Chef venezolano triunfa en Nueva York con su repostería

Johan Estupiñán, conocido ahora como el chef Jhoanes, salió de Venezuela en 2017 y luego de años trabajando limpiando pisos y baños abrió su propia pastelería. "El éxito es no tener miedo a avanzar"

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El chef Jhoanes abrió su propio local en Nueva York a finales de septiembre. Foto cortesía.

San Cristóbal.- Hace cuatro años, Jhoan Estupiñán salió de Venezuela a buscar mejores oportunidades. En medio de colas en supermercados, por gasolina y de caos en los servicios públicos, fue a Nueva York, Estados Unidos, a crecer y encontrar nuevos retos.

Comenzó lavando baños, luego platos. Recuerda sus largas jornadas de 14 horas de trabajo para poder ahorrar dinero y abrir su propio local y así cumplir uno de sus mayores sueños.

«Me fui a Estados Unidos a crecer con la repostería, pero el proceso fue difícil. Llegaba a las 5:00 am a trabajar en una panadería hasta las 3:00 pm, allí me iba en autobús por una hora a otro lugar y trabajaba hasta las 11:00 pm. Yo a veces caminaba por Nueva York y cuando veía un negocio me decía ‘yo algún día quiero tener un negocio’, ese era mi sueño y a raíz de la pandemia tomé el gran paso», dijo a El Pitazo el conocido como chef Jhoanes.

Aquellas horas de largas jornadas de trabajo, de sacrificio al dejar a su familia, de perder a su abuelo por COVID-19 y no poder estar con sus seres queridos y tras nueve meses de construcción de su local, lo inauguró a finales de septiembre.

Sin miedo al éxito

La familia de Jhoanes trabaja en el área de la repostería desde hace 20 años en el estado Táchira, de allí su inclinación por estudiar y graduarse como chef pastelero, especializarse en Londres y Bogotá y seguir el legado de su mamá, pero en otro país.

«El éxito es no tener miedo a avanzar. No es fácil, yo tuve un negocio en La Grita y no funcionó, tuve uno en Cúcuta y tampoco sirvió, pero no me rendí, para nada. Logré mi sueño y ahora dejo en alto el nombre de mi país con una pastelería en la que damos lo mejor de nosotros», aseguró.

Para él, las redes sociales fueron las que lo ayudaron a que otros conocieran su emprendimiento y talento. «Por Instagram vendí mi primera torta en 30 dólares y los invertí en publicidad de inmediato, quería mostrar lo que hago y lo logré, no tengo miles de seguidores, pero tengo a mis clientes y gente que me apoya», dijo.

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