Dos tachirenses empoderan a las mujeres en Chile con su lencería

Josnela Vargas y Mariangélica Valero emigraron en 2017 a Chile y no han parado de trabajar. Desde 2019, las venezolanas están detrás de Rosé, un emprendimiento de alto vuelo que despunta por su elegancia, inclusión y buen gusto, bajo el lema lencería para mujeres reales

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Las venezolanas nos invitan a amarnos tal cual somos a través de su lencería. Foto Rosé Instagram

Santiago de Chile.- La afinidad entre Josnela Vargas (@josnelavargas) y Mariangélica Valero (@mariangelicaval) tiene una energía demasiado potente, luminosa y mágica. Ambas, abogadas de formación, cultivan una amistad de años y conforman una sociedad exitosa en Chile con Rosé (@rosechile.cl), una marca top de ropa íntima femenina que es referencia con su slogan: Lencería para mujeres reales.

Josnela y Mariangélica estudiaron juntas en la Universidad Católica del Táchira y sin saberlo por años, también en el preescolar. Disfrutaron esa etapa como team, por lo que era común que planificaran estudiar para los exámenes. “Además, siempre nos encantó arreglarnos y salir de fiestas juntas”, revelan.

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Josnela arribó a Santiago de Chile, en compañía de su hermano y una amiga a finales de octubre de 2017. “Llegamos viviendo en una residencia en la cual había muchas personas”, recuerda. Afortunadamente, encontró trabajo de inmediato en una tienda de celulares y accesorios, lo que le permitió mejorar progresivamente su situación.

Poco tiempo después se desempeñó como mesonera y luego ingresó a una inmobiliaria, rubro en el que se mantiene y destaca. Antes, en San Cristóbal, estado Táchira, trabajaba en el Tribunal de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes desde el cuarto año de la universidad. Renunció cuando tomó la decisión de emigrar. Fue modelo y cheerleader.

Mariangélica, por su parte, llegó a Chile en febrero de 2017 junto con sus hermanas, con quienes logró abrir un restaurant que cerró tras el estallido social y el inicio de la pandemia. Sin embargo, en paralelo, laboraba como analista editorial en una plataforma jurídica para abogados.

A Valero siempre le gustó el mundo de la moda y la confección de ropa, gracias a su mamá que ha tenido siempre como hobby la costura. En Venezuela trabajó para un bufete, pero cuando sintió que la situación se había complicado demasiado tomó la decisión de mudarse a Chile y construir un mejor futuro para ella y su familia.

Dupla exitosa

Vargas y Valero siempre tuvieron claro que a Chile hay que agradecerle la oportunidad de su reinvención. “Debemos respetar y adaptarnos a su cultura. El respeto debe prevalecer. Esperamos que muchos venezolanos aprovechen todas las oportunidades que este país nos brinda”, argumentan quienes apuestan por creer y crear para crecer.

Sobre sus inicios, cuentan: “Un día nos reunimos para pensar en qué podíamos emprender y pensamos en algo que para nosotras como mujeres fuese difícil encontrar. La conclusión fue la lencería femenina. De allí partimos a buscar lo que podíamos vender, a crear el concepto”, explica Valero.

Josnela y Mariangélica quieren hacer visible la realidad del cuerpo femenino. Foto Rosé Instagram

Así, planificaron que Rosé tuviera como esencia devolver la emoción al interior de cada mujer. “Que permitiera volvernos a sentir seguras de nosotras mismas, de amarnos tal cual somos (…) Ayudar a otras chichas a que se sientan seguras de sí mismas para nosotras es una inspiración. Partimos por hacerlo nosotras. Al principio, nos costaba ponernos un body o tomarnos una foto con él y ahora nos sentimos empoderadas con ellos y queremos que las demás mujeres vivan esa experiencia”, detallan.

Con poca inversión

Desde 2019, Rosé despunta como un emprendimiento de alto vuelo, que denota elegancia, prestancia, inclusión y buen gusto.

Y al ver la frondosidad de lo sembrado, destacan la baja inversión. “Una anécdota es que comenzamos con 50.000 pesos chilenos cada una. Visitábamos a amigas para mostrarles las prendas y así poco a poco fuimos creciendo”, resalta Valero, quien reafirma: “Los venezolanos buenos y trabajadores somos más, aunque sea una frase trillada, muchos tenemos metas y aspiraciones y al llegar a otro país nos demostramos lo que somos capaces de hacer”.

Uno de los puntales de ese éxito ha sido, sin dudas, el trabajo de marketing digital que soporta la marca y en el que predomina el concepto “Nuestros cuerpos, nuestras reglas”, una poderosísima frase establecida para transformar o reformar los estándares de belleza. “Queremos hacer visible la realidad del cuerpo femenino”, se lee en uno de sus más recientes post en la red social Instagram.

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Para Josnela y Mariangélica el que cada mujer acepte su cuerpo cambia la manera en que se relaciona consigo misma y con los demás. “Todas somos perfectamente imperfectas y este proyecto es una muestra de esto”, enfatizan las creadoras de Rosé, en el marco de una campaña con videos y fotografías en la que sobresale la lencería sobre modelos femeninos con características físicas alejadas, en su mayoría, de los prototipos tradicionales, pero con una exuberancia exquisita.

“Sentimos que somos buena influencia cuando vemos que muchas mujeres nos escriben para agradecernos por nuestro trabajo. Cuando vemos que estamos logrando lo que anhelamos en muchas mujeres o amigas que nos piden consejos para emprender”, expresan las tachirenses que invitan a la migración venezolana en el mundo a nunca perder el foco de las causas del éxodo para demostrar que el venezolano tiene grandes valores y ganas de hacer las cosas bien.

Por @CronicasDeChile 

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