Helados de teta con sabor venezolano refrescan el paladar en Chile

A punto de cumplir tres años, Tetis Mía tiene casi 20 aliados que distribuyen los tradicionales helados criollos en Santiago y más de 20 sabores. Su creadora, la venezolana Victoria Fernández, cuenta que empezó a hacer hasta 2.000 tetas semanales que vendía en las calles de la capital de Chile. Hoy vende también tinitas y vasos grandes

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Fernández agradece que su marca de helados no haya dejado de crecer. Foto Tetis Mía Instagram

Por Crónicas de Chile

Santiago de Chile. Con determinación y 10.000 pesos que le «prestó» su esposo, Victoria Fernández (@vicky_if) inició uno de los emprendimientos venezolanos más pujantes de Santiago: Tetis Mía (@Tetismia.cl), la primera marca de los tradicionales helados criollos en Chile.

Su historia está marcada por la resiliencia. Victoria salió de su natal Caracas en julio de 2016 con destino Ecuador y en abril de 2017 llegó a territorio austral embarazada y con su esposo. «Cuando tuve a mi bebé jamás pensé en dejarla al cuidado de otra persona. Decidí qué podía hacer algo por mi cuenta», sostiene.

Hermanos venezolanos hacen mesas plegables que se venden muy bien en Chile

Styven Altuve, su pareja, trabajaba día y noche. Salía de un restaurante tradicional y luego se incorporaba en uno de sushi. Llegaba a casa prácticamente solo a dormir y, sin embargo, no hacía suficiente dinero para cubrir todos los gastos. Así Vicky empezó a hacer hand rolls que vendía en la salida del Metro. Allí se colocaba con su beba y no le fue mal, pero la llegada del invierno le impidió seguir.

Motivada por los cursos para emprendedores que impartía la Municipalidad de Santiago en la primavera de 2018 le quitó dinero a Styven y se fue al Mercado de La Vega. Había decidido vender tetas (helados).

«Recuerdo que al primer día que salió el sol después de hacer mis heladitos, salí con mi cava, mi beba y mucha pena. Llevaba de coco, oreo, fresa y toddy. Desde ese día a todo el mundo que pasaba le fascinaba mi idea y me compraban. En Instagram fuimos un boom porque en ese momento no había venta de tetas en Santiago», detalla.

Luego empezaron a pedirle por delivery y llovieron solicitudes de ventas al mayor. Decidió mudarse a un apartamento más grande y compraron un freezer. Fue tal el crecimiento que Styven renunció a su trabajo y se incorporó al negocio. «Empecé a hacer hasta 2.000 tetas semanales, y desde ese entonces crecemos. Este mes cumpliremos tres años. Tenemos casi 20 aliados y más de 20 sabores», asegura.

Hoy vende además, tinitas y vasos grandes. Su sabor es realmente insuperable. Y este es su mensaje a los migrantes venezolanos en Chile y el mundo: «Cada día doy gracias a Dios por las bendiciones que nos ha puesto en el camino, a pesar de que pasamos tiempos difíciles. Nunca bajamos los ánimos. Siempre digo que con constancia y fe en Dios, todo lo podemos lograr».

Por @CronicasDeChile 

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