nunca de lo que vivió allí, él quería pasar la página y jamás hablar de ese infierno. Y así fue porque nunca más me habló de esas cosas», lamentó su allegado.

En Bogotá hablaba de sus proezas

El entrevistado contó que Muñoz tuvo una infancia difícil y creció apartado de su madre. En las manifestaciones se ganó una familia que lo apoyó, mientras estuvo en la cárcel. «Dentro de la Resistencia él encontró cariño, fama, lo aplaudían como un guerrero y se sentía muy orgulloso. En esa zona [de Bogotá] donde él estaba contaba todas sus proezas», dijo.

Asimismo, pidió a las autoridades colombianas investigar el móvil del sicariato. El entorno de la víctima teme que el asesinato esté relacionado con su pasado en las protestas. Su encarcelamiento fue documentado por organizaciones no gubernamentales (ONG) en Lara y llegó a ser un punto de discusión en sesiones extraordinarias de la Asamblea Nacional (AN) presidida por Juan Guaidó en 2019.

Hasta ahora, las averiguaciones oficiales apuntan a un caso de microtráfico de drogas, según una publicación de El Tiempo. Muñoz fue la segunda víctima de un sicariato en el sector Patio Bonito de Bogotá, en menos de 24 horas.

El joven venezolano fue asesinado a pocos metros del local nocturno donde trabajaba. «La víctima se desempeñaba como ‘jalador’ de clientes para que ingresaran a un establecimiento nocturno. Caminaba por el andén invitando a los ciudadanos al local, cuando dos sujetos a bordo de una motocicleta se detuvieron frente a él. Sin bajarse de la moto, el copiloto le disparó en múltiples oportunidades», reseñó El Tiempo.

La fuente consultada por El Pitazo informó que un familiar de Muñoz viajará desde Venezuela a Bogotá para hacer el reconocimiento del cadáver. Una fundación cubrirá los gastos funerarios y el cuerpo del joven podría ser sepultado en la capital colombiana la semana entrante, precisó.

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