El psicólogo español señaló que los profesionales de la medicina están formados para luchar por la vida de los pacientes, no para cerrar los ojos de alguien que no puede despedirse de su familia. Explica que ante la incertidumbre generada por la pandemia los galenos reciben apoyo psicológico en los hospitales

Javier Urra, académico de número de la Academia de Psicología de España y doctor en ciencias de la salud, señaló respecto a los niveles de estrés, frustración e incertidumbre frente al brote del COVID-19 que los médicos tienen miedo y no cuentan con los medios suficientes para protegerse. Ellos, como todos los trabajadores sanitarios, por su profesión y vocación, enfrentan situaciones dantescas durante esta pandemia.

«El médico está formado para luchar por la vida, no para cerrar los ojos de alguien que no puede despedirse ni de sus seres queridos», destacó Urra, quien agregó que en España prestan servicio de atención psicológica presencial en los hospitales, atención directa a familiares y online en otras situaciones. «Es un apoyo mutuo», agregó Urra.


UN 21,6% DE LOS CASOS NOTIFICADOS EN LA PLATAFORMA INFORMÁTICA SISTEMA PARA LA VIGILANCIA EN ESPAÑA, CORRESPONDEN AL PERSONAL SANITARIO


Según se detalla en un informe publicado por la Sociedad Española de Psiquiatría, el personal médico se enfrenta a distintos retos, entre ellos destaca la exposición al desconsuelo de las familias: la crisis del COVID-19 está exponiendo al personal de la salud a un sufrimiento intenso ante una muerte en aislamiento de los pacientes que tiene a las familias desconsoladas por no poder acompañar y ayudar a sus seres queridos. También se resalta que la falta de medios, la sobrecarga y la propia evolución incierta de los pacientes, hacen que en ocasiones el profesional se vea obligado a tomas de decisión complejas, en un breve tiempo, generando intensos dilemas morales y culpa.

El 21,6% de los casos notificados en la plataforma informática Sistema para la Vigilancia en España (SiViES) corresponden al personal sanitario, y es significativamente mayor este porcentaje entre las mujeres que entre los hombres (29,1 vs 11,7 %), de acuerdo con datos del informe COVID-19 nº 32 publicado el 4 de mayo de 2020, en el sitio web del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social.


Las epidemias, las pandemias, han sido uno de los temas más graves para la humanidad, como las hambrunas, pero creíamos tenerlas bien controladas. El ser humano volverá a luchar primordialmente contra el cáncer y otras enfermedades. Pero esta vez tendrá presente que otros hechos similares acontecerán. Pasó con el Ébola y con otras pandemias

Javier Urra, Doctor en Psicología por la Universidad de La Coruña y Presidente de la Comisión Deontológica del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid

Frente a las distintas reacciones emocionales que atraviesa el personal médico en medio de la pandemia generada por el nuevo coronavirus, el psicólogo Urra dijo que se calcula que un 17% del personal médico sufrirá de estrés postraumático, por lo que en este caso, considera que algunos podrían requerir atención especializada después de la pandemia.

“Las epidemias, las pandemias, han sido uno de los temas más graves para la humanidad, como las hambrunas, pero creíamos tenerlas bien controladas. El ser humano volverá a luchar primordialmente contra el cáncer y otras enfermedades. Pero esta vez tendrá presente que otros hechos similares acontecerán. Pasó con el ébola y con otras pandemias”, puntualizó el psicólogo español. Al consultarle ¿cómo cree que serán los tiempos de la contingencia?, expresó que le preocupa mucho la crisis económica, el paro, las dificultades monetarias de algunas familias y la reacción del ser humano que puede ser solidario o profundamente egoísta.

«Creo que los aprendizajes están siendo individuales, importantes, significativos. Están permitiendo una revisión de la propia existencia, creo y propongo generar una constitución mundial basada en la Declaración de Derechos Humanos», concluyó Urra.

Voluntariado en tiempos de pandemia

María Ángela Fringuello, fisioterapeuta venezolana y líder de la Asociación Venezolana de Kinesiólogos en Argentina (Asovekar), señala que cuando anunciaron la cuarentena sintió mucha angustia y dudas por lo incierto. “Pensé en si realmente estábamos preparados para afrontar esta pandemia”, indicó quien además forma parte del grupo de voluntarios profesionales que decidieron sumarse a la convocatoria realizada por el Ministerio de Salud de la Nación, para prestar servicios ante la situación epidemiológica generada por la transmisión del virus SARS-CoV-2. “Fue una decisión muy analizada por el alto riesgo de contagio y todo lo que representa el COVID-19”, manifestó.

Actualmente asiste a tres personas contagiadas por el coronavirus y destaca que están preparándose para recibir a más pacientes. María Ángela trabaja en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital de Infecciosas Dr. Francisco Javier Muñiz y en la Clínica Ciudad. De los pacientes que atiende con COVID-19, dos están en el hospital y uno en la clínica.

“Al llegar al hospital no sabemos con qué situación nos vamos a encontrar, si algún paciente se complicó o si mejoró, pero siempre ingreso muy optimista y positiva para enfrentar lo que surja”, comentó. No obstante manifestó que tanto ella como sus compañeras de trabajo han sentido angustia, temor y por momentos irritabilidad, pero se apoyan entre todas. En la Clínica Ciudad tenemos a un psicólogo dos veces a la semana, durante todo el día, indicó.


Como madre ha sido duro explicarle a mi hijo de 7 años que no puede abrazarme o besarme cuando llego del trabajo y que debe tener paciencia si tardo en volver a casa

María Ángela Fringuello, fisioterapeuta venezolana y líder de la Asociación Venezolana de Kinesiólogos en Argentina

«Para enfrentar el COVID-19 con más seguridad hemos recibido talleres y charlas en la clínica y en el hospital», explicó María Ángela, quien puntualizó que entre los talleres realizados están: equipo de protección personal, repaso breve de ventilación mecánica básica, entre otros.

Al preguntarle ¿de qué manera cree que la pandemia ha cambiado su vida personal, profesional y su experiencia como migrante?, respondió que han cambiado muchas cosas: «Desde hace más de un mes, los compañeros de trabajo no nos saludamos con abrazos, dejamos de compartir el mate y somos muy cuidadosos con el material de trabajo. Esta pandemia me ha enseñado a ser mucho más cautelosa que antes y a reforzar los protocolos de higiene».

“Como madre ha sido duro explicarle a mi hijo de 7 años que no puede abrazarme o besarme cuando llego del trabajo y que debe tener paciencia si tardo en volver a casa”. Como migrante es difícil ver a mis paisanos en Argentina atravesando tantas dificultades; como líder de Asovekar he conocido de cerca sus problemas en los últimos dos años y el sacrificio que han hecho para salir adelante, y durante la cuarentena han quedado muchos desempleados o en situación vulnerable», finalizó.

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