Estudio de tatuajes de venezolana que se inspiran en el graffiti llega a España

Ana Fernández y Felipe Chalarca son propietarios de El Cártel, un estudio de tatuajes ubicado en la ciudad de La Coruña, España. Ella es venezolana y él, colombiano. Ambos dejaron su país de origen para abrir su propio negocio y consolidarse como un referente de la movida latina en Europa

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Los tatuadores se dedican a crear arte en realismo. Foto @elcartel.tattoostudio

Por: Andrea V. González G.

Caracas. Ana Fernández, margariteña de 25 años de edad, y Felipe Chalarca, tatuador colombiano especialista en fotorrealismo, son la cabeza de El Cártel Tattoo Studio (@elcartel.tattoostudio), ubicado en La Coruña, España. Ambos jóvenes se conocieron en la misma ciudad y desde hace cinco años trabajan en el proyecto de sus vidas, un estudio de tatuajes con artistas que marcan pauta bajo el sello latino.

Ana salió de Venezuela a los 20 años con el objetivo de independizarse. En el pasado, trabajó como anfitriona en hoteles cinco estrellas de la isla de Margarita; sin embargo, decidió emigrar al no obtener la remuneración deseada. Luego de seis meses en La Coruña, conoció a Felipe, su actual pareja y quien sería su socio de negocios por los próximos años. “Nuestro proyecto comenzó desde el día en que nos conocimos”, remarca Fernández.

“Cuando vine tenía muchas ganas de emprender, siempre he tenido esa necesidad y mi objetivo ha sido ser mi propia jefa”, resalta la venezolana. A pesar de contar con nacionalidad española, Fernández afirma que no fue fácil su llegada al país. “En ningún momento me opuse a la idea de tener que trabajar, de hecho, trabajé súper fuerte cuando llegué (…) en sitios de barrio, como le dicen aquí, fruterías, bares de ciudad”, destaca.

Al momento en que ambos latinos coincidieron, se conjugaron las ganas de emprender un nuevo negocio. Yo no tatúo, no soy tatuadora. Soy números, letras, limpieza (…) todo lo que va a las sombras del tatuaje y que amerita un estudio”, subraya la venezolana. Fernández asegura que desde temprana edad fue seguidora del tatuaje y la relación entre ambos surgió del plan que proyectaba a futuro.

Comenzar desde cero

“Nos mudamos a un piso mucho más bonito, con un espacio adecuado y nos dimos de alta como autónomos”, expresa la margariteña. Mientras Felipe contaba con años de experiencia en el arte del tatuaje, Ana se encargaba del proceso legal que ameritaba abrir un local. “Nos volvimos empresa cada uno, empezamos a trabajar desde casa (…) él es la mano de obra y yo soy un poco la cabeza”, explica.

Fue así como en la avenida Pedro Barrie de la Maza 22, bajo, La Coruña, se creó un ambiente distinto al de otros estudios de tatuajes en el país. Los profesionales se caracterizan por trabajar estilos como el graffiti, lettering, chicanismo, realismo, entre otros. “Lo que más se puede destacar es la identidad que propia tenemos (…) poder seguirnos caracterizando por ser un estudio con el talento que hay, que lo llevan latinos y los que tatúan son latinos”, destaca la venezolana.

Ana se propuso trabajar duro para ser su propia jefa en España. Foto cortesía Cártel Tattoo Studio

El Cártel Tattoo Studio abrió sus puertas en con la idea de ser un espacio latino y lleno de especialistas que aplicaran estilos poco comunes en la región. “Quisimos aprovecharnos un poco de la moda urbana y latina que intentan llevar en Europa, (…) dijimos vamos a hacer que el graffiti se respete, que el flow urbano latino se respete, que no sólo sea la moda sino que lo conozcan de verdad”, cuenta la propietaria.

“Aquí quién llega a un estudio de tatuajes es como entrar a un odontólogo, es como entrar a un médico sea cual sea la especialidad”, afirma Fernández. La margariteña destaca que a diferencia de otros lugares fuera de España, su estudio toma en consideración el profesionalismo y los espacios adecuados para el trabajo. “Es mucho más serio. También por lo que se cobra la gente exige más estética, profesionalidad, nivel de la atención, seguimiento… es algo mucho más profesional”, aclara.

Un estudio que traspasa fronteras

“Nosotros invitamos a tatuadores de otras ciudades para que vengan a nuestro estudio, porque nos interesa que cada quien se enfoque en algo”, destaca la venezolana de 25 años. Además de tatuadores latinos, El Cártel Tattoo Studio ofrece a sus clientes la oportunidad de obtener piezas de otros artistas ubicados en distintas latitudes. “Pasan con nosotros una semana, dos semanas, un mes atendiendo citas y pues dejando un poco lo que su estilo”, explica.

A través de las redes sociales, el estudio contacta a múltiples especialistas sin importar su procedencia, para brindar un espacio creativo y celebrar el arte del tatuaje en su estudio. “Donde veo un buen trabajo, soy la que enseguida comenta, ¡que bueno es tu trabajo!, ¡qué bien lo haces!, ¡me encantaría tenerte en mi estudio!”, comenta Fernández. La margariteña afirma ser una persona proactiva al administrar su negocio y en compañía de Felipe esperan a futuro inaugurar un nuevo local.

“Lo más importante no es sólo tener ganas, sino ejecutarlo. (…) más allá de eso se necesita buscar asesoramiento profesional para quien quiera emprender”, expresa Fernández. El consejo que la venezolana brinda a quienes deseen iniciar un nuevo proyecto es conectar con expertos que puedan guiar el proceso y los asuntos legales del mismo.

“Nuestro norte siempre ha sido seguir evolucionando, él como profesional y yo como propietaria. (…) Ser reconocidos como los chicos que vinieron de emigrar, montaron su estudio y lo tienen muy bien montado, porque son profesionales”, puntualiza.

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