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lunes, 17 junio, 2024

“No dio tiempo de rescatar nada”: inundaciones en Brasil golpean a venezolano

Las inundaciones en el sur de Brasil todavía impactan al venezolano Manuel Monroy. Con el agua que le llegaba al pecho, y su hijo de dos años sobre sus hombros, la preocupación del anzoatiguense era poner a su familia a salvo. “Toca seguir adelante”, dice a El Pitazo

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Por Mariannis Visaez / Programa de Formación de Nuevos Periodistas

Ciudad Guayana. Manuel Monroy es un migrante venezolano de 33 años, oriundo de El Tigre, estado Anzoátegui, que reside en Guaíba, un municipio ubicado al sur de Brasil, en el estado Rio Grande do Sul. 

El sábado 4 mayo, Monroy se encontraba en su casa junto con su hijo de 2 años, su esposa (32) y su madre (60). Eran las 9 de la mañana cuando el agua empezó a entrar con fuerza en su hogar.

No dio tiempo de rescatar nada, solo de dejar nuestra casa y perderlo todo”, se lamentó Manuel, testigo de las peores inundaciones en la historia de Rio Grande do Sul, en conversación con El Pitazo.

Su temor era que las aguas alcanzaran mayor altura. Con el agua que le llegaba al pecho, y su hijo de dos años sobre sus hombros, su preocupación era poner a su familia a salvo. 

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“Sacamos fuerzas de donde no había y poco a poco fuimos caminando hasta llegar a un lugar seguro”, explicó. Con la ayuda de otras personas pudieron moverse a pie, a través del agua, hasta una iglesia cercana.

En los días previos, Porto Alegre y otras zonas aledañas -ubicadas en el sur de Brasil- ya estaban presentando inundaciones. “Hubo una alerta el día anterior, pero nunca pensamos que el agua iba a llegar hasta donde vivimos”, indicó el anzoatiguense, que perteneció al comando de Guardacostas en la ciudad de Guanta.

Afortunadamente, él y su familia pudieron ponerse a salvo en una iglesia que albergó unas 200 personas. Posteriormente, Defensa Civil distribuyó a los afectados en diferentes refugios, ubicados en las zonas altas de Guaíba, desde la madrugada del domingo 5 de mayo.

“Estamos físicamente bien, pero mentalmente afectados y muy preocupados por todo lo que hemos pasado”, añadió Monroy, quien emigró a Brasil en 2021, procedente de Perú. 

Aunque tiene muchos vecinos que también son migrantes venezolanos, cuenta que en el refugio él y su familia son las únicas personas de esa nacionalidad.  Indica que les suministran comida,  medicinas y colchones. 

Recordó que el martes 14 de mayo, cuando realizó la entrevista con El Pitazo, la temperatura estaba a 10 grados, por lo que ropa es uno de las prendas que más les dan a los que perdieron sus hogares para que puedan lidiar con el frío.

Toca seguir adelante en Brasil

El venezolano Manuel Monroy se desempeña como soldador en una metalúrgica brasileña. Ahora, explica que debe esperar, junto con su familia, instrucciones de las autoridades para volver a casa y retomar su trabajo.

La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) ha señalado que entre los afectados por las inundaciones se incluyen unos 41.000 refugiados y otras personas que necesitan protección internacional, incluidos muchos venezolanos y haitianos que viven en las zonas de desastre, a algunas de las cuales sólo se puede llegar en barco.

Datos gubernamentales indican que en Río Grande do Sul viven más de 21.000 venezolanos que fueron reubicados ahí en abril de 2018. Venían del estado de Roraima, en la frontera norte con Venezuela, principal puerta de entrada al coloso del sur.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ya admitió déficits en la protección ante desastres. El país «no estaba preparado”, dijo el lunes 13 de mayo a medios locales. 

Frente a las  consecuencias por la mayor inundación jamás documentada en 150 años en el sur de Brasil, las denuncias por la falta de previsión saltaron a los medios brasileños e internacionales.

Entre tanto, a Manuel Monroy y a su familia les toca esperar, pues según las autoridades brasileñas las lluvias se mantendrán y la alerta continúa por nuevas posibles inundaciones. 

En Brasil desde hace tres años, el anzoatiguense recuerda que es su segunda migración. Su primer destino fue Perú, donde vivió una experiencia de tres años que describe como positiva.

De Venezuela decidió marcharse el 5 de mayo de 2018 al país andino. Alegó la falta de alimentos y de asistencia sanitaria producto de la crisis humanitaria compleja.

Inmediatamente después de las inundaciones en el estado Rio Grande do Sul,  confiesa que la tristeza embargó a su familia. “Estábamos tristes, pero ya aceptamos todo y bueno, toca seguir adelante”, expresó el venezolano, confiado en poder volver a casa para recuperar algunas de sus pertenencias.

El número de migrantes venezolanos ha aumentado progresivamente en los últimos 12 meses en Brasil, a tal punto que ha pasado a ser el cuarto país del mundo con el mayor número de personas procedentes de Venezuela en su territorio: unas 510.499, según la Plataforma R4V.

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