Doctor Lucha: la pasión de un médico venezolano en Chile por ayudar a nacer

El médico venezolano Rubén Darío Márquez Porte combina dos pasiones: la lucha libre y traer bebés al mundo. Instalado en Santiago de Chile, el ginecobstetra barquisimetano de 32 años presta servicios en el Centro Médico Nataniel. También trabaja con la Fundación Andrés Bello en la atención de migrantes a coste cero, siempre con su máscara de luchador

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Por Crónicas de Chile

Santiago de Chile. Para el médico Rubén Darío Márquez Porte (@dr_rubenmarquez) la sala de parto es como un ring de lucha libre y cada niño que trae al mundo sin problemas es una victoria que atesora en la memoria gracias a su afición por la World Wrestling Entertainment (WWE) y algunos de sus más pintorescos y míticos combatientes.

Hoy, Márquez Porte, ginecobstetra barquisimetano de 32 años, se identifica en su campo de trabajo como Doctor Lucha, un personaje alegre, que lleva máscara, canta y baila en el quirófano, pero que por sobre todas las cosas es dueño de una mística grandiosa.

“Mi lucha es por traer al mundo angelitos sanos. Me identifico porque la vida de los luchadores y los médicos es casi igual: comparten poco con sus familias y entrenan y trabajan a deshoras. Es como si ellos también hicieran guardias”, detalla a Crónicas de Chile.

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¿Pero cuál es la razón de su afición? Desde pequeño, Rubén Darío veía con su familia la lucha libre americana en Rctv, donde destacaban figuras como la de los míticos El Enterrador y Rey Mysterio o el imponente Yokozuna.

“Así, a medida que realizaba mi carrera de medicina, mis hermanas y algunos amigos tuvieron la oportunidad de viajar al exterior, entonces les pedí el favor y fueron quienes me obsequiaron mis tres máscaras”, cuenta el médico graduado en la Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado (Ucla).

Contar con piezas de Jorge Arias, (@CintadeOro) , antes Sin Cara, Óscar Gutiérrez o Rey Mysterio (@619iamlucha) y Kalisto (@Samuraydelsol) afirmaron su pasión. Por ello, cuando culminó su postgrado y comenzó a trabajar de manera independiente, Rubén decide combinar sus dos pasiones: la lucha libre y traer angelitos al mudo.

“Allí, comenzó todo. Publiqué un video y etiqueté a una página muy conocida de lucha libre en español: Lucha libre online (@luchalibreonline) , del señor Hugo Savinovich. Su equipo vio el video, le encantó, lo compartió y fue cuando luchadores y fanáticos de la lucha libre vieron mi hermosa labor. Cinta de Oro y Rey Mysterio le han dirigido motivadores mensajes en sus cuentas y se consolidó una especie de amistad en la distancia.

De Barquisimeto a Santiago

La profesionalidad como gineco-obstetra de Rubén Márquez resulta indiscutible. Márquez se desempeñó como médico cirujano en el Hospital Tipo 1 Dr. Armando Velásquez Mago, en Sarare, estado Lara, durante un año, y luego fue ascendido a subdirector por ocho meses, con reconocimiento a su labor por parte del Concejo Municipal.

Luego realizó su postgrado en el Hospital Central Dr. Antonio María Pineda, en Barquisimeto, estado Lara, por tres años, donde logró reconocimientos a nivel nacional por su desempeño académico, entre ellos uno de la Sociedad Venezolana de la Ginecología y Obstetricia, Sociedad Venezolana de Ecografía y el Ministerio de Salud-Unicef.

Sin embargo, el área de atención social es el terreno en el que mejor se mueve y lo demostró, siempre con su máscara de luchador, durante 10 meses en el Hospital Rotario, en Barquisimeto, que atiende principalmente a personas con pocos recursos. En Venezuela su última etapa laboral la desarrolló en el Hospital Internacional de Barquisimeto, donde destacó por un año y tres meses antes de emigrar a Chile.

Doctor Lucha forma parte de una familia que huyó a Venezuela durante la dictadura de Augusto Pinochet y ante la crisis en Venezuela se encuentra de vuelta en Santiago, donde presta servicios gineco-obstétricos en el Centro Médico Nataniel. “Cada bebé es como si fuera el primero que atiendo”, confiesa.

Márquez Porte señala que cada bebé es como si fuera el primero que atiende. Foto Rubén Márquez /Crónicas de Chile

Al referirse a la migración venezolana, afirma que la mayoría está capacitada y con unas ganas enormes de seguir adelante. “Somos buenas personas, alegres y cambiamos paradigmas, siempre colocando a Venezuela en alto. Aunque no lo crean, tengo puros contacto con venezolanos. Aquí me siento como en casa”, revela quien además se disfraza de Hombre Araña o Dead Pool.

Márquez asegura que lo más gratificante en esta etapa de médico migrante es que los nuevos padres suelen darle toda su confianza para realizar el acompañamiento de lo que es el desarrollo, crecimiento y nacimiento de sus hijos. “Eso es una experiencia maravillosa”, sostiene.

Actualmente, explica, forma parte de un hermoso trabajo con la Fundación Andrés Bello en la atención de migrantes a coste cero, y en algunos casos, con jornadas solidarias a muy bajos precios. “Emigré buscando nuevas oportunidades con el fin de ayudar a mi familia que ya estaba en Chile. Gracias a Dios se han abierto las puertas. Llegué en el momento justo cuando el país necesita de la ayuda de nosotros los médicos para poder cubrir todas las áreas de la salud”.

Por @CronicasDeChile 

Video cortesía Crónicas de Chile/ Rubén Márquez

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