Género y condición de migrante afectan a venezolanas en mercado laboral de Perú

Una investigación del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico (Ciup) revela que, de entre 48 entrevistadas, fue común escuchar casos en los que se les ha negado un puesto de trabajo solo por ser "mujer venezolana"

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Señalan que las venezolanas migrantes no están familiarizadas con las leyes peruanas. Foto EFE

Caracas. La nacionalidad, el género y la condición de migrante se confabulan en Perú contra la mujer venezolana para agravar su vulnerabilidad y dificultar su acceso al trabajo.

Se trata de tres condiciones que determinan un «triple peligro» para la mujer venezolana en Perú, de acuerdo con un estudio del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico (Ciup) sobre la experiencia laboral de las féminas criollas en ese país andino.

La investigación destaca que «si bien la mayoría de migrantes, por supervivencia -ya sea hombre o mujer- se encuentra en una situación vulnerable en Perú, la mujer puede estarlo más por su condición de género».

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«La mujer venezolana no se libra de los estigmas que carga la mujer peruana, debido a la cultura machista de nuestro país. Incluso, muchas veces es agravada por la imagen hipersexualizada que se ha creado de ella en el imaginario social», subraya la investigación.

Tanto es así que, de entre las 48 mujeres entrevistadas, fue común escuchar casos en los que se les ha negado un puesto de trabajo solo por ser mujer venezolana.

«La mayoría de las mujeres encuestadas dijo sentirse insegura por su condición de mujer en una sociedad altamente machista, donde se sienten muy observadas», revela el estudio.

Rosario, una venezolana de 19 años, afirmó, por ejemplo, que “las mujeres te miran feo porque eres venezolana, y los hombres te miran con lujuria”.

Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la mayoría de la población migrante venezolana que ha ingresado en los últimos dos años a Perú está en una edad económicamente activa, es decir, entre 18 y 30 años.

Y dentro de esta población, entre abril y setiembre de 2019, la proporción de mujeres creció hasta superar a la de hombres y alcanzar 57% .

El mercado no considera sus calificaciones

La investigación revela que, de una muestra de 48 mujeres entrevistadas, (28 en Lima, 10 en Arequipa y 10 en Cusco), casi todas han realizado o se dedican «a un trabajo feminizado», es decir, son trabajadoras del hogar, personal de limpieza en hoteles o restaurantes; o “jaladoras” (llamar gente para comer) en restaurantes.

Entre ellas hay abogadas, enfermeras, odontólogas y profesoras, es decir, tienen un nivel educativo y habilidades que podrían ser empleadas en otros trabajos. Sin embargo, el estudio indica que en el mercado laboral peruano lo que prevalece es su género y grado de vulnerabilidad.

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«La imagen hipersexualizada de la mujer venezolana no solo las ubica dentro del espectro de trabajos feminizados, sino que muchas veces les impide conseguir trabajo, ya sea dentro o fuera de este», añade la investigación realizada por el Ciup.

Precariedad laboral

Para la mayoría de las mujeres venezolanas encuestadas también fue difícil acceder a un empleo en el que gozaran de todos los beneficios de ley, a pesar de contar con el Permiso Temporal de Permanencia (PTP) o solicitud de refugio, que les da la oportunidad de acceder a un trabajo formal.

Sin embargo, cuando logran obtenerlo, la precariedad e informalidad de este trabajo las mantiene en una situación de incertidumbre e inseguridad económica.

De las 48 mujeres entrevistadas solo seis firmaron un contrato, y en el resto de los casos los términos de la relación laboral fueron definidos durante una entrevista. Sin embargo, aseguraron que la mayoría de los acuerdos laborales no se cumplían.

Al contrario, las mujeres dijeron que les agregaban tareas que no estaban contempladas inicialmente o que les pagaban por debajo de lo acordado al final de la jornada, lo que las hacía sentirse explotadas por sus empleadores.

Fue el caso de Clotilde, de 61 años, quien manifestó que el primer trabajo doméstico que tuvo fue en una casa, donde después de 12 horas de trabajo limpiándola recibió un pago de 20 soles, lo que equivale a 6 dólares al día de hoy.

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Clotilde dijo a los investigadores del Ciup que fue llamada también para realizar servicios de limpieza en otra casa, pero en la práctica debía limpiar, pasear al perro, y atender a la mamá de la jefa que estaba en cama.

Sin embargo, estas tareas extras no contemplaban un aumento de sueldo, y si reclamaba lo acordado, se lo negaban. “Ahí me sentía explotada también, porque se siente la discriminación”, expresó la mujer a los investigadores.

Con todo, las mujeres encuestadas reconocieron «el espíritu trabajador de la sociedad peruana, y están ansiosas por aprender de esta nueva cultura».

Desconocimiento de los derechos laborales

La investigación del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífco descubrió además que las venezolanas migrantes no están familiarizadas con las leyes peruanas, y desconocen sus derechos laborales.

Es por ello que el Ciup recomienda informar a la población venezolana que ingresa a Perú sobre sus derechos laborales y los procedimientos para denunciar casos de abuso o estafa (por ejemplo, no ser pagados).

Asimismo, aconseja al Estado peruano fiscalizar el cumplimiento de las normativas y políticas públicas que previenen y sancionan la explotación laboral, «así como promover un discurso público responsable luchando contra la xenofobia, y condenando la violencia de género».

La investigación, resumida en un boletín del Ciup, fue redactada por las investigadoras Leda M. Pérez, Nícola Espinosa, Marta Luzes y Feline Freier.

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